In Regards To Love

El inicio de la velada

El reloj rápidamente avanzó y pronto, uno a uno los invitados iban llegando al lugar de reunión, abarrotando todas las áreas predispuestas para su recepción.

Cuando Gerald bajó de su habitación, para dirigirse al jardín de su familia, tras dar unos pasos, levantó la mirada casualmente,maravillado ante el despapante escenario, analizando con detalle cada decoración que se había utilizado.

Las luces del jardín iluminaban los espacios entré los árboles, colgaban con gracia, de manera sutil sobre las cabezas de los asistentes.

No obstante, como ya era costumbre, habia cosas que el lujo y la riqueza no podía esconder, Gerald no perdió detalle de los alfas, que con seguridad caminaban entre los invitados.

Con una presencia firme, dominantes, marcando el ritmo del lugar. Hablan poco, observan mucho, y cuando lo hacen, los demás deben prestar atención.

Y por otro lado...

Los omegas permaneciendo cerca de los senderos y de la fuente, en posturas más reservadas.

Escuchan, asienten, bajan la mirada cuando un alfa se les acerca. Sus gestos son cuidadosos, medidos, y se mantienen juntos o acompañados por sus otros alfas que son cercanos con ellos.

Siguiendo las normas no dichas de la sociedad en la que debían convivir con el resto.

Los empleados beta, circulando de un lado a otro con bandejas llenas. Sirviendo bebidas, retirando copas vacías.

Aquellos que estaban en la puerta principal, anunciaban discretamente la llegada de alguien importante; Trabajadores que mantienen el orden y la fluidez del encuentro de la alta sociedad.

Todo ocurre con calma, el murmullo del agua fluyendo en la fuente, las voces bajas y las miradas cruzadas llenan la noche.

El jardín reflejaba con la claridad una jerarquía establecida, aceptada por todos, mientras la reunión proseguia bajo la luz suave de la noche.

Soltando un suspiro pesado, Gerald se puso en marcha hasta donde se encontraban sus padres manteniendo una divertida discusión con algunas amistades del mundo empresarial en su círculo.

Muy pronto llegó junto a ellos, cerca de una de las mesas laterales del jardín.

Alisha Pritchard, impecable y sofisticada como siempre, observando a los invitados con evidente orgullo.

-Ha quedado preciosa mamá -comentó Gerald.

-Exactamente como la imaginamos...- Añadió su madre, con satisfacción.

El padre de Gerald, por supuesto como buen alfa, no iba a quedarse atrás.

-Ha sido un buen esfuerzo, la gente está cómoda y eso se nota. -asintió con una leve sonrisa mostrando su apoyo.

Gerald, que prácticamente estaba de visita, tras llegar cansado del largo viaje, no había tenido parte en la organización del evento de sus padres.

Asi que solo escuchaba con una expresión relajada, casi divertida.

Sosteniendo su copa con soltura, mientras su mirada buscaba disimuladamente a cierto individuo en especial entre todas las siluetas.

-Lo admito mamá...-dijo con un tono de aprobación en su voz- se han superado, no esperaba menos de ustedes.

Alisha lo miró de reojo, con una sonrisa elegante.

-Disfruta la noche mientras estés aquí... -respondió haciendo una pausa corta. -No siempre tenemos la oportunidad de estar todos juntos en familia.

Gerald iba a contestar cuando algo captó su atención, al encontrarse una figura inesperada tan pronto, aunque ya sabia que esta persona iba a presentarse, no pensó que debía enfrentarlo tan temprano.

Su postura cambió de inmediato, entre los invitados apareció Alexander Fitzroy, avanzando con paso decidido en su dirección, con Vincent Renault demasiado cerca de él, incluso lo traía de la mano.

El ambiente alrededor parecía enfriarse.

<<La velada ni siquiera ha empezado por completo y este tipo ya vino a causarme problemas...>>

Gerald bebió vacío su copa de un solo trago, para poder mantenerse alejado.

-Disculpen -murmuró Gerald, dejando la copa - Creo que ya no es una ocasión tranquila.

Sus padres siguieron su mirada. Alisha frunció ligeramente el ceño, al reconocer a ese alfa prepotente,

Consciente de lo que esa presencia podía significar, Gerald se enderezó, el gesto arrogante regresó a su rostro, y se adelantó unos pasos para apartarse de su camino.

No tenia interés en opacar la celebración de sus padres, con un conflicto innecesario.

Sabia de sobra, que su paciencia era muy limitada para tratar con la pareja infiel de Jason.

Sin embargo no esperaba que Alexander Fitzroy no se diera por vencido, incluso este se atrevió a adelantarse, cortando deliberadamente su camino y detieniendose frente a Gerald.

Al ver esto, tanto la Sra. Pritchard y su esposo, parecías estar dispuestos a intervenir, sin embargo Gerald se negó con la mirada, lo que hizo que los ancianos aceptaran a regañadientes, volviendo ambos a su rol de anfitrión, confiando en que su hizo podia manejarlo correctamente.

Gerald, no iba a permitir ser intimidadado por alguien como Alexander, él no era como el resto de los omegas, tenía las credenciales para abofetear a cualquiera y aún asi tendría el respaldo de sus padres hiciera lo que hiciera.

- Quítate...- Le ordenó, con una mirada desafíante. - No tengo tiempo para ti.

Manteniendo la espalda recta y el mentón en alto, incluso cuando se percató que Alexander se aproximó demasiado, acortando la distancia que los separaba.

- Por supuesto que lo tendrás, porqué no pienso dejarte marchar a menos que me digas lo que necesito.

Alexander parecía muy resuelto a cumplir su amenaza, hasta mostraba esa estúpida mirada soberbia, que hizo que el estómago de Gerald se sintiera incómodo.

- Te lo digo nuevamente, parece que la última vez estuve hablando contigo en un idioma muy diferente del que eras capaz de comprender... Quizas me tomé muchas molestias contigo mostrandote amabilidad, no te confundas, mi paciencia tiene un límite, tu no eres ninguna excepción para mí.




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