Pasaron los meses sin que nos dieramos cuenta.Al principio nada parecía distinto:seguíamos riendo,hablándonos todos los días,tomandolos de la mano como si eso bastará para sostenerlo todo.
Pero el tiempo, silencioso,empezó a mover las cosas de lugar.No fue de golpe,no hubo una fecha exacta.Solo pequeños cambios que aprendimos a ignorar.
Las conversaciones ya no duraban lo mismo.A veces había silencios que antes no existían,pausas incómodas que ninguno sabía cómo llenar.Los mensajes llegaron más tarde,las respuestas fueron más cortas.
Yo me decía que era normal,que el amor también se acomoda,que no siempre puede sentirse como al inicio.
Empezamos a conocernos de otra forma.Ya no solo en lo bonito,si no en lo que cansa,en lo que duele un poco.
Hubo días en los que sentí que tenía que esforzarme más para estar cerca y otros en los que el parecía estar lejos incluso cuando estaba conmigo.Seguiamos juntos,si,pero algo ya no encajaba igual
Aún así nos quedamos.Porque todavía había cariño,recuerdos,planes que no queríamos soltar.Porque aceptar que algo cambia asusta más que fingir que todo sigue bien.
Y así,poco a poco,el amor dejo de sentirse como un cuento y empezó a parecerse a la realidad:hermosa pero frágil,intentando no romperse.