Existe un reino tétrico y sombrío, donde no cualquiera se atreve a pasar, después de cruzar el bosque acampanado y el rio desolado, encontraras un sendero negro al avistar. Cruza el sendero negro y síguelo hasta el final, allí encontraras una puerta dorada junto con una llave morada, usa la llave para abrir la puerta y así lograrás entrar.
Muchas personas han intentado entrar, pero al final, paradas a la puerta, una sensación de incomodidad extraña acompañada de escalofríos, los hace regresar y no volver, pero, ha habido casos de personas que han entrado, pero nunca han salido, a estas se les conoce por el nombre de Alicia.
La primera Alicia, una mujer castaña y de ojos carmesí, se adentró en aquel país, su tenacidad y fortaleza mental la hicieron soportar, los horrores que veía en aquel extraño lugar, pero esa chica un secreto tenia en su mente, oculto y retorcido de ver, era una loca sádica, amante de la violencia y el horror.
Al entrar con espada en mano a aquel país, empezó a asesinar a cualquier cosa que viera moverse, fuera bueno o no, chico o pequeño, todo era su presa, caminaba y caminaba, acuchillaba y golpeaba, mientras dejaba un sendero carmesí por donde pasaba.
Llegó a un bosque de expectante parecer, se metió con la intención de encontrar más victimas que asesinar, sin saber que esa sería su ultimo error. Los árboles cada vez parecían más vivos, Alicia sentía como la miraban por donde pasaba, con miedo se adentró aún más, para ver que victima encontrar, y después de esa decisión nadie más supo de ella hasta el día de hoy.
Nadie sabe si vivió o murió, o mínimo donde estará, si estará perdida divagando en aquellos árboles, o si el bosque reclamó las almas de aquellos que fueron brutalmente asesinados, fuera cual fuera la razón de su desaparición, esa Alicia fue la primera en entrar y no escapar, pero no la última, eso es verdad.
La segunda Alicia una hermosa mujer fue, su voz angelical y su apariencia dulce contrastaba mucho al lugar donde entraba. Ella llegó hasta una ciudad en el país, donde tus habitantes amaron su preciosa voz, pidiéndole cantar cada día para relajar sus mentes abatidas.
Ella con una sonrisa aceptaba sin dudar, cantando una canción que resonaba en el lugar, todos bailaban y la cantaban alegres por escucharla, entre ellos un hombre de hermoso parecer, ojos cristalinos y pelo deslumbrante, que se hizo destacar en la multitud.
Cada día cuando Alicia iba a cantar, el la miraba con deseo y pasión, comiéndola con la mirada sin contención, Alicia se daba cuenta, pero no cedía a sus encantos, pero aquel hombre era astuto en verdad, la cortejaba y la halagaba días tras día, haciendo que la mujer cayera ante él, y en una prueba de amor, juntos consumaran su pasión.
Ahora cantaba canciones de amor, dirigidas a aquel que robó su corazón, el hombre la miraba con una sonrisa orgullosa, mandándole besos que ella atrapaba con sus labios en cada ronda.
Su amor se intensifico más y más, no podían contenerse, el pueblo lo sabia en verdad y todos los miraban con ternura y tranquilidad. Lo que nadie sabia era lo retorcido que era el pensar de aquel hombre, quien por su mente pasaba, situaciones retorcidas y pesadas las cuales aparentaba con una sonrisa dulce y calmada.
Esa Alicia seguía cantando día tras día, y con ello su cordura se iba disipando más y más, simplemente escuchar tanta música la empezó a enloquecer. Sentía como su cuerpo se ahogaba mientras veía las risas alegres de las personas mirándola con odio y sin compasión.
Tanta locura, enloqueció a la infeliz, tanta alegría monótona la hizo querer salir de ese infeliz país. Su locura se disipaba cuando lo veía a él, le daba un beso y lo demás era historia de otro día.
Ese día decidió a pasear sin saber que ese seria su final fatal, vio un hermoso jardín de rosas majestuosas, cuidadas por un chico amado por el pueblo en general, ella al verlas sintió paz en su corazón, y con amabilidad le preguntó por ellas.
El con una sonrisa le contestó que eran de él, el las plantaba, regaba y cuidaba todos los días. Al decirle eso, ella sintió algo que no había sentido antes, no era amor, más bien era una amistad, se la paso conversando toda la tarde, hablando a gusto con el joven chico, todo era felicidad, menos para un hombre que no soportaba verla con él y menos hablar.
Ella al llegar a casa, abrió su puerta, cerró con candado y se dispuso a dormir, prendió la luz para lograr ver la habitación, pero en cambio vio al chico colgado en la habitación sin ojos y con lagrimas evidentes derramados por sus cachetes.
Con miedo cayó al suelo, viendo de frente a su amante renuente, con una sonrisa cálida, mostro su cuchillo sonriéndole mientras le decía, esto es por meterse en nuestro camino, y luego de decir esas palabras, la luz apagó mientras gritos de la mujer se escuchaba en cada rincón del pueblo, más nadie haría nada pues estará su quinta victima amado, terminando con la segunda Alicia degollada.
La tercera Alicia llegó por error al país, se metió en aquel sendero negro, topándose con la puerta y entrando así. Al llegar, todos la recibieron con ternura y compasión, la querían mucho sin pensarlo, al ver a esa alma ingenua y pura en el lugar.
Tanta fue su devoción, que decidieron nombrarla reina en el lugar. La niña sin saberlo aceptó, firmando su sentencia de muerte al recibir la corona y el vestido elegante.
Se sentó en el trono y comenzó su reinado audaz. Cada día miles de personas llegaban solo para verla, lo cual hizo que se volviera una egocéntrica, fea por dentro y podrida en su mente ingenua.
Su tierna mente ingenua se fue trastornando, con cada día que pasaba se hacía más imposible dormir, comúnmente no dormía, sus ojeras la delataban mientras su mente divagaba. Aún con su apariencia acabada, los aldeanos la vieron más hermosa que nunca, llenándola de halagos que le daban paz a la niña.
Los años pasaron, el tiempo pasó factura, haciendo que la que alguna vez fue una niña tierna se convirtiera en una mujer fea y acabada en el trono. Mientras más acabada, más la amaban sus aldeanos, hasta que un día no pudo más y falleció, pero su reinado no terminó, pues el cadáver quedó en el trono, con gusanos saliendo de las cuencas de sus ojos y su piel se brotaba peor que un cerrojo, así terminando su vida la tercera Alicia.
La cuarta Alicia, dos gemelos rubios fueron, entraron al lugar desde muy lejos, pues solo viajaron del mundo de los naipes para llegar hasta la puerta y entrar. Al entrar lograron ver todos los horrores de aquel enigmático lugar, pasando por un sendero carmesí que terminaba en una chica atravesada por un árbol, saliendo de ella mil raíces de todos sus agujeros.
Luego caminado un poco más, ambos se encontraron con una casa a las afueras de una ciudad, entraron con cautela, viendo a un chico colgado, a otro con el cuello desangrado y a una chica desmembrada en siete pedazos.
Caminaron un poco más llegando al castillo real, al entrar vieron el trono con un cadáver de una niña triste y con dolor en su rostro. Lo quisieron tocar, pero una brisa de aire hizo desaparecerla, dejando solo polvo en el trono.
Ahora sin reina, los aldeanos los escogieron como nuevos reyes de aquel país, los gemelos aceptaron, felices de que los aceptaran ahí, pues su secreto el amor que sentían por las escenas traumáticas si, y como primera orden de aquellos reyes, cada noche iniciaría una purga, para así iniciar su reinado de travesuras.
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Editado: 25.01.2026