Impredecible

Capítulo 24

TORMENTA ELÉCTRICA

Beth

Las horas deformaban las sombras de la habitación, mientras cambiaban de dirección al pasar.

No hice nada. Simplemente vi al vacío mientras sentía que iba cayendo en él.

Veía la fotografía una y otra vez, sintiendo el mismo impacto. La misma desilusión.

Las fotografías se resbalan de mis manos mientras las volvía a observar, una por una. Viendo su maldita sonrisa por todos lados.
Viviendo la vida que me pertenecía y la cual ya no sé cómo recuperar.

-¿Mamá? -la voz de Dylan me saca de mis pensamientos. Inmediatamente escondo las fotografías-. ¿Cómo llegaste aquí?

Se sienta a un lado de mí y aunque me duele, no puedo soltar la idea de que todos me mintieron.

-Me aburrí de estar en mi cuarto -admito con indiferencia-. ¿Dónde está Alice?

Cambio de tema.

-Se fue en cuanto nos trajo, creo que tenía algo que hacer. Pero, ¿estás bien? ¿Te lastimaste subiendo las escaleras?

-Estoy bien -miento.

-¿Estás segura? Porque puedo...

-Dije que estoy bien -me sobresalto, pues la ansiedad y el coraje se desbordan, la presa está llena -. Lo siento... es solo que... Necesito estar sola.
Como puedo le dedico una media sonrisa. Me mira confundido y asiente al mismo tiempo que sale de la habitación.

Me quedo sentada sobre la cama, echo la cabeza hacia atrás y suspiro frustrada. Las lágrimas invaden mis ojos y el corazón empieza a golpear en mi pecho.

★★★

Unas horas después, escucho la puerta principal abrirse y cerrarse de inmediato. Él ha llegado.

La puerta de la habitación se abre, pero no soy capaz de mirarla. Simplemente mantengo mi mirada en la ventana que da hacia la calle.

-Beth... ¿Pero qué estás haciendo aquí? -escucho detrás de mí. Su tono me avisa que está sorprendido. Dylan no le dijo que estaba aquí.

Giro mi mirada hacia la derecha y me encuentro con su mirada. El repiqueteo en el pecho hace tambalear a mi mente. Miro sus ojos, los mismos en los que había visualizado un futuro y que ahora no puedo ver más que traición.

-Logré subir -esbozo media sonrisa, usando todas mis fuerzas para mantener las lágrimas en su lugar.

-Eso es increíble... Alice dijo que empezarías a caminar muy pronto, pero no sabía que sería tan rápido.

Escuchar el nombre de ella en su voz, me hace querer hundirme ahora mismo en la cama y asfixiar cualquier rastro de su presencia aquí.

-Lo sé, yo... Creo que algo me animó a subir.
No puedo evitar pensar que yo misma me llevé a esta situación. No porque sea mi culpa. Sino porque ahora mismo podría estar tranquila en mi habitación, sin este sentimiento arrasador. Simplemente viviendo en la ignorancia de que tengo al esposo perfecto y la vida que siempre quise.
Y era así, hasta que decidí hacer el nudo de la cuerda en la que cuelgo.

Se acerca a mí con la intención de abrazarme. Respiro profundo y me fundo en su abrazo, que no hace más que arder en mi piel. Tal como esparcir sal en una herida fresca.

-¿Y Alice? -cuestiono entre el abrazo con la intención de separarnos. Pronunciar su nombre me deja un sabor amargo en la boca.

Él se separa apenas unos centímetros, desvía la mirada y en automático percibo la mentira que se asoma.

-No lo sé, Dylan me dijo que tenía que irse -se levanta de la cama.

Preguntó por ella en cuanto llegó.

Esa respuesta me hunde más en el hueco en el que estoy y pienso que no puedo estar más hundida cuando una serie de preguntas me vienen a la mente.

-¿Podemos platicar? Siento que hay tantas cosas de las que me perdí y quisiera saberlas -animo a ir por un rumbo en el que yo sé que no tengo salida.

-Por supuesto. ¿Qué quieres saber?

-¿La gente no preguntaba sobre mi? -

Recuerdo que en el festival de navidad, una familia se acercó a Logan y de inmediato preguntaron por Alice, como si ellos no supieran de mi existencia.

-Claro que sí, la mayoría de las personas estaban al tanto de tu condición.

-¿La mayoría? Eso significa que no todos lo sabían...

-Bueno, era un tema delicado para mí y no iba por la calle gritando que había perdido a mi esposa.

Mi esposa. Un cosquilleo me recorre por las manos. Porque significa que sigo siendo suya, a pesar de lo que haya pasado.

-Bien... -me detengo para formular bien la siguiente pregunta- ¿Nunca hubo alguien más...?

Lo tomo por sorpresa y puedo jurar que distingo cuando deja de respirar. No creo que la respuesta pueda romperme más de lo que ya estoy.

-Beth...

-Está bien, puedes decírmelo -lo animo-. Estuve bastante tiempo dormida y sé que no fue fácil...

-Beth, no hubo... -inmediatamente saco las fotos que tenía escondidas detrás de mi espalda.
Abre los ojos sorprendido. Analiza mi rostro, buscando algún reproche de mi parte. Pero no sé qué decirle, no sé cómo combatir contra un sentimiento que no hace más que crecer.

-Déjame explicarte...

-Ibas a mentirme... -replico.

-¡Por supuesto que no! Ni siquiera me dejaste terminar.

-Me has estado mintiendo todo este tiempo. ¡Todos ustedes! -no puedo controlar la avalancha de sentimientos que entierran mi razonamiento. Simplemente siento el enojo.

Podría intentar entender que estuviera con alguien más, pero no puedo soportar la mentira que quería sostener.

-No es como crees, Beth... -intenta calmarme, pero simplemente no puedo detenerme. Me estoy ahogando y yo solo estoy dando manotadas sobre el agua para mantenerme a flote. Pero no consigo más que hundirme más.

-¿Entonces qué se supone que es? -lo reto.

-Yo estaba desolado, los niños...

-Vaya, estabas tan desolado por mi ausencia que tuviste que buscar con quién acostarte.

-¿Puedes dejar de interrumpirme? Estoy tratando de explicarte lo que pasó. Cuando tuvimos el accidente yo sentía que había muerto por perderte. Mi vida entera se había ido junto contigo y estaba perdiendo la familia que habíamos construido, solo porque no sabía hacerlo sin ti... -las lágrimas le resbalan por las mejillas y por un instante siento pena por él. Porque a pesar de lo que hizo aún lo amo y me siento como una idiota por hacerlo.




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