P.O.V. Jimin
Ya no estaba seguro de volver a la empresa, menos a trabajar con Yoongi. Tenía mucha vergüenza por lo que hice el sábado en la mañana, lamentablemente mis prácticas eran importantes y a estas alturas no encontraría otro lugar. Quizás podía evitar a Yoongi en la semana, el problema sería el viernes.
El problema fue que no hubo problemas. La semana pasó de forma lenta y tortuosa, evité el ascensor y todo lugar y horario en el que pudiese encontrarme a Yoongi, pero nunca lo vi. El día viernes apreció nuevamente NamJoon para decirme que Yoongi se había tomado unas vacaciones así que no necesitaba quedarme y tampoco ir el sábado. No estaba en condiciones de ir hasta su oficina para verificar.
Me pasé el fin de semana practicando, últimamente estaba muy distraído lo que provocaba que los profesores me regañaran reiteradamente. No podía dejar de pensar en Yoongi y no sabía por qué.
Sí, nos habíamos besado dos veces, una de ellas casi llegando a algo más. No obstante no es como si pudiera enamorarme con dos besos. Lo conocía hace dos meses y de todo ese tiempo solo habíamos discutido.
Mi sorpresa fue grande cuando estaba caminando el jueves en la noche hasta mi departamento, a pocos metros de llegar noté que alguien estaba en la entrada. No podía ver de quién se trataba porque estaba mirando el suelo y llevaba el gorro de su chaleco puesto. Cuando escuchó mis pasos levantó la cabeza para verme: Yoongi.
_ ¿Qué haces aquí? –Cuestioné ya que no hablaba y solo me veía-
_ ¿Ya cenaste? –Siendo las once y media de la noche debí haber comido, pero estaba ocupado- Te invito a cenar, conozco un lugar que está abierto a esta hora y no queda lejos.
_Después de lo que pasó ¿enserio quieres ir a cenar?
_ Hablemos, por favor. –Lo pensé unos segundos-
_ Tú invitas.
Era cierto, a solo una cuadra se encontraba un pequeño local o comida que parecía ser deliciosa. Nos sentamos y de inmediato un señora se acercó a preguntarnos por nuestra orden. Al parecer mi cara, y mi estómago, gritaban hambre porque Yoongi terminó pidiendo varias cosas.
Los primero minutos nos quedamos ahí sin decir nada, observando el lugar, a las otras personas hasta que volvió la señora con nuestra comida. Y todo quedó en lo mismo, comer en silencio. Cuando ya no quedaba nada en mi plato me di cuenta que Yoongi me estaba viendo.
_ Cuéntame de ti.
_ Pensé que íbamos a hablar. –Este hombre era bien raro-
_ Por favor.
_ Ok. –Suspiré- Soy de Busán, vivía con mis padres y mi hermano menor. Siempre me gustó bailar, al igual que JongIn, quien es mi mejor amigo, así que nos vinimos juntos a estudiar, para compartir departamento. También me gusta cantar, ver películas, la fotografía...
_ ¿Te gustaría tener hijos algún día? –Cortó mi divagación-
_ Si que haces preguntas raras.
_ Simple curiosidad, ¿Y? qué dices.
_ La verdad es que me encantaría, pero en mucho tiempo más, ya sabes, como bailarín no puedo bailar con un globo en el estómago. –Reí al imaginarme la situación-
_ Eso significa que puedes embarazarte.
_ ¿Eres algún tipo raro obsesionado con los niños y quieres secuéstrame para que tenga un hijo tuyo? –Comenzó a reír ante mi loca suposición-
_ Es simple curiosidad Jiminie.
_ Veo que ya dejé de ser mocoso. –No iba a negar que su apodo provocó algo raro en mi estómago-
_ Creo que nunca dejarás de ser mi mocoso...
Ambos nos quedamos en silencio ante sus últimas palabras, no estaba entendiendo nada y parecía que no iba a entender pronto. Yoongi se levantó para posarse junto a mí. Se agachó juntando su cara con la mía hasta que nuestras narices se rosaron. Cerré los ojos por instinto y segundos después sentí lo labios de Yoongi sobre los míos. Cuando nos separamos abrí los ojos y pude notar algo raro en su mirada.
_ Lo siento, esto no debió pasar... no puedo.
Tomó su billetera para dejar un par de billetes sobre la mesa y luego desaparecer del local.
Es otro día, HoSeok brilla... digo, el sol brilla, las palomas cantan y yo me siento horrible. Se estaba volviendo costumbre para don gruñón desaparecer en vez de enfrentar sus problemas. Una semana más y seguía en sus supuestas vacaciones. Era viernes y estaba muerto, el ensayo con el grupo que estaba próximo a debutar había sido intenso, los profesores no me daban tregua en la universidad, definitivamente no tienen compasión por los alumnos de último año. Por otra parte, tenía en casa a un JongIn medio zombi que solo iba a clases, prácticas y luego a la casa, hace días que no veía a KyungSoo y JongIn tampoco desaparecía para quedarse en su departamento. Por último estaba HoSeok, quien brillaba más de lo usual, se escapaba de la sala dejándome a cargo y no quitaba esa rara sonrisa. Todo brillaban de felicidad menos yo, únicamente me dedicaba a ir de un lugar a otro, hacer lo que me correspondía y actuar como un robot.
Me desconcerté al ver a la misma persona, con el mismo chaleco y gorro puesto mirando el suelo, que había estado el jueves pasado. Pensé en darme la vuelta y correr, me encontraba bastante confundido y cansado como para aguantar de nuevo sus raras acciones. Me acerqué hasta quedar a un metro tal vez, dispuesto a echarlo de una vez.