SOLA
Beth
Los días se habían evaporado demasiado rápido como para detallarlos.
Me recuerdan una y otra vez que mi progreso será gradual y que no debo desesperarme, pero la verdad es que no lo consigo. Ni siquiera puedo completar frases completas, solo palabras a medias y carentes de sentido. Además de que aún ni siquiera puedo moverme del todo.
Por fin he podido estar con mi familia más tiempo y aunque no puedo comunicarme con ellos, se esfuerzan y portan toda la paciencia que tienen para entenderme.
Lo que más me gusta es que Kath, después de la escuela, viene a leerme cuentos y trata de ayudarme a pronunciar algunas sílabas. Lo impresionante es que lo he logrado. Muy poco, pero me siento bien con eso.
He tenido varias terapias a la semana, algunos ejercicios de estiramiento que obviamente no puedo hacer por mi cuenta, pero que Alice me ha ayudado a realizar. Lo único de lo que puedo presumir es que mis dedos de las manos son los únicos con los que tengo un control total.
Logan ahora mismo está sentado en el sillón a un lado de mi cama. Veo el cansancio en sus ojos pues ha estado desvelado. La mayoría de las noches él se queda aquí y me platica sobre sus días y cómo es que se las arregló para salir adelante solo.
-Pensé que los había perdido -admite y baja la mirada.
Comprendo totalmente que convertirte en papá soltero de un día para otro puede ser agotador, y más la forma en la que sucedió. Todo el mundo creyó que jamás regresaría y creo que lo que más me duele en el alma es imaginarme a ellos sufriendo por esa misma idea.
-Fui muy estúpido, Beth. Pero verte todos los días así me partía en dos. No sabía que hacer. Aunque no voy a darme todo el crédito, Amber estuvo para mí siempre y para ellos igual y no sabes cuánto se lo agradezco -sonríe y automáticamente me contagia pues me alegra saber que mi madre no los dejó en el momento más vulnerable de su vida.
-Debes estar cansada, será mejor que me vaya. Mañana a primera hora tienes terapia y odiaría que estuvieras cansada para eso. Por ahora es mejor que guardes toda tu energía para recuperarte pronto, ¿de acuerdo? -se levanta y rápidamente muevo un poco la mano, estirando lo más que puedo mis dedos tratando de que entienda que no quiero que se vaya.
Aunque en dos años estuviera prácticamente inconsciente, me siento terriblemente sola y tenerlo cerca calma esas ansias absurdas de volver a la normalidad. Necesito que me diga, como siempre lo hacía, que todo estará bien y calme a mi alma cansada.
Se percata de mi petición y se regresa para darme un beso en la frente, no esperaba que hiciera algo más, pero en estos días que hemos estado juntos he podido percibir un distanciamiento que antes no había notado. No demasiado, porque dadas las circunstancias no imagino qué otra cosa podría hacer, sin embargo el distanciamiento aunque es poco, puedo percibirlo y no sé si deba preocuparme ahora por eso.
Quizá solamente es mi mente, han pasado dos años en donde he sabido que estuvo al borde de explotar por la desesperación de todo esto y ahora simplemente aún no se la cree del todo que yo esté aquí. Ni yo me lo creería.
★★★
La terapia física era la cosa más dolorosa que había sentido jamás. Mis músculos parecían rocas incrustadas en mi cuerpo, sin movilidad propia. Alguien tenía que obligarlos a recordar su movimiento y aunque me han platicado que durante mi siesta, porque me niego a llamarlo como le dicen los médicos, Alice me ayudaba a hacer estiramientos sencillos para que mis músculos no terminaran de entumirse por completo, se siente como si jamás hubieran estado ahí y ahora obligan a doblarse partes que jamás lo habían hecho.
-Sé que es doloroso Beth y lo siento tanto. Pero es necesario todo esto. Solo inténtalo y oblígalos a recordar -Alice me daba ánimos mientras levantaba mi pie completo.
El desgarre que se siente al doblar mi rodilla es incomparable, además de que ni siquiera estoy haciendo la fuerza yo. Las lágrimas comienzan a salir mientras pequeños jadeos de dolor salen de mi garganta.
Con toda la fuerza que poseo, me armo de valor para levantar la otra pierna también y me siento orgullosa cuando se separa apenas algunos centímetros de la cama y vuelven a caer como si fueran rocas gigantescas en el mar.
Alice me mira sorprendida y aplaude el gran esfuerzo que me tomó realizar aquello, aunque insignificante pero gigante para mí.
-¡Perfecto, Beth! Lo hiciste increíble. Poco a poco esto será más fácil así que tranquila. Para correr primero hay que aprender a caminar y prácticamente tú te estás enseñando de nuevo a hacerlo -una sonrisa natural se posa en sus labios, mis hombros se relajan y me permito cerrar los ojos y descansar.
-Me parece que fue suficiente por hoy -agrega secando el sudor de su frente pues minutos antes me ayudaba a levantar un poco mi torso para progresivamente poder sentarme de nuevo, así que ella estuvo cargando con una gran parte de mi peso.
Prende el televisor que hace pocos días habían traído para distraerme un poco y no sentirme tan aburrida.
Pone Grey's Anatomy, ya que se enteró que era mi serie favorita pues Kath se lo contó. Al principio me dio vergüenza pero después Alice afirmó que esa serie fue la principal razón por la que quiso empezar a estudiar enfermería. Entonces ahora no me daba tanta verguenza admitirlo y me encanta que pueda disfrutarla después de mis terapias. Se siente como cuando premias a un niño pequeño por portarse bien.
Alice me sonríe con la intención de irse, pero no quiero que lo haga. Logan está en el trabajo, los niños en la escuela y mi madre estuvo conmigo una buena parte de la madrugada así que duerme plácidamente.
No quiero estar sola, últimamente la oscuridad y la soledad de la noche me atemorizan un poco. Desconozco la razón, pero a veces despierto a mitad de la noche, cuando ya no hay nadie conmigo y un miedo empieza a invadirme, a tal grado que veo sombras o siluetas en muebles y decoraciones de la habitación.