In Regards To Love

Cacería

Luego de buscar y preguntar en varios sitios, Gerald se rindió y prefiero esperar en el área común del hotel, disfrutando de una deliciosa bebida caliente.

— ¿Donde se habrá metido hasta ahora? ...— Cruzo los brazos indignado haciendo pucheros.

— Salió como loco del auto y solo me dice “Te veo adentro” ...— Se burló imitando su voz mientras hacia ademanes con las manos.

Por supuesto, estaba preocupado por si lo encontraban ¿Que iba a hacer en ese caso? Era imposible volver a sacarlo de las manos de su familia o de su alfa.

— Ahhh...

Gerald se llevó ambas manos a la cabeza dramáticamente, como si estuviera a punto de presenciar la caída de un meteorito al mundo.

— Ese desconsiderado ¿Como puedes hacerme esto a mí? Yo que he sido un buen hermano, soy tu ángel guardián y a ti se te ocurre meterte en la cueva del lobo... Malvado omega sin conciencia...— Sacó su teléfono, abriendo la galería para encontrar su fotografía.

Entrecerrando los ojos puso su dedo índice sobre el rostro de la imagen.

— Si, eso eres, omega inconsciente, malvado, no me valoras cuando solo hago lo mejor por cuidarte ¿No sientes pena por mí? Mira que tenerme preocupado, esperando a recoger tus pedazos, si apareces haré que te arrodillés para pedirme perdon, ya verás...

De repente una mano toco su hombro haciéndole sobresaltarse.

— ¡AHHH!

Gerald soltó un alarido llevandose la mano al pecho, mientras sentía como su corazón estaba a punto de salirse de su cuerpo.

— Silencio, no sea ruidoso...

La persona que lo sorprendió no era otra que Jason, quien se sentó tranquilamente frente a él cruzando las piernas como si nada hubiera pasado.

Gerald por supuesto le clavó cuchillos con la mirada, primero se iba sin decir casi nada y luego aparecía de repente.

— Mas te vale darme una buena explicación o te prometo que voy a golpearte aquí mismo.

El omega le advirtió quitandose los anillos de sus delicadas manos.

— No exageres, solo lograrás lastimarte si lo intentas...

Esto por supuesto despertó mas la ira del Omega que hechaba humo por los oidos, sus mejillas blancas parecían dos duraznos maduros.

— Já, eres una flor de invernadero, si me lo propongo podría darte una lección y así tú-...

No habia terminado de hablar cuando Jason deslizó su tarjeta sobre la mesa, haciendo que Gerald abriera los ojos de par en par.

— ¿Que significa esto? Cuando es que tu...

Tomó la tarjeta de inmediato, reconociendola como suya.

— Eso no importa, solo te la estoy devolviendo porque ya hice uso de ella y no la necesito...

Jason le arrebató el cafe y bebió un trago despreocupadamente, como si no hubiera hecho nada malo.

Gerald contó mentalmente hasta díez mientras contenía la respiración para no enojarse.

— Déjame ver si lo entiendo...— se acomodo los mechones de su cabello detrás de sus oídos.

— Me estas diciendo, que descaradamente tomaste mi tarjeta sin permiso y fuiste a hacer quien sabe que con ella... ¿Y ahora vienes como si nada, diciendo gracias?.

Jason bajó la taza acariciándo el borde con la yema de sus dedos.

— No exactamente...

— ¿Ah, no? AY entonces que fué lo que hiciste hasta ahora...

— Fuí de cacería...

******
[Media hora antes]

— Disculpe Señor, pero no lo entiendo...— El empleado lo miraba con mas dudas que respuestas.

Claramente el hombre a su lado, por mas parecido que tuviera con él, era evidente que no se trataba de alguien simple.

Jason se recargó en la puerta del baño del personal.

— Solo necesito tu uniforme, te pagaré bien por ello y lo único que quiero es que estés alerta para reemplazarme si hace falta...

—Pero...— El pobre hombre seguía sin saber si aceptar o negarse a su propuesta.

Aunque la paga parecía ser buena, temía salir afectado y en el peor de los casos incluso terminar en prisión si sucedía alguna desgracia.

— Descuida, te dije que vas a seguirme de cerca y si ves que estoy por hacer algo que te perjudique... Siéntete en la libertad de exponerme.

Jason inclinó la cabeza de manera coqueta haciendo que él veta se sonrojara.

— Es tu día de suerte...

El empleado trago saliba impactado por el encanto del Omega, no era trato desfavorable y por menos de una hora, iba ganar un buen dinero que bien le hacía falta.

Sin mas opción, eligió confíar en su palabra y arriesgarse.

No le tomó mucho tiempo cambiarse de ropa, para evitar sospechas, el empleado hizo que Jason portará un cubrebocas y una peluca, que obtuvo del almacén de objetos perdidos, para esconder su llamativo cabello rojo.

— Bueno, esto es lo mejor que puedo hacer...

Dijo luego de terminar de preparar a Jason, quien se acomodaba el uniforme.

— Descuida, no vamos a tardar demasiado...

Ambos salieron de los vestidores, justo a tiempo para intervenir a los empleados que iban a llevar los pedidos de una habitación en específico.

Tras un intercambio de palabras, lograron convencerlos y tomaron su lugar, al abrir la puerta, el escenario era el que Jason estaba seguro de encontrar.

Bajando la cabeza empujó el carrito de servicio hacia una esquina y tomó cuidadosamente la botella de ginebra que habían pedido.

Sentado en un sillon amplio se encontraba Kieran Arlette, abrazando sin ningún pudor la cintura de un joven Omega, cuyos ojos delataban su nerviosismo.

Y al otro lado, estaba quién se supone que era su esposo, Alexander Fitzroy, impecable como siempre en sus trajes lujosos, Jason se burló para sus adentros mientras llenaba la copa en sus mano.

— Entonces...

Kieran decidió hablar primero, puesto que él era el afectado por la decisión repentina de su yerno.

— Necesito una explicación clara de lo que esta ocurriendo para que su familia haya decidido incumplir su parte de nuestro trato.

Alexander hizo bailar la copa en su mano, observando fijamente su reflejo en el licor a través del cristal.




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