Imagíname sin ti

Día 1

Para muchas personas las mañanas eran un motivo de alegría, otro día comenzaba, otra oportunidad de volver a comenzar su vida...y luego estaba yo que odiaba las mañanas, todas ellas, y de no ser porque tenía mucho trabajo atrasado me hubiera quedado hasta el mediodía en mi cama.

Hoy estaba haciendo la colada en la azotea mientras leo un borrador electrónico en la laptop, llevaba un top verde y unos pantalones de pijama, la lavadora se detuvo y me levanto a acomodar la ropa, de fondo podía escuchar a volumen bajo una canción de Shawn Méndez que había puesto, me gustaba escuchar la música así de baja, me ayudaba a concentrarme en la lectura, luego pasó a una de Alan Walker, mientras yo restregaba la ropa para pasarla por el secador y el volumen de la música aumentó considerablemente haciendo que me de vuelta y claro que me encuentro a mi nuevo Roommate sentado en la mesita mirando mi laptop sonriente

—Buenos días Natalia ¿este es uno de esos libros?

Yo termino de poner la ropa en el secador y vuelvo a echar otra tanda para lavar, luego me acerco a la mesa y me siento en una silla junto a él que no levantaba la vista de la laptop, así que la giré hacia mí captando su atención....y ¡pum! Justo eso era lo que necesitaba para volver a ser zombie apoplégico, su mirada sobre mí, sus labios entre abiertos, su pelo alborotado con naturalidad, unas pequeñas marcas de la sábana por los cachetes y su camiseta delgada mostrando sus definidos brazos... Solo eso para que mi corazón comenzara a palpitar como cabalgan los jinetes del Apocalipsis....

Pensé que ya habíamos superado esto— dice mi conciencia— ya lo sé pero....no puedo verle así de guapo y continuar con mi vida  

Él sonríe y acomoda su pelo hacia atrás mientras no aparta su mirada de mis ojos, se supone que debo de hablar ahora, es lo que una persona normal haría, sacudo mis pensamientos —así me imagino borrando mis idea— y respondo

—Si es uno de ellos y no puedo mostrarlo— digo cerrando mi laptop

—Nadie lo sabrá, vamos no apagues la voz de la curiosidad Nataly, muéstrame un poco

Yo lo miro con dureza y abro la laptop de nuevo

—Solo una ojeada  nunca más en tu vida vuelvas a llamarme así— le digo acomodando el borrador nuevamente

—¿No te gusta que te llamen Nataly? Es un diminutivo de...

—Natalia o Nate como me llama Erick, solo eso— Natalipa como me llama mi conciencia también, pero eso no se lo diré

Por ahora te diré Natalia, un día te llamaré distinto y no te enojarás, pasaremos 15 días sin salir de casa, tiempo tendremos

—Preferiría que no, y como experimentes con mi nombre yo lo haré con el tuyo

—Llámame como quieras Nate, tengo muchos motes, un día te los diré

Yo vuelvo mi vista a la laptop y señalo la pantalla

—Este bebé se llama Bajo la Luna, es romance con misterio según he estado leyendo... Erika y Low son los protas, pero no he avanzado mucho por falta de tiempo

—Romance y misterio... interesante. ¿Y de que trata?

—Una señorita que busca su novio drogadicto en un callejón y la secuestra una banda de peligrosos pandilleros, ahí conoce a Low que es uno de ellos, pero la banda no solo es de pandilleros, esconden un secreto que aún no logro descifrar—apoyo mi codo en la mesa poniendo mi barbilla en la mano yo miro, el aún mira la pantalla perplejo— ¿No te gusta?

El pestañea y me mira

—Es...común, el síndrome del Estocolmo está infravalorado en los libros actuales, pero le daré el beneficio de la duda porque me interesó el secreto

—Pues cuando salga a la venta te encantará comprarlo—digo girando la laptop sonriente

—No es justo Nataly, nadie sabrá que lo leí...

Sonríe y niega con la cabeza mientras me ve como rodeo los ojos al escuchar el mote.

—Si sigues llamándome así no volverás a leer nada—digo levantándome del asiento para tender al sol la ropa

Y el solo me observa, pasa su mirada desde mis lentes sobre la mesa hacia el horizonte, luego a mí

—Ya entiendo de dónde sacas los atardeceres— dice mientras pone los lentes frente a sus ojos y mira a través de los cristales al cielo

Me giro en su dirección con rapidez, si sabe de los atardeceres significa que estuvo visitando mi instagram, él sonríe sin mirarme porque sabe mi reacción

—¿Te gustó mi perfil de instagram?— le pregunto sin saber porqué, de donde salió ese valor muchacha

—¿Y a tí el mío?— ahora sonríe aún más y yo solo quiero morir, siento mi cara arder y me giro para seguir tendiendo la ropa mientras muerdo mis labios con nerviosismo, lo sabía, sabía que me había visto

—No respondiste mi pregunta Natalia— dice poniendo los lentes sobre la mesa y volviendo su mirada a mi dirección

Genial

—Y-y-yo nosé de que hablas— enserio tontalia ¿solo eso se te ocurre?

Le diste like a una de mis fotos, así que supongo que conoces mi perfil— responde tranquilamente

Yo miró de reojo y veo como se estira en la silla con los brazos hacia atrás, y maldigo mis dedos de mantequilla una y otra vez -Ni para Stalkear sirves- Gracias voz en mi cabeza por siempre apoyarme.

—No he hecho eso en mi vida—digo volteandome hacia la lavadora

—Bueno...ya que preguntaste primero a mi si me gustó el tuyo...es... literariamente exquisito...y sexi

Yo hago una mueca y me giro a mirarle con indignación
Mi perfil puede ser tantas cosas que se me acabarían los adjetivos para caracterizarlos pero ¿sexi? 
Es lo último que se me ocurriría, en cambio el suyo si que es sexi- acosadora

—No muestro nada de carne en mis redes sociales, es de todo menos sexi— le digo señalandolo con el dedo índice

El ríe y niega con la cabeza, luego se levanta y acomoda una de mis ropas que cayó del tendedero

—Para ser sexi no tienes que mostrar carne Nataly, eso lo hacen muchas y no son sexis...—suelta antes de desaparecer por la puerta de la azotea




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