JULIO DEL AÑO 20xx
—Cuando nos referimos a la perfección, nos referimos a todo aquello que no tiene ningún defecto, ningún fallo, ningún error, ningún nada, e incluso podríamos ocupar la palabra “nada” como sinónimo de perfección, o al menos es lo que la mayoría de los que están aquí piensan y esto es un pensamiento que viene desde hace ya varios años ¿No es así señora?
La persona a la que había señalado aquel hombre tan anciano simplemente asintió, aventó una moneda al sombrero que tenía el hombre enfrente y subió a su bus.
Él hombre anónimo, —como el solía hacerse llamar— era quien daba platicas un día al mes desde hacía ya bastante tiempo, lo curioso es que nadie sabe nada de él, salvo como es físicamente, nadie conoce su nombre, edad, su situación amorosa o económica; Pero se sabe a qué hora se sitúa en esta estación, aunque dependiendo del mes va variando su postura en dos diferentes lugares.
—Mami ¿Lo habías visto tan cerca? —cuestionó un pequeño que estaba atento a lo que el anciano decía.
—No, es la primera vez, pero llegando a casa de tus abuelos puedes hacerles un par de preguntas a ellos —contestó su madre.
—¿Entonces es mayor que los abuelos?, una vez escuché a un anciano decir que él lo había visto varias veces cuando era pequeño.
—No sabría decirte eso cariño.
—Sabes pequeño —se acercó a él y se colocó en sus metatarsos para quedar a una altura más adecuada— no es necesario saber todo acerca de una persona ¿de qué sirve? —sonrió ampliamente—, quizá para ti solo sea simple curiosidad, pero para los demás —señaló a su alrededor— solo son armas para que pueda caer en criticas acerca de mi trabajo o cosas que solo me importan a mí.
Acarició su oreja y al poner su mano frente al pequeño mostró un caramelo.
—Solo porque veo en tus ojos un brillo que la mayoría de los niños en estos tiempos ya no tienen te diré un secreto acerca de todo esto. —Se acercó a su oído y le susurró algo que lo emocionó de una manera inexplicable.
Después de esto el anciano se alejó, no sin antes guiñarle un ojo. Su madre curiosa espero a estar adentro del bus para preguntarle qué era lo que le había dicho el hombre, pero el niño negó a todo lo que su madre cuestionaba.
—Así que como decía —continuó con su espectáculo— tengo un conflicto con todo esto, porque aun no entiendo porque a la sociedad le importa tanto como es la vida de una persona, que importa si es de clase alta o baja, si es creyente o no, si son negros o blancos, si tienen herederos o no, si son inteligentes o son unos analfabetos. A estas alturas de la vida el clasismo se sigue viendo muy seguido, yo que vengo de otros tiempos tengo pensamientos muy distintos a los que la mayoría de personas de estas épocas tiene, y digo, cada pensamiento es respetable mientras no afecte la existencia de otros individuos, pero hacemos todo lo contrario y hacemos pequeños comentarios con la intención de ofender al prójimo y es ahí en donde nos contradecimos, decimos que nadie es perfecto pero buscamos perfección en cada persona que conocemos, criticamos cada aspecto de la vida de otras personas mientras nosotros estamos situaciones iguales o peores, no nos ponemos a pensar en lo que pasó en el pasado o pasará en el futuro. Nos creemos perfectos para poder buscar errores en otros, pero cuando nosotros los cometemos no nos gusta aceptarlo.
Sonrió ampliamente y todos comenzaron a aplaudir porque se sabía que su espectáculo se había terminado. Él hombre elevó levemente las manos y comenzó a hacer un movimiento indicando que guardaran silencio.
—Me halagan, de verdad que lo hacen, pero me alegraría más que pensaran más en todo lo que acabo de decir y no lo dejen ir. Viviríamos mejor si todos nosotros dejáramos de poner etiquetas, de criticar la situación en la que se encuentran personas de nuestro alrededor, de ver a las personas enfermas como bichos raros, —el hombre echó un último vistazo a su público que susurraba imparablemente.
Algo de lo que había dicho había causado un revuelo increíble entre la multitud que estaba presente. No supo que fue, y no le interesaba saberlo.
—Así que, por favor, pensemos un poco mejor las cosas antes de actuar.
Sin más tomó su sombrero, guardo las moneditas que había y comenzó a caminar hacia la misma dirección de siempre.
Este hombre era bastante anticuado refiriéndonos a su vestimenta, ya que como se ha visto, sus ideas claramente no son de los años de antes.
Aun nadie sabe cómo es que se volvió tan conocido, pues por las calles nunca se ha visto algún detalle que hable acerca de él, salvo los periódicos, pero solo dicen acerca de lo que habló y ya. No hay más.
Y lo que más ha llamado la atención de los espectadores es que cada año, en el mismo mes —julio— hace la misma reflexión acerca de las vidas perfectas, no se sabe porque es tan importante o que es lo que tiene que ver con la historia que me ha pedido que sea contada.
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Y recuerden tomar mucha agüita.
Besos.
Maar ☯️