Al día siguiente, el amanecer llegó como siempre, la única diferencia era el hecho de que la habitación estaba desordenada, todo estaba fuera de lugar.
Jason no pudo descansar debidamente, ya que temía que Alexander invadiera su espacio mientras estuviera durmiendo, por lo que se mantuvo despierto toda la noche.
— .........— Jason se llevo la mano sonre la frente para tomar su temperatura, sentía algo de pesades e incomodidad, su boca tenía un sabor amargo y por supuesto la sensación de hinchazón estaba presente.
Abrió un cajón de su comoda sacando un pequeño espejo decorados con piezas de nacar, apenas la levantó para reflejarse, notó de inmediato el moretón que tenia sobre sus labios y un color un tanto amarillento al rededor de su mejilla.
— Esto... Esto debe ser una pesadilla...— Jason se tambaleó apoyandose en la cama para no caerse, su corazón se negaba a ver la dura realidad.
Pero no importa lo que él quisiera que fuera, la realidad era una sola y ahí estaba la prueba de todo.
Jason levantó su mano y vió aquel anillo de bodas quemantuvo durante todo su matrimonio desde el primer dia, por instinto o enojo, trató de quitárselo en ese instante, un sentimiento de rechazo lo invadió tan de repente que se vio forzajeando para quitarse la alianza.
Ya no quería mantenerlo, si lo hacia, significaba que estaba aceptando haber sido lastimado y que solo lo tomaría como algo leve, continuar nuevamente con su vida diaria como si nada hubiera sucedido, Jason odiaba aquella idea.
—¿Sr. Arlette?....— Thomas le llamó al igual que el día anterior, esperando pacientemente detras de la puerta de su habitación.
Jason levantó el rostro sorprendido por su voz, al igual que un niño asustado detuvo sus movimientos y se aclaró la garganta tratando de mostrarse sereno aunque el mayordomo no estuviera viendo cuál era su expresión.
— Iré en un momento...— Jason declaró rápidamente para que se fuera de inmediato.
Después de lo ocurrido, si lo pensaba bien, era ,mejor mantener la distancia de los empleados, al final ellos eran personas bajo las ordenes de Alexander.
Por supuesto, Thomas no hizo lo que Jason esperaba, en cambio le pasó un mensaje de su alfa:
— El Sr. Fitzroy dió instrucciones de que usted no podra salir de la villa a partir de ahora hasta nuevo aviso...— Thomás le dió la noticia con suma calma, como una forma de comparación hacia el omega.
Jason de repente se puso de pie y corrió a abrir la puerta de inmediato, temiendo haber escuchado mal, era impensable que pudiera hablar en serio, ya de por si su vida era miserable estando bajo el control de Alexander antes, si no que ahora no siquiera podia salir ni por un momento.
"Es una broma, no puede estar sucediendo ¿Cierto?"
Jason pensó aterrado ante la idea, pero ni bien abrio la puerta, vió a Thomas con una expresión lastimera confirmando sus miedos.
— Lo lamento Sr. Arlette, pero usted debería ser conciente de la situación actual en la casa...— El mayordomo parecía querer recordarle que sus acciones de la noche anterior, tenian serias conciencias.
—Donde...— Jason dijo rechinando los dientes con la cabeza baja.
El mayordomo al no comprenderlo, preguntó: — ¿Disculpé?...— Esperaba que el Omega tomara la noticia sin mucho problema, pero ahora mismo la situación parecía muy contraria a la esperada.
Jason tomando una fuerta bocado de aire en los pulmones, volvió a repetir y esta vez una oración mas completa: — ¿Donde se encuentra mi esposo?...— Dijo en un tono bastante amenazante, dando a entender que si Thomas no se lo decía, estaba a punto de perder el control.
Thomas realmente no sabia que hacer en ese instante, tantos años viendo a ese Omega y era la primera que se sentía un poco incómodo en su presencia.
Usualmente Jason era el típico omega sumiso sin tantos prejuicios a seguir las reglas ¿que estaba ocurriendo? ¿porqué sentía la atmósfera tan pesada? No era normal.
Temiendo que pudiera ocurrir algo fuera de lugar, no le quedó mas remedio que contestar con sinceridad.
— Ahora mismo, el Sr. Fitzroy está en el invernadero con....un invitado— Thomas dijo esto último, con un poco de incomodidad, añadiendo: — Pidió no ser interrumpido.
Jason no lo pensó demasiado y sin importarle su apariencia comenzó a caminar, lo que hizo que Thomas se alertara.
— Sr. Arlette, espere un momento... El amo esta muy disgustado con usted ahora mismo, no creo que sea bueno...— Thomas trató de hacerle entrar en razón mientras le seguía.
Pero Jason no estaba dispuesto a dejarlo pasar esta vez, el rencor y el dolor reprimidos durante tantos años estaban aflorando desde lo mas profundo de su ser.
Años tolerando a la familia de su alfa, una y otra vez haciendose cada vez mas pequeño, invisible ante todos y transformandose en un fantasma que vivía atrapado en un matrimonio falso y sin sentimientos.
"No...."
Jason no quería esto, nunca fué su deseo tener una vida tan miserable ¿miedo a perder? Si lo pensaba bien, ya no había nada que pudieran arrebatarle, incluso ese alfa estaba dispuesto a quitarle lo poco que tenía durante su vida solitaria.
El tiempo y la vida son tesoros que nadie puede recuperar una vez que se pierden, Jason lo sabia mejor que nadie, sin embargo su paciencia y serenidad le hicieron creer que no importaba mientras pudiera salir de vez en cuando de esa casa.
El estaba conforme con esa pequeña muestra de misericordia, pero bastó que el esposo que el esposo que lo abandonaba regresará y que el se negara a ser tomado, para arrebatarle su poca dignidad.
—¡Sr. Arlette! — Gritó el mayordomo a sus espaldas cuando le vió abriendo las puertas y caminando sobre la nieve con aquella ropa tan delgada.
Pero Jason hizo oídos sordos y cruzo sin tanta dificultad, ignorando el frío que cubría su cuerpo dirigiendose hacia el invernadero que emanaba un ambiente cálido.
Algunos sirvientes corrieron en su dirección como si temieran algo, pero la distancia entre ellos y Jason era bastante y en cuanto este abrió la puerta del invernadero, la imagen era simplemente clara para sus ojos.
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Editado: 15.01.2026