Impredecible

Capítulo 21

PUEDE SER MEJOR

Beth

Volver a la vida que tenía antes del accidente es una venda para mi corazón agrietado.

Ese día, durante la cena, mientras todos conversaban sobre sus días, por primera vez me sentí desplazada y olvidada en un lugar que era mi hogar.

No voy a culparlos. Vivieron casi dos años pensando que yo podía morir y tuvieron que seguir adelante como pudieron, aunque eso no signifique que no fue un golpe difícil de digerir al verlos en la naturalidad de su rutina y de la que yo ya no formaba parte.

Pasan los minutos y el teatro comienza a llenarse. Cada vez se escuchan más murmullos. Y algunas miradas curiosas se cuelan sobre nosotros conforme avanza el tiempo.

Logan es amigable con algunas personas que supongo son familiares de algunos de los niños. Sin embargo, debo admitir que algunas miradas no parecen precisamente amistosas y una incomodidad invade mi cuerpo en cuestión de segundos.

-Si crees que es demasiado para ti solo dímelo -afirma cuando nota que el pasar de la gente empieza a hacer ruido en mi cabeza. Me acomodo en mi silla de ruedas, mirando a todos lados.

Asiento lentamente.
Logan acaricia las palmas de mis manos, brindándome una seguridad que me hace falta desde que desperté.

Las luces de teatro parpadean avisando que la obra está por empezar.

Miro atenta hacia el escenario y las cortinas se abren en par. Revelando una pequeña villa montada con decoración navideña.
En el centro hay un niño vestido de ángel que narra el inicio de Cuento de navidad.

Después de eso, el escenario se llena de niños que representan a los habitantes del pueblo. Entonces aparece un niño de semblante molesto, nariz afilada y un sombrero gigante, caminando frente a todos maldiciendo la navidad.

La obra pasa rápido mientras yo me siento como el mismísimo Ebenezer Scrooge. Con los fantasmas de mi pasado persiguiendo y destruyendo mi presente.

No intento decir que me esté quejando de mi vida. Solo que me siento desubicada dentro de ella. Tengo a mi esposo, a mis hijos y a mi mamá conmigo otra vez. Pero yo ya no me siento como yo.

Kath aparece en un bailable navideño donde interpreta a uno de los renos de Santa. La emoción en su rostro me arranca algunas lágrimas fugaces. Dylan, por otro lado, es uno de los ayudantes de un Santa que contrataron para que pudiera hablar con algunos de los niños de los familiares aquí reunidos.

Ambos parecen felices y una punzada atraviesa mi pecho. Ellos no me necesitaron.
Sacudo la cabeza de inmediato, como si eso pudiera deshacer el pensamiento que poco a poco invade toda mi mente. Como una niebla espesa que no me permite ver más allá.

Al finalizar el evento, esperamos a los niños exactamente en el mismo lugar.

-Qué gusto que hayas podido venir -una señora con el cabello canoso y recogido en un moño se acerca y saluda a Logan.
Él la recibe contento mientras saluda al resto de personas que la acompañan -. ¿Alice no vino?

Noto cómo la mandíbula de Logan se tensa. Su mirada viaja rápidamente a mi y después la regresa a ella.

-Ella no pudo venir -admite cortante.

-Qué lástima. Ojalá podamos verla pronto.

Él asiente rápido y se despide de la familia con el pretexto de que tenemos que ir a buscar a los niños.

-¿Quienes eran? -cuestiono una vez que se alejan. Es genuina pues no los reconozco de ningún lado. A menos que por culpa del accidente aún no recupere toda la memoria.

-Es la familia de un niño del salón de Dylan -responde casi sin querer hacerlo.

-¿Y preguntaron por Alice?

-Si -suspira -. Ella trabajó cuidando al padre de la señora por un tiempo y algunas veces la han visto junto a los niños así que...

Asiento levemente. Pero esa punzada vuelve a doler en mi pecho. Como si apenas hubiera atrasado la piel y ahora se hundiera unos centímetros más. No demasiado, pero lo suficiente para doler.

Cuando los niños salen, ambos me reciben entre abrazos y besos que obviamente correspondo. Lucen felices y no hay nada que se pueda comparar a lo que siento cuando estoy junto a mi familia.

Después de una deliciosa cena llena de anécdotas vividas durante mi ausencia, me doy cuenta de todo lo que me perdí y de cuánto deseo recuperar el tiempo perdido.
Sé que ya no puedo recuperar esos años, pero sí volver a formar parte de ellos.

Regresamos a casa después de un rato de silencios incómodos y verdades ocultas. Ninguna de mi parte, claro. Pero si puedo notar que Logan está tenso y la mayoría del tiempo pensativo.

Últimamente todo se siente como si estuviera navegando en un barco. Pero yo no estoy sobre la cubierta. Caí al agua, helada y profunda. Y, desde abajo, puedo ver a Logan observando como me hundo.

Aunque sé que sigue siendo él, algo cambió y no sé que es. Me siento asfixiada tratando de buscar respuestas que probablemente no me gusten.

Sentir que perdí años dos años de mi vida es soportable, porque sé que, aunque no puedo reponerlos, puedo compensarlos ahora. Sin embargo, el miedo de saber que quizá perdí lo que le daba rumbo a mi vida es incomparable. Es arrasador y quema por todos lados.

★★★

Mis terapias son cada vez más tolerables para mi cuerpo. Mis piernas pueden moverse con mayor libertad al igual que mis brazos. Aunque todavía no puedo caminar, mantener el equilibrio sigue siendo un reto que aún no logro dominar.

-Lamento que no hayas podido ir con nosotros -admito. Alice me mira cariñosamente y deja a un lado los medicamentos que estaba acomodando en la cajonera.

-No debes disculparte, eres su mamá.

-Lo sé, es solo que no quiero sentir que estoy arruinando la rutina que ustedes ya habían construido...

Las lágrimas se deslizan por los costados de mi rostro mientras trato de limpiarlas con mis manos temblorosas y mi mente al borde del colapso.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.