Impredecible

Capítulo 15

EL FINAL

-¿Dónde está papá? -Dylan cuestiona una vez que llega a casa.

El entrenamiento se había alargado gracias a que algunos de sus compañeros decidieron hacerle una broma al entrenador. Lo que fue de mal gusto para él y terminó en un castigo para todos.

-Dylan, escúcha... -inicia Amber con calma pues sabe bien que él no está de acuerdo.

-¿Y Alice? -Kath baja por las escaleras a toda velocidad después de haber buscado a su amiga en el segundo piso.

Dylan vuelve la mirada hacia su abuela, atando todo y fórmulando una respuesta que le hizo hervir la sangre.

-¿Están juntos? -fue lo primero que pudo preguntar.

-No podemos evitar que tú papá siga con su vida Dylan... -agrega Amber.

-¿Y qué hay de mamá? ¡No es justo!

-Tu mamá no está aquí... Desde hace mucho que es así -sentencia Amber.

-¡Claro que está aquí! -alzó por primera vez la voz contra su abuela- Está allá arriba, viva. Y ella sigue siendo nuestra mamá -sentencia rendido. Decirlo en voz alta solo hacia que esa realidad siguiera siendo eso, una realidad que no quería dejar ir.

El silencio se apoderó de todo el lugar. Kath miraba a su hermano y después a su abuela.

-Ahora sabes dónde está tu querida Alice -responde Dylan con ironía a su hermana.

-Pero papá ama a mamá. Él te lo prometió - baja la mirada hacia sus manos.

-Bueno, él promete muchas cosas que después no cumple -añade-. Tú lo sabías, ¿verdad? -se dirige hacia su abuela, quién parece no saber que decir.

-Tú sabías que había algo y también nos lo ocultaste.

Dylan tomó su mochila bruscamente y comenzó a subir las escaleras. El sonido de la puerta abriéndose lo hizo detener su paso. Era Logan quien tomaba de la mano a Alice. Ambos se veían felices y eso fue una daga en su corazón.

-¿La pasaron bien? -preguntó con ironía y brusquedad. En realidad no quería saber, no le interesaba en lo más mínimo lo que su papá hiciera y mucho menos con ella.

Logan se quedó quieto, observando la situación. Ver a Kath de pie a un lado de las escaleras. Amber tenía los ojos llorosos y Dylan lucía un rostro cargado de un resentimiento que él tampoco podía seguir ocultando.

Sin esperar respuesta, sube hasta la habitación de Beth y se recupera a su lado.

Se hace un ovillo y el llanto inunda todo a su paso. En su pecho se siente como una tormenta torrencial. Una de la que ya no tiene control. A su paso, va arrastrando consigo todos los cimientos, dejandolo todo en ruinas.

A la mañana siguiente, el ambiente se sentía tenso. No había palabra alguna entre ellos. Dylan prefería encerrarse en su mundo. Necesitaba respirar, pensar en todo lo que había perdido y en todo lo que sentía que seguía perdiendo aunque ya no tuviera nada.

Alice preparó el desayuno, como todas las mañanas. Pero Dylan prefirió evitarlo está vez. No estaba preparado para soportar nada que viniera de ella.

Tenía envidia de la capacidad de su hermana para quererla aún sabiendo que ella estaba remplazando a Beth. Pensaba que tal vez no le importaba demasiado o simplemente aún era muy pequeña para saber sobre la lealtad.

Y así fue por casi una semana. Sin demasiadas palabras. Dylan solo veía como su papá me sonreía, como alguna vez lo hizo con su mamá.

También notaba como Alice parecía olvidar que él no quería hablar con ella, pues cada día, se esmeraba lo suficiente para que Dylan la aceptara.

No solo se había enamorado de Logan, se había enamorado también de toda su familia y quería que ellos también la quisieran. No quería forzarlos a ver algo que estaba segura que les dolía. Y tampoco intentaba reemplazar a Beth.

Por la tarde de un jueves, Dylan regresaba de un entrenamiento exhaustivo. Estaban a dos semanas de iniciar las vacaciones de verano, así que tenía bastantes exámenes y trabajos finales por entregar.

-Hola, ¿Qué tal el partido? -inquiere Alice, dejando de lado su revista, esperando una respuesta.

-Bien -responde tajante y sin mirarla.

-¿Y el exámen de ciencias?

-Bien.

-Dylan...

-No tienes que fingir conmigo, ¿de acuerdo? -Alice se queda confundida ante su comentario.

-¿Fingir?

-Que vienes a cuidar a mamá o que te preocupas por nosotros. Sé que vienes por él. Así que ya deja de fingir -Dylan la mira fijamente, casi desafiante.

-No es así Dylan, yo los quiero mucho y yo...

-Y tú no eres como ella. Tú no eres mi mamá -Alice no dice nada, pues no tiene respuesta para eso ya que tiene razón. Jamás podría ser Beth pero sabía que podía amarlos como ella.

-Y mi mamá aún está viva...

Ese día Alice se sintió más estúpida que nunca, le había dolido todo lo que Dylan había dicho. Pero no podía juzgarlo pues sabía claramente que el dolor que tenía no era fácil de manejar y le quedaba claro que para él solamente era la otra.

Le dolía que sin querer hacerlo, rompía las ilusiones de un pequeño que solamente añoraba que su mamá volviera y mientras Alice estuviera con Logan, esa idea se estaba volviendo más lejana.

Pero estaba decidida a demostrarle a Dylan que no era como lo pensaba, que si se preocupaba y que de verdad los quería.

Había empezado a amarlos incluso mucho antes de empezar a amar a Logan.

Así que los próximos días estuvo con la misma actitud positiva, ella seguía cuidando de Beth, le daba sus baños diarios además de algunos medicamentos extras que se le proporcionaban como vitaminas. Ayudaba a Kath con la tarea y hasta se atrevió a ir a los partidos de Dylan, acción que él no pasó desapercibido.

Seguía preguntándole cómo le iba en la escuela y en los entrenamientos, aunque él apenas le contestara. Con eso se conformaba. No esperaba quela aceptara de un momento a otro pero quería hacerle saber que ella estaba ahí para él, incluso si él no quería.

Pero algo en él se había despertado, pues sin darse cuenta, ahora antes de cada partido, echaba un vistazo por todas las gradas, con la esperanza de verla ahí y sin notarlo sonreía por ello. Incluso le emocionó que su papá también empezaba a asistir.




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