— Cariño...— Vincent corrió a su lado, intentandole ayudarle.
Alexander se mantuvo en silencio, antes de erguirse y acomodarse los botones de su chaqueta.
Samuel Pritchard, se mantuvo alerta a cualquier movimiento de Alexander, temiendo que este pudiera responder con agresivas en contra de su esposa.
Todos en la ciudad, hasta en el imperio conocían y respetaban a la matriarca omega de los Pritchard, ofenderla significa buscar problemas con el Ducado de la casa Rosselei.
La familia Real era bastante severa con todo aquel que osara sobrepasarse con sus descendientes.
Sin mas opción, Alexander tuvo que ceder por primera vez ante una Omega.
— De acuerdo, Sra. Pritchard lamento mi mal comportamiento en su presencia...— Se mordió los labios, disgustado por ser humillado una tercera vez.
— Con su permiso, es momento de marcharme...— Dijo conteniendo su enojo.
Alisha Pritchard asintió e hizo que otros mozos lo fueran a despedir, para asegurarse de que se fuera realmente.
— Bueno señores, sigamos disfrutando de la velada, lamento que hayan presenciado todo esto.
Samuel Pritchard rompió el silencio, incitando a continuar con la celebración.
Rápidamente el ambiente volvió a sentirse ameno, dejando atrás el mal momento.
Alisha por supuesto llamó al camarero y este no se opuso a su petición, caminó con paso ligero hasta ella.
— Pensé que habias dicho que no te importaba que esos dos anduvieran juntos...— Alisha le cuestióno con suavidad engañosa.
— Estaban siendo molestos, solo hice una contribución a la sociedad — Declaró sin remordimientos por lo que había hecho.
Recuperandose de la sorpresa inicial, Gerald se reunió con ellos, descubriendo la identidad del camarero que había empujado a Alexander y Vincent a la piscina.
— Así que eras tú — Gerald ya no parecía tan sorprendido como antes.
Resulta que todo el asunto del estilista y el hecho de que le pidiera bajar sin preocuparse por él, era para hacer su presencia de la forma mas ruidosa e inesperada.
—¿ Es otra peluca? — Gerald quizo tocar su cabello. — Parece bastante real.
— Lo es...— Jason lo repaso con los dedos desde la raíz hasta las puntas. — Decidí teñirlo y hacerme un corte nuevo, mi cabello natural tiene un color muy llamativo que me perjudica.
Gerald quedó estupefacto, por la decisión tan radical que Jason había tomado correspondiente a su aspecto.
—¿Te sientes mejor ahora? —Alisha preguntó, mirando la piscina, como si aún estuviera viendo el punto exacto donde Alexander había caído.
— No mucho...— Jason respondió sin volverse a ella, hasta comentó con cierta picardía: —Salió nadando más rápido de lo que esperaba, creó que debí aplicar mas fuerza en el impacto.
Gerald apretó los labios, no sonrió, pero claramente estaba celebrando en sus adentros, aunque su cara dijera todo lo contrario.
— Gerald —dijo Alisha, llamando a su hijo— Jason tuvo la iniciativa de resolver un problema sin consultarme.
Gerald desvió la mirada avergonzado hacia Jason, evaluándo la situación, después de todo debia dar la cara y hacerse responsable de las acciones de su amigo.
—Empujarlo de esa forma...—observó a Jason con una mezcla de desaprobacion—. ¿Era realmente necesario?...
Jason alzó los hombros, tranquilo sin mostrar ningun sentimiento de culpa.
— Fué lo mas rápido que se me ocurrió.
El silencio se tensó entre los tres, Gerald prefirió dar un sorbo a su nueva copa sin realmente beber ni una gota del champagne, sin saber si reir o llorar para que su madre no le regañara.
—Jason... —dijo, con voz baja, — Ya te lo dije antes, estas siendo bastante imprudente a pesar de tus buenas intenciones.
Jason lo miró entonces, por primera vez con atención.
—El problema ya no está —replicó como si estuviera siendo práctico, — ¿Acaso alguien va a extrañarlo? No, solo saqué la basura de la casa.
Gerald se volvió hacia su madre pidiéndo ayuda, encontrandose con su habitual expresión serena y su mirada dura.
—No es una cuestion de solo sacar la basura...—dijo ella, — Es de tener autocontrol con tus emociones, lidiar de manera correcta con cada una de ellas ¿Es que piensas ir arrojando a las personas, solo porque te resultan molestas?.
— ¿Hay una ley que también lo prohibe?...— Jason ladeó la cabeza hacia ella con descaro, hasta un poco rozando la insolencia.
—Alexander no debía estar aquí —admitió la Sra. Pritchard — Pero hacerlo caer así… ahora todos van a estar hablando de esto por mucho tiempo, no me quiero imaginar los titulares de mañana.
Jason sonrió apenas, — Dirán que Alexander Fitzroy causo un escándalo en casa de su anfitrión, excibiendose con su joven amante, mientras su esposa aún permanece recuperandose en casa... ¿Muy bueno, cierto?.
Gerald dio un paso adelante, incomodo por la ligereza de ese tono.
—No somos unos cavernícolas salvajes sin educación...— Gerald le reprendió, — ¿Es que no has aprendido, a como manejar a las personas?
—Con agua fría, al parecer...—respondió él— A los cavernícolas tampoco les gustaba.
Alisha alzó una mano, marcando el final de la discusión antes de que esta tomara otro rumbo y estuvieran dando vueltas en lo mismo toda la noche.
—Basta... lo hecho, hecho está... dejemos esto aquí, ya siento que he gastado media vida con ustedes y sus soluciones poco convencionales...— Alisha se dió por vencida, sentia que habia envejecido un siglo en pocas horas.
Luego miró a Gerald, suavizando su expresion lo suficiente sin parecer condescendiente, no hizo falta cruzar mas palabras.
— Mamá, esta bien... No te preocupes mas por nosotros...— Gerald se apresuró a asegurarle, para que no pensara mas en el asunto.
—¿Es necesario todo esto?...— Alisha tomó las manos de su hijo, claramente preocupada.
Gerald negó despacio, —Tal vez sí... —dijo, con voz suave— Si voy a permanecer con este loco para ayudarle, necesito saber hasta donde esta dispuesto a llegar.
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Editado: 15.01.2026