Impredecible

Capítulo 17

DESPERTAR

Beth

Siento mi pecho subir y bajar frenéticamente, pero mis ojos no responden.

El aire empieza a escasear y es cuando finalmente, mis ojos se abren. Me siento sobresaltada por la desesperación de no entender que sucede.

Pasé de estar en una habitación completamente vacía a estar en la que era mi habitación cuando era niña.

Esto parece completamente un sueño pues nada de lo que ha pasado tiene el más mínimo sentido para mí.

Muevo mis ojos a todas direcciones, se sienten irritados por la luz que entra por la ventana. Hasta que se encuentran con un rostro joven. No sé quién es ni por qué me ve con una expresión de felicidad en su rostro.

Sale rápidamente de la habitación y me quedo sola por unos segundos, hasta que regresa, aunque no viene sola. Mi madre entra y los ojos se le llenan de lágrimas.

Me siento mareada y confundida al mismo tiempo, todo parece cámara lenta y no puedo escuchar bien pues todo se siente como un eco ensordecedor.

Se acerca a mí y me toma de la mano, se siente extraño, como si hubieran pasado años sin que alguien me tocara.

Al verme, Logan se queda pasmado en el marco de la puerta. Parece sorprendido y de igual manera sus ojos se inundan en lágrimas que no comprendo.

Camina lentamente hasta el borde de la cama y comienza a llorar. Se hinca a un lado de mí y me besa el dorso de la mano.

-Cariño, bienvenida a casa -es lo único que logro entender entre todo el caos mental que mi cerebro genera.

★★★

Mientras las horas pasaban, el bloqueo mental se disipaba. Aunque no servía de nada, pues de mi boca no podía salir ni una palabra y me costaba mucho trabajo tan solo coordinar mis movimientos y levantar una mano.

-¿Recuerdas lo que pasó, Cariño? -pregunta mi madre, quien no se ha ido de mi lado desde que me vio.

Niego lentamente pues hasta eso me cuesta hacer. Ella suelta un suspiro nervioso y mira preocupada a Logan y a la enfermera que ahora sé que se llama Alice.

-Tuvimos un accidente -agrega Logan. Está cruzado de brazos en el otro extremo de la cama.
Tampoco ha querido irse y la verdad es que me calma saber que no lo hará. Me resulta extraña la manera en la que mi mente me pide a gritos que esté cerca de él.

Las lágrimas se acumulan en mis ojos pues no logro recordar mucho. Recuerdo sentir una fuerte impotencia y algunas imágenes bastante vagas sobre la carretera, pero nada más que eso.

-Tal vez es mejor que no se agobie con esto por ahora. Acaba de despertar y es posible que su cerebro necesite de varios días para recuperar la memoria -propone Alice.

-¿Crees que va a recuperarla? -inquiere mi madre.

-Los recuerda a ustedes, eso es una buena señal. Aunque me parece que la amnesia podría ser el mejor de los casos dadas las circunstancias en las que se encontraba.

¿A qué se refiere?

Todos asienten y Alice sale de la habitación.

-Mi niña, Dylan y Kath no tardan en salir de clases. No te desesperes, ¿de acuerdo? -asiento como puedo y ella besa mi frente.

Sale de la habitación, no sin antes tomar del hombro al Logan, el cual le sonríe como respuesta.

-Te esperamos con muchas ansias -dice una vez que estamos solos.

Aunque no comprendo mucho, veo en sus ojos un dolor inmenso. Una lágrima sale por un costado y él la limpia rápidamente. No logro comprender la magnitud de lo que pasó, pero probablemente estuvieron pensando por algunos días que tal vez yo estaba muerta.

Pasaron algunos minutos, hasta que la puerta de la habitación vuelve a abrirse.

-¡Mami! -el rostro de mis hijos es lo primero que veo al adentrarse. Me quedo paralizada al analizarlos y notar que no son los pequeños que yo recordaba. Sus rostros... Se ven más grandes.

Giro mi vista a Logan, quien tiene la mirada en el suelo, como si pudiera leer la explicación en su rostro.

-Te extrañamos tanto -ahora es Dylan quien habla, pero no es la voz que recuerdo. Es más grave y su rostro se ha endurecido.

Mi respiración empieza a ser errática pues la situación me sobrepasa. Sé que son mis hijos, pero ¿por qué no los recuerdo así?

Logan se acerca rápidamente y le pide a los niños que salgan de la habitación mientras mi cuerpo empieza a tener pequeños espasmos que no logro controlar. Ni siquiera puedo controlar el ruido de mi mente. Estoy asustada y siento la impotencia y desesperación recorrer por todo mi sistema.

Alice entra a la habitación y me inyecta algo que no sé qué es pero que al poco tiempo me hace sentir muy somnolienta y mis ojos comienzan a cerrarse.

★★★

No sé cuánto tiempo ha pasado, pero cuando abro los ojos, la luz del sol que antes iluminaba la habitación es reemplazada por la luz de una lámpara de noche que se encuentra en la mesita de al lado.

No hay nadie en la habitación y la soledad me golpea fuertemente. Pero al instante, Alice entra sin hacer demasiado ruido y se queda quieta una vez que me ve despierta.

-Parece que ya no quieres estar dormida, ¿no? -suelta una sonrisa ligera y se sienta en el sillón que ahora es parte de la decoración del cuarto -. Sé que debes estar desesperada por ver a tu familia. Estuviste dormida bastante tiempo y son casi las 4 de la mañana. Prometo que a primera hora ellos estarán aquí contigo. ¿Quieres que platiquemos sobre algo? -inquiere al notar que no aparto la vista de ella -. Bien, no puedes hablar así que supongo que debo conversar yo -suspira sin saber muy bien cómo empezar.

-Hi... -intento decir alguna palabra, pero suena como una garganta desgarrada, además de que no logro coordinar mi boca con lo que verdaderamente quiero decir.

-Tranquila, sé que es desesperante. Pero poco a poco podrás hablar con normalidad, no te fuerces por ahora -asiento levemente -. Supongo que quieres saber por qué tus hijos se ven tan grandes, ¿no es así? -vuelvo a asentir.




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