Después de su reunión con Elías y Mario en la que confirmaron sus sospechas, Coral se quedó en blanco solo pudo asentir manteniéndose inexpresiva, Mario no noto ningún cambio, pero Elías si se percató inmediatamente de toda la tensión que había rodeado a Coral, lo más representativo era el pequeño tic nervioso que ella tenía, sin darse cuenta había empezado a tamborilear sutilmente sus dedos sobre la mesa, pero era in movimiento lento, nada que demostrara ansiedad, pero Elías que la conoce tan bien sabe perfectamente que eso solo sucede cuando más al límite esta su mente, aun así, no dijo nada, decidió darle espacio, era lo único que podía hacer por ella en ese momento.
Algo que Coral agradeció en silencio, pues no estaba en condiciones de hablar con nadie, de hecho, por primera vez desde aquella noche donde ella deliberadamente se había acercado a Lorenzo como su objetivo, tomo el teléfono por el que se comunicaba con él y escribió.
Apenas dio clic en enviar el mensaje apago el teléfono, no quería ver ninguna respuesta de su parte, su mente ya estaba lo suficientemente enredada como para agregar más. Además, algo en su interior le gritaba que si por si acaso, el insistía, ella cedería, aunque sabía que lo más probable es que el solo respondiera con un simple “ok” o de hecho ni siquiera se tomara el tiempo de responder y no sabía porque, pero esas opciones la molestaban aún más.
Con cada segundo que pasaba dando vueltas en la silla de su oficina menos tiempo le quedaba para que llegar el momento de enfrentar el que probablemente sea el mayor dilema de su vida y sinceramente no estaba nada preparada para hacerlo, por lo que haciendo acopio de la poca fuerza que le quedaba, se dirigió a la habitación que tenía allí y se cambió a sus características ropas negras, tomo su amada motocicleta y manejo a toda velocidad por las solitarias calles de la capital que a esa hora de la noche se encuentran casi vacías, después de un rato, donde ya había dejado salir un poco la frustración que sentía, tomo un camino directo a un pequeño pero sofisticado bar, que está profundamente escondido en un rincón de la ciudad donde nadie podría encontrarla.
Desde hacía unos años que por casualidad había encontrado ese sitio, cada vez que las pesadillas volvían, que los recuerdos la albergaban o que algo no dejaba de rondar su cabeza, ella iba a ese lugar pues por alguna razón allí encontraba un poco de paz y esta vez eso era justamente lo que necesitaba.
Coral quiere creer que la razón por la que ello sucede es porque al llegar tan tarde a casa y después de haber tomado algunas copas de vino con Lorenzo, su mente ya no tiene tiempo para revivir una y otra vez su pasado, jamás admitiría que en ese lugar en compañía de su misión hecha hombre había encontrado un consuelo a sus penas y un acompañante que sin saberlo hacia que sus noches estuvieran llenas de paz.
Coral asintió y tomo su camino dirigiéndose a su mesa, y es que si, tenía una mesa reservaba en ese lugar con una sola silla que indicaba que siempre iba sola allí y no admitía compañía.
Por su parte Lorenzo cuando recibió el mensaje de Coral, pudo sentir como un rayo de decepción atravesó su corazón, para tan rápido como lo sintió, quiso omitirlo así que solo volvió a leer el mensaje y decidió responder.
Pero el mensaje no fue recibido, algo que lo preocupo, ¿y si le paso algo?, pensó, miles de posibilidades y todas trágicas pasaban por su mente, el problema es que no tenía forma de averiguarlo, ni siquiera tenía su rostro para buscarla lo que lo desesperaba y molestaba a partes iguales, haciendo que se riera de si mismo por la ironía de la situación, ella es la que busca algo de él, ¿Por qué parece ser que es el quien quiere verla todo el tiempo?
¿Qué estaba haciendo?, se preguntaba así mismo, ¿Por qué ella era tan importante para el?, al punto de que solo le había dicho que no podía ir ese día y él ya se había hecho mil hipótesis en su mente en menos de 5 minutos.
Lorenzo era totalmente consciente de que no podía seguir así, ella solo era alguien que buscaba algo de él y el solo debe descubrir que es y usarlo a su favor, se recordaba como un mantra, solo que eso no estaba funcionando, porque como fuera no podía sacarse de la cabeza a esa mujer es por ello que decidió que debía dejar de pensar en ella y la mejor opción que se le ocurrió, fue ir a visitar a ese viejo amigo al que hacía mucho no veía, quizás de esa forma podría distraerse y dejar de pensar en ella.
Pero la vida, el universo, el destino tienen planes que nadie podría entender porque cuando llego al pequeño lugar que su amigo había dirigido por años, donde se escondió después de aquel trágico día, lo primero que vio al entrar fue la figura de una hermosa mujer totalmente vestida de negro que estaba sentada en un pequeño, pero elegante rincón del lugar, en una mesa sola, tomando una copa, con una botella de vodca al lado.
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Editado: 29.08.2025