Imperfectamente Perfecta.

Introducción.

Alisson  (13 años)                                                      1er día de secundaria.

No estaba muy convencida de ir a mi primer día de clase, me sentía rara. Desde la noche anterior me dolía la parte inferior de mi abdomen, mejor dicho la barriga, los pechos y me daban varios calambres. Investigue un poco sobre ello y... Bueno son los síntomas pre- menstruales. Había oído hablar de esto un poco en el ultimo año de primaria, pero jamás por parte de mi madre, según ella soy muy pequeña para esos temas.Si ella supiera que los libros me han enseñado más de lo que debería saber a mi edad.

Me escabullí a la habitación de mi hermana, a buscar una toalla femenina. Tenía que ser un poco cuidadosa, si esta se da cuenta que eh estado husmeando sus cosas, así le diga el porque, me daría la insultada del mes.

Agarre el primer paquete que encontré y así como entre salí. Gracias a Dios que no se fijo, a lo mejor esta en la cocina con mamá. O hablando con su nuevo novio. Mamá puede decir maravillas de ella, pero lo que en realidad es... Mejor me lo guardo para mí.

Me vi por enésima vez en el espejo, aún me siento insegura. Aleje todos mis pensamientos negativos, tome mi mochila y baje a la cocina. Donde esta doña perfecta y mi madre.

—Te va a dejar el autobús, Ali.— Me dijo mi padre, me sorprendió que estuviera aún en casa. Él siempre salía temprano a trabajar.

—Aún es temprano papá.— Respondí sonriendo.

—Alisson ven a comer.— Escuche la voz de mi madre, pero en un tono diferente. Oh genial estaba borracha.

—¿Acaso está...?— Le estaba susurrando a mi padre, pero doña perfecta me grito.

—¡¿Que no oyes ballena, te están hablando!?

Mire a mi padre y el negó suavemente con la cabeza, y yo apreté mis labios tanto que creo que estaban blancos. No me quedaba de otra, obedecí y me acerque a la isla de la cocina y tome mí plato. Busque mí lonchera y guarde mis sandwiches, no me apetecía comer al frente de ellas. Me despedí cuando oí el autobús, note la mirada de asco de Leslie. —Sí, doña perfecta tiene nombre.— Salí de mí casa y me apresure a alcanzar mi transporte.

***

Estaba irritada, ya no aguantaba las miradas, los susurros, las risas... Estaba a punto de salir corriendo. Me encerré en uno de los cubículos del baño, y casi me da algo cuando vi una mancha de color ¿marrón?. Bueno es como marrón y roja.

No sabía que hacer.

¿Debería llamar a mamá?. No, tan solo imaginarme que me gritaría porque la interrumpí mientras calmaba su vicio me termino alterando más.

Mejor leo las instrucciones de las toallas femeninas.

Opte por mi ultima opción y un poco asustada por el hecho que... Bueno que me estaba saliendo sangre por allá bajo.

Luego de pasar por ese enredo de no poder acomodar bien la bendita toalla, salí del cubículo y fui directamente al lavado. Me lave las manos y salí de ahí.

Aún no podía creer que estuviera teniendo mi primera menstruación, se siente incomodo caminar con la toalla femenina, pero en algunos meses ya me habré acostumbrado, y ni siquiera la sentiré. ¿Verdad?.

El resto de clases pasaron bien, más bien yo me sentí bien. No le dí importancia a las miradas y todas esas cosas que me hacían sentir así. Hasta que termino la ultima asignación y pasó.

Tome mis libretas, pero no las guarde. Las tenía debajo del brazo y las pegue a mí. Me despedí de la profe de Matemática y salí del aula.

Pase por el pasillo de los casilleros, estaba un poco solo. Pero no me importo, mi único objetivo era llegar a la salida e irme de una vez de aquí. Aselare mi paso y escuche una voz desconocida.

—¿Por qué la prisa?.—  Me gire y vi a un grupito de tres, conformado por dos chicas y un chico alto de cabello oscuro.

—Lo... Lo siento me tengo que ir.— me halle hablando.

—Aww, ¿ya te vas?. Si ni siquiera nos hemos presentado.— Me dijo una de las chicas, dando un paso hacia mi. Seguida de los otros dos.

—Me llamo...— Me interrumpió de un empujón, que casi me hace caer al piso.

Oh no, algo va a pasar.

—No te he preguntado el nombre.— Tiro mis cosas al piso, y vi que volaban los papeles de los apuntes.

Mi primer día aquí y ya paso, lo que me temía.

Pasaron por mi lado y el chico me susurro:

—Cuidado se te rompe el pantalón cuando te agaches.

 

Y aquí es donde empieza el infierno llamado: Bullying

***

NOTA: 

Solo quiero decir que... la verdad, no sé como vaya a tratar estos temas. 

Esta es solo la introducción, aquí narra Alisson de 13 años (mi protagonista).

Se van a tratar varios temas que pueden ser sensibles, para algunxs.

EN NINGÚN MOMENTO VOY A ROMANTIZAR EL BULLYING.

Me despido... Un beso.

 




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