Impredecible

Capítulo 16

PARTE II

Día del accidente
Beth

Pasar tu vida compartiendo todos tus sueños, alegrías y metas con la persona correcta no es algo que pase con regularidad.
Encontrar a la persona correcta en esta tierra es como buscar un grano de azúcar entre toda la arena del mar.

No es fácil encontrar a alguien a quien le guste exactamente lo que eres y todo lo que te incluye como persona.

Cuando vi por primera vez a Logan, no lo pensé dos veces antes de creer que era malísimo conquistando.
Aunque yo siempre he sido bastante romántica y no tardé en darme cuenta de que estaba enamorada.
Fuimos una pareja bastante normal, a decir verdad, nunca tuvimos problemas que no pudieran arreglase. Siempre fueron cosas bastantes simples, probablemente porque nuestro carácter es bastante similar.

Recuerdo cuando quedé embarazada de Dylan, muchas personas decían que yo no quería porque tenía miedo de que Logan se fuera. La realidad es que yo siempre estuve segura y confiaba en que él no era de esos hombres. Siempre se mostró leal y transparente ante lo que queríamos y no queríamos en nuestra relación. Nunca dudé de él y sabía que no me dejaría sola.
Yo tenía miedo por mí misma. Por la proyección de la vida perfecta que te hacen tener. Sentí que con el embarazo había perdido cualquier oportunidad de progresar en mi vida. Pero no fue así.
Jamás había luchado tanto por mí como en esa temporada. Mi orgullo me salía por todos lados y tenía que mantenerlo intacto, pues no tolero que se ponga en duda mi capacidad y menos por ser mamá.
Y aquí sigo, buscando una mejor oportunidad de trabajo, acompañada de las personas que más amo en este mundo. Aunque el camino fue difícil, jamás podría arrepentirme de ser lo que soy y de tener lo que conseguí.

La entrevista de trabajo fue de lo más rápida. Me dijeron una y mil veces que la carta de recomendación que les había llegado había sido espectacular y no hacía falta nada más, estaban seguros de que haría un trabajo excelente.
Y si soy sincera, estoy muerta de miedo.

Jamás en mi vida pensé que le daría clases a universitarios. Sé que son clases mucho más avanzadas y que ya tienen la capacidad suficiente como para corregirte si algo de lo que explicas es incorrecto. Aunque la verdad, me decepcionaría que no lo hicieran.

El plan es sencillo. El nuevo trabajo está casi a una hora y media de trayecto desde nuestra casa. Con ambos niños, es casi imposible que podamos organizarnos coherentemente por las mañanas, así que la única opción que tuvimos fue mudarnos más cerca del nuevo trabajo.

Estoy nerviosa, pues solo faltan algunas semanas para que se acabe el año y después de eso, debo presentarme lo antes posible para planificar el curso. Aún no tenemos la casa y ni siquiera hemos inscrito a los niños en la nueva escuela. Así que los nervios me desbordan pues son pocos días para todas las cosas que tenemos que hacer.

-Todo estará bien -me asegura.
Su voz calmada me parece de lo más reconfortante. Por supuesto que todo estará bien, siempre hemos sabido salir adelante de cualquier cosa, esta no será la excepción.

De regreso a casa, la emoción me invade en el pecho. Es de esas ocasiones en las que tu vida parece teñirse de un color diferente, más vivo.
Como si estuvieras anhelando este momento toda tu vida. La sensación que te invade es tan fuerte que sientes las lágrimas en el borde de tus ojos, dispuestas a caer en cualquier momento.

Veo a Logan quien lleva una expresión relajada. Me mira y sonríe. Por reacción yo también lo hago, pues ahorita mismo soy más feliz que nunca.

Mi mamá siempre me dijo que yo estaba destinada a grandes cosas y tal vez esto era a lo que se refería.

Me siento completa en una vida que yo misma he construido, aunque sé que no es perfecta, porque ninguna vida lo es, pero es mía.

A veces creo que la felicidad se parece mucho a la tranquilidad. En esos momentos en los que no deseas nada más porque todo parece estar exactamente en donde debe estar.
Tal vez por eso duele cuando el destino toca la puerta pues todo se esfuma, los sueños, las esperanzas y las metas que aún no cumples.
Todo parece humo cuando el destino tambalea bajo tus pies.

Un fuerte impacto por detrás hizo que el coche diera vueltas, tan rápidas y violentas que se sintieron eternas.
Supongo que quedé inconsciente un rato, pues cuando abro los ojos, la sangre que escurre de mi cabeza me ciega la visión.

Un pitido constante me perfora la mente y el cuerpo parece no responderme.
Caigo en cuenta de lo que pasó cuando pongo todo mi esfuerzo en levantar la cabeza y paso mi vista por todos lados.

Partes del auto y cristal roto adornan la escena. Mi pecho se agita cuando miro a mi espalda y está el auto, volteado y hecho pedazos. Dentro de él está Logan, inconsciente. Tiene rasguños en el rostro y ahora un dolor me perfora el alma.

Grito y lloro con todas mis fuerzas, mientras intento llegar a él. Grito su nombre tan alto, tratando de que despierte y no pensar en lo peor. Pero mis fuerzas se quedan cortas pues él no responde.
Me recuesto nuevamente en el pavimento, las lágrimas ahora me ciegan la vista y lo primero que me viene a la mente son mis hijos.
No quiero morir, no ahora. Aún me quedan bastantes cosas por vivir, tantas cosas por sentir que ahora toda mi vida se siente tan corta.

Las lágrimas se resbalan por los costados de mis ojos. A esta altura ya no percibo ninguna sensación, mi mente se siente en blanco y poco a poco escucho las ambulancias cada vez más cerca. Mis ojos no resisten mucho y se cierran. Si muero, espero haber sido una buena mamá.

★★★

Abro los ojos, cuando el dolor de mi cuerpo cesa. Cuando el ruido no me lastima y mi alma no pesa.
Despierto en una habitación vacía.
Miro a mi alrededor, pero no veo a nadie.
El piso contiene agua que me llega hasta los tobillos, está tibia.




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