_**ALESSANDRO**_
El peso de la libertad de Vittorio Valenti sobre mis hombros era casi insoportable. Saber que ese monstruo volvía a caminar por las mismas calles que mi hermana y mi esposa me hacía querer quemar el mundo, pero esa noche, mi prioridad era la paz de Sofía. Me acerqué a su ala de la mansión y la encontré sentada frente al ventanal, observando el bosque bajo la luz de la luna.
—He traído esto —dije suavemente, mostrándole un pequeño relicario de plata que Mateo había rescatado de la caja fuerte de nuestra antigua casa.
Elena lo tomó con dedos temblorosos y, al abrirlo, sus ojos se llenaron de lágrimas. Era una foto de nuestros padres el día de su aniversario.
—Recuerdo este día —susurró ella, y una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro—. Mamá llevaba ese vestido azul que tanto te gustaba. Recuerdo que te escondiste en el jardín porque no querías que te peinaran para la fiesta. Siempre fuiste tan rebelde, Alessandro.
Me senté a su lado, sintiendo un nudo en la garganta. Escucharla llamarme por mi nombre con esa naturalidad era el mejor bálsamo para mis heridas.
—Tú me delataste —recordé con una risa amarga—. Le dijiste a papá que estaba detrás de los rosales a cambio de un trozo extra de pastel.
—Es verdad... —rio ella suavemente—. Y recuerdo que papá me subió a sus hombros y me dijo que tú serías el guardián de la familia. "Alessandro es el escudo, Sofía es la luz", eso decía siempre. Siento que he estado a oscuras mucho tiempo, hermano, pero hablar contigo... recordar cómo olía el despacho de papá a cuero y tabaco, me hace sentir que estoy volviendo a casa.
—Nunca volverás a estar sola, Sofía. Te lo prometo —le dije, besando su frente—. Descansa. Mañana seguiremos reconstruyendo esos recuerdos.
Salí de su habitación con el corazón un poco más ligero, pero al cruzar el pasillo hacia mi ala, vi la silueta de Bianca en el balcón central. La tensión que había intentado disipar volvió a golpearme con la fuerza de un huracán.
_**BIANCA**_
Las hormonas del embarazo son una maldición silenciosa. El miedo por la liberación de mi padre se mezclaba con una inquietud física que me hacía arder la piel. Cada vez que cerraba los ojos, sentía el vacío de la cama y la frialdad de los papeles del divorcio que guardaba en el cajón. Cuando vi a Alessandro salir de la habitación de Elena, algo en mi interior se rompió. No quería pensar, no quería odiar, solo quería dejar de sentirme sola.
—¿Bianca? ¿Estás bien? Te noto alterada —preguntó él, acercándose con cautela, sus ojos recorriendo mi bata de seda con una intensidad que me hizo estremecer.
—No, Alessandro. No estoy bien —respondí, mi voz sonando ronca y exigente—. Mi padre está libre, mi vida es un caos y este bebé... este bebé me está volviendo loca. Siento que voy a estallar si no hago algo.
Él se detuvo a un paso de mí, su aroma envolviéndome, recordándome cada noche que pasamos juntos antes de que la desconfianza lo pudriera todo.
—¿Qué necesitas que haga? —susurró, su voz cargada de una devoción peligrosa.
Lo agarré por la camisa, tirando de él hacia mi dormitorio con una urgencia que me sorprendió a mí misma. Cerré la puerta de un golpe y lo acorralé contra la madera, buscando sus ojos.
—Necesito que me hagas olvidar —le dije, pegando mi cuerpo al suyo—. No quiero hablar de perdón, ni de Isabella, ni de Vittorio. No quiero promesas que no sé si cumplirás. Solo quiero esta noche. Necesito que me toques, que me quites esta ansiedad que me quema por dentro. Solo pasión, Alessandro. Hazme sentir viva de nuevo.
Alessandro soltó un gruñido bajo, una mezcla de sorpresa y deseo contenido durante meses. Sus manos bajaron a mi cintura, apretándome contra él con una fuerza que me hizo soltar un gemido.
—No sabes cuánto he esperado oírte decir eso —respondió él antes de estrellar sus labios contra los míos, devorándome con una desesperación que igualaba la mía.
Esa noche, en el silencio de "La Fortaleza", las paredes de hielo que habíamos construido empezaron a derretirse bajo el calor de una necesidad que ninguno de los dos podía seguir negando.
#973 en Novela romántica
#380 en Chick lit
romance, familia adinerada secretos drama, romance drama aventura
Editado: 22.01.2026