Imperio del Sol

La Costa Quieta

Episodio 3 — La Costa Quieta

POV Vharos · Costa · Mismo período← Mientras Alaric entra al bosque. Lo que quedó en la costa.

I

Brakka detestaba el silencio de esta costa.

El silencio de Vharos era un silencio de cosas rotas — reactores apagados, calles vacías después del toque de queda, el silencio específico que quedaba cuando una purga terminaba y nadie quería ser el primero en hablar. Un silencio que tenía historia. Este era distinto. Este era el silencio de algo que respira y decide no hacer ruido, que no es lo mismo que no tener nada que decir.

Llevaba tres horas en la orilla desde que Alaric había entrado al bosque con Kane, Korsk y el otro — Corvin, que seguía siendo para Brakka una pregunta sin respuesta satisfactoria — y en esas tres horas la costa no había producido un solo sonido que no fuera el del agua y el viento.

Sin pájaros.

Sin insectos.

Brakka había pasado suficientes años en operaciones de control de territorio para saber que la fauna de una zona se callaba por dos razones: porque había algo grande moviéndose que los asustaba, o porque había algo más inteligente que un animal decidiendo que el silencio era conveniente.

La segunda opción le gustaba menos.

Detrás de él, los marineros que Alaric había dejado bajo su mando descansaban en grupos pequeños, aprovechando la primera tierra firme en diecisiete días con esa gratitud agotada de los cuerpos que simplemente quieren dejar de moverse. Hollow estaba separado del grupo, en cuclillas cerca de la línea donde la arena terminaba y la vegetación empezaba, haciendo lo que Hollow hacía cuando nadie le daba órdenes específicas. Lucien estaba sentado con la espalda contra una roca, los ojos abiertos hacia el cielo, con esa expresión que tenía cuando el implante empezaba a trabajar solo.

Brakka los vigilaba a los dos.

Hollow porque era el tipo de hombre que acumulaba información con la misma naturalidad con que otros acumulaban deudas, y porque Brakka había aprendido que la gente que sabe más que los demás tarde o temprano usa lo que sabe.

Lucien porque los hombres con implantes en la cabeza que reaccionaban al dolor como éxtasis eran impredecibles en entornos nuevos, y este entorno era más nuevo que cualquier cosa que cualquiera de ellos hubiera pisado.

II

Eric Hollow trabajaba con la meticulosidad de alguien para quien el mundo exterior era principalmente un conjunto de sistemas esperando ser catalogados.

Había tomado muestras de arena en tres puntos distintos de la orilla, notando la variación en composición mineral que indicaba corrientes subterráneas que no correspondían a la topografía visible. Había recogido cuatro tipos de hoja de la vegetación baja del borde costero, dos de los cuales reconoció como variantes de familias botánicas conocidas y dos que no tenían paralelo en ningún catálogo que hubiera estudiado. Había observado la forma en que el agua del mar llegaba a la orilla — el ángulo de las olas, la espuma, la velocidad de retroceso — y había concluido que había algo en el fondo marino cercano, una estructura o una formación, que alteraba el comportamiento normal de la corriente.

Observaciones preliminares — costa norte — día 1

Suelo: composición inusual. Minerales de origen volcánico mezclados con sedimento orgánico de alta densidad. Indica actividad geotérmica subterránea reciente o continua.

Flora borde costero, muestra 3: propiedades hemostáticas preliminares. Requiere análisis. Potencial aplicación en campo.

Flora borde costero, muestra 4: alcaloide no identificado. Alta concentración en raíz. Tóxico en dosis moderada, propiedades anestésicas posibles en dosis bajas. Requiere prueba.

Fauna: ausente. Anómalo para ecosistema de esta densidad vegetal. Causa: desconocida. Hipótesis 1 — perturbación reciente del hábitat. Hipótesis 2 — señal activa de algún tipo que disuade. Hipótesis 2 más probable.

Hollow guardó sus notas y miró hacia el bosque.

Hipótesis 2 era la más probable porque la ausencia de fauna era demasiado uniforme para ser natural. Un depredador grande habría generado patrones de huida direccionales — los animales habrían abandonado ciertas zonas y concentrado en otras. Aquí no había zonas de concentración. Había ausencia total, como si algo hubiera comunicado a todo lo que se movía en esta costa que hoy no era un buen día para estar aquí.

Eso requería un sistema de comunicación que no entendía todavía.

Hollow encontraba eso más interesante que inquietante, que era probablemente una de las razones por las que lo habían expulsado de la marina de su Casa-Forja.

Se puso de pie, recogió su instrumental, y fue hacia Brakka.

Hollow

—Hay una planta en el borde del arroyo que corre al norte. Si el grupo que entró al bosque llega a él antes de que yo pueda advertirlos, no deben beber.

Brakka

—¿Venenosa?

Hollow

—Suficientemente. Y no es nativa de este suelo, lo cual significa que alguien la puso ahí.

Brakka procesó eso sin cambiar la expresión.

Brakka

—¿Cuándo lo descubriste?

Hollow

—Hace una hora.

Brakka

—¿Y esperaste una hora para decírmelo?

Hollow

—Quería confirmar antes de alarmar. Si les digo que el arroyo está envenenado y estoy equivocado, la mitad de esta tripulación pierde lo poco de confianza que le queda en la información que recibe. Si espero a confirmarlo y tengo razón, el daño ya está hecho de todas formas porque Alaric lleva ventaja suficiente para haberlo encontrado solo.

Brakka lo miró durante un momento.

Brakka

—Tienen perros. Los perros lo van a detectar antes de que beban.

Hollow

—Exactamente lo que calculé.

Se fue de vuelta a la línea de vegetación.

Brakka lo siguió con la mirada. Hacía mucho tiempo que no encontraba a alguien que lo incomodara de esa forma específica — no por amenaza física, sino por la certeza de que ese hombre siempre iba tres pasos adelante en una dirección que nadie más había identificado todavía.




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