Éramos novios sin darnos cuenta de lo frágil que puede ser el tiempo cuando es feliz.Nos queríamos de una forma sencilla,con promesas y palabras que parecian eternas,como si el amor bastará con existir para quedarse.
Yo aprendí tus gestos,tus silencios,la manera en la que sonreías cuando algo te daba vergüenza.Tu aprendiste mis miedos sin preguntarlos y mis risas sin pedirlas.
Había días normales que se sentían especiales solo porque estabas ahí.Mensajes sin importancia que se volvían necesarios, abrazos que no buscaban curar nada,solo estar.Nunca pensamos en finales, porque todo parecía seguro.
Porque cuando uno ama así,cree que el presente es suficiente y que el mañana se arreglará solo.
Nos acostumbramos el uno al otro como quien se acostumbra la luz entrando por la ventana cada mañana.Sin pensar que un día no podrías estar.Yo te miraba convencida de que éramos algo que no se rompe,y tú me mirabas como si el mundo fuera sencillo mientras estuviéramos juntos.
Éramos felices sin urgencia,sin miedo,sin saber que incluso lo más bonito puede cambiar.Y tal vez ahí estaba lo más puro de nosotros:amar sin pensar en despedidas,sin notar que el tiempo también aprende a irse.