_ Podremos estar de acuerdo en algo y es que ambos, ni en nuestros sueños más alocados creímos esto, de encontrarnos en esta situación _ le decía Ames a Ted, con una sutil sonrisa irónica, sabiendo que Ted no le simpatizaba demasiado.
Ted solo guarda silencio, con su característica personalidad áspera que ahora, se encontraba más radicalizada debido a sus traumáticas experiencias, sumado a que también como anteriormente se mencionó, debía convivir con Ames en un reducidísimo espacio, sin ningún tipo de margen para una simple comodidad, pues suponía un riesgo para su vida alejarse de su único refugio en aquella tundra que, con todo su rigor les recordaba a cada segundo, de que se encontraban en los confines del mundo.
Una limitada carpa hacia la diferencia entre la vida y la muerte frente a tal hostil bioma, no por nada durante toda nuestra existencia, nadie se aventuró en establecerse y prosperar en el extensísimo desierto blanco, solo permanencias temporales como científicas y militares, anhelando sus aventurados cada día, la vuelta a casa.
Sin embargo, para Ted, Ames y un grupo más que, ahí afuera también se encontraban recluidos en sus refugios, la vuelta a casa se distanciaba a medida, que el momento para la incursión hacia su objetivo se acercaba, no había nada garantizado, ni siquiera la vida.
Ames sentía sobre su piel, la fría apatía que Ted transmitía, mucho más que el frio cortante de aquellas ráfagas que azotaban cada tanto su refugio, pero a su vez ya se encontraba en resignación de que, por su pasado transhumano, Ted no se comunicaría al menos de tratarse de asuntos puntuales. Y es que él, bajo el estricto adoctrinamiento impuesto por su anterior organización solo entendía que, lo que tenía a su lado debía ser exterminado por haber casi provocado una guerra de aniquilación y, anterior a eso, un desequilibrio mundial el cual el padeció: Desempleo, relego social, marginalidad, resentimiento, depresión, hambre, enfermedades, indiferencias, entre otras tantas “pandemias” que hicieron que Ted, confiera una crisis moral y de valores, dejándose llevar por la situación y encontrar consuelo, refugio y apadrinazgo en La Defensa, donde encontró un nuevo sentido a su existencia y que también, incremento su deshumanización, irónico. Ahora, ambos beligerantes se encontraban a escasos centímetros, pero Ted solo tenía indiferencia.
_ Imploro que nadie sufra Fiebre de Cabaña_ se decía Ames en su mente.
Mientras tanto, buscando postura para dormir, se coloca de costado y siente por completo su hombro y sus costillas derechas tocando la delgada colchoneta, pues entre ambos espacios no había nada que se entrometiese, donde antes había una extremidad, ahora solo había un vacío. En “solitario” solo piensa en su pasado, pensar en ello le permite convencerse de su presente y encarar con más coraje el futuro.
_ El camino fue largo, doloroso y estoy cerca de lograrlo, nada tendrá sentido si reculo ahora, no hay vuelta atrás… _
Cerrando sus ojos, se remonta en flashbacks a sus experiencias hasta llegar al incierto presente, a ese tan inhóspito lugar, la que hasta no hace tanto tiempo solo era llamada “Terra Australis Incógnita”.
No olvidaría jamás su martirio y renacer, y de aquellos Discípulos que, asume, que en su momento no simpatizo demasiado con ellos por su robustez, pues en la perdida es cuando todo se valora. Recuerda aquella tarde gris a sus colegas, como con valentía, enfrentaron a los Agentes sabiendo de que no tendrían chances y que caerían, recordaba la excelente tarea que tuvieron en conjunto para realizar la improvisada intervención, Ted reconoció con el tiempo su sacrificio y lealtad a sus principios y valores, sin embargo no podría jamás aclamárselo.
Visiona, estar en medio del campamento arrasado y con su brazo derecho completamente incapacitado, buscando en el suelo, entre los equipos arrojados por La Custodia, un dispositivo que aun funcionaba a pesar de las inclemencias del entorno. En una mochila se encontraba el único medio de comunicación por el cual, IAV y su “autoritaria” y monopolizada Red, no tendría injerencia sobre él, pues se trataba de impulsos electromagnéticos que viajaban a través del aire, si este fuera interceptado ademas, no abarcaría para IAV un sentido alguno, ya que sus caracteres solo se limitaban a signos de puntación, haciendo de este, un medio codificado, un dispositivo que replicaba las funciones de un sistema engendrado en el siglo XIX, específicamente a un viejo telégrafo.
Aun con carga, envía señal de auxilio a la más próxima Cedula Autónoma, quienes ya a la distancia, habían percibido la estruendosa batalla que se había acontecido, sin entender que estaba sucediendo, el recado fue el siguiente:
_ “… --- … - . -..” _ (SOS Ted)
A lo que la próxima Cedula responde:
_ “.. -. …. .. -… .. -.. --- .-. ---..-.” _ (inhibidor off)
Los miembros receptores, no se atrevían a acercarse al envestido campamento vecino, puesto que en sus monitoreo, computaban que sus inhibidores no estaban funcionando y que, podrían ser detectados si se presenciaban al lugar. Ted envía su último mensaje antes de que el dispositivo,caducara su utilidad:
_ “-- ..- . .-. ---“ _ (muero)
Quedaba entonces, entre los miembros de la vecina Cedula, tomar o no la iniciativa de aventurarse hasta el lugar, divididas las opiniones, quienes abogaban por la negativa se aferraban a la incertidumbre y al peligro:
_ ¿Y si todo es una trampa? ¿Si se trata de una emboscada? Supongamos que no, pero tenemos la certeza de que los inhibidores no están funcionando, nos delataremos. _
Mientras que el bando contrario exclamaba:
_ Nuestros colegas pasaron por algo terrible, tenemos que intervenir, desconocemos lo que sucedió, pero es anómalo. IAV no puede comprender codificación morse, es obvio que el remitente es Ted, no podemos perder una ficha de peso como el, tenemos que socorrerlo _ y prosiguen: _ Estaremos descubiertos y bajo la órbita de la Red solo por unos minutos, pero tendremos tiempo suficiente para ingresar nuevamente al radio inhibidor y ponernos otra vez a resguardo_ .