El corazón de Alexander latía sin control, apenas podias contener su respiración agitada, en ese pequeño instante, se sintió como viajero del desierto frente a un oasis.
La figura del hombre se movia con gracia, cabello oscuro, un cuello delgado, blanco como porcelana fina, mejillas rosadas, labios como cerezas maduras, una mirada desafíante de pupilas de un azul profundo.
No importa cuanto pudiera cambiar ese hombre, Alexander siempre lo iba a reconocer, ese no era otro que su omega, todas las células de su cuerpo le gritaban que se trataba de él.
—Jason...— Repitió, en voz alta.
No gritó, no necesitó hacerlo, ese nombre que lo había perseguido por dos años, noches enteras abrazando su almohada, Alexander se acercó lentamente.
— Jason...— Volvió a llamarle, intentando alcanzarlo, temiendo que desapareciera frente a sus ojos.
El hombre que hasta ese momento había estado distraído con su asistente, alzó la vista con interés, para conocer quién se atrevía a llamarle con un nombre que no era suyo.
Al ver a Alexander, sus labios se curbaron en una sonrisa coqueta, cargada de cenismo puro.
«Finalmente...»
Su mirada recorria a Alexander con esa frialdad calculada, como si estuviera evaluándo su valor.
Analisis, un alfa confundido perdiendo el control, perdido en un sitio donde la confianza se compraba a un precio alto.
— Interesante...— comentó con voz suave y arrogante acomodando los gemelos de su manga, — lamento decepciónarle, pero me temo que se ha confundido...— relamio sus labios seductoramente, — odio responder a nombres que no me pertenecen.
Alexander aun en trance, dio un paso al frente, con esa mirada encendida, — Sé que eres tú, no importa cuanto cambies el color de cabello o tus ojos, yo sé quién eres, no intentes engañarme...
— ¿De verdad?...— El hombre preguntó ladeando la cabeza, — Es fascinante, sin embargo... Yo jamás eh tenido el placer de haberle visto antes.
El dolor de cabeza de Alexander desapareció, todo lo que le importaba era ese hombre que tenía delante.
— No obstante...— Avanzó hacia Alexander, invadiendo su espacio personal con una seguridad insolente, casi desafíante, como si estuviera mirandole desde arriba.
— Edward Blackridge...— Se presentó, — Y usted, esta bloqueando mi camino ahora mismo.
— Jason, deja de jugar ...— Alexander dijo con vacilación, intentando tomarle la mano, — Eres mi omega...
Sin embargo se vió rechazado, Edward no le dejó tocarlo, — Me desagrada la gente que no entiende, ¿Omega?, Siempre he sido beta.
La palabra beta, no sonaba como debilidad, en un mundo dominado por alfas, se oía mas como una clara provocación.
— Jason...— Alexander insistió, con la voz quebrada, negando estar confundido, — Vuelve conmigo.
«¿Beta? Claramente este hombre es mi Omega, mi esposa...»
Alexander quería tomarlo a la fuerza y llevarlo a su habitación, hacerlo suyo en ese momento, para comprobar que no estaba enloqueciendo.
— Regresa a casa conmigo, hablemos y resolvamos esto...— Alexander suplicó con culpa
Edward en cambio rios suavemente, no en burla, simplemente lástima.
— Si necesita ayuda, le sugiero un excelente psiquiatra de mi confianza...— Sacó una tarjeta y lo puso en el bolsillo del traje de Alexander, — No puedo quedarme a jugar con usted, soy un hombre al que le gusta obtener beneficios...— Evaluó su apariencia, — Y por lo que veo, usted no me ofrece ninguno.
Alexander se mantuvo en silencio, sin poder responder a su osadía.
Edward se inclinó apenas, lo suficiente como para que el mensaje fuera entregado con claridad, — Ahora, si no tiene los recursos para pagar por mi tiempo, le sugiero que se aparte.
El silencio cayo pesadamente entre ambos, por un lado se encontraba Alexander, con la mirada fija en Edward y este se mantenía tranquilo con ese aire lleno de soberbia, de quien sabe que puede pisar cabezas a diestra y siniestra sin sufrír consecuencias.
Alexander apretó sus puños,— Jason, basta ... Los juegos deben tener un límite, asi que detente ahora mismo, — Ordenó con voz de mando.
— De lo contrario haré algo de lo cual podria arrepentirme, no me obligues a actuar...— Soltó una advertencia.
No queria asustarlo, pero el comportamiento de "Jason" le estaba sacando de quisio.
— ¿Oh?...— Edward no parecía sorprendido, — Hmm...— Hizo un ademán como si estuviera pensando, — Hubo ocasiones donde mas de uno se sintió atraído por mí en un instante, sin embargo jamás me había pasado algo asi...— Sonrió con los ojos, — realmente parece que estás dispuesto a hacerme pasar por un mal momento, asi que porfavor, no me culpes en el futuro.
— ¿Que?...
Alexander no entendió, hasta que fué muy tarde.
*****
El presentador comenzó con la ceremonia, llamando la atención de todos, dando una breve introducción del evento en si, saludando y presentando las nuevas propuestas que podrían de interés público en el futuro.
— Damas y caballeros, sé que muchos de ustedes estan aquí debido a ciertos rumores que se estuvieron filtrando no hace mucho, respecto a una persona en especial. — Sonrió con suficiencia antes de continuar.
— Esta persona, ha estado trabajando en varios proyectos de inversión a gran escala, generando excelentes resultados y sé muy bien, que algunos de los presentes tuvieron la suerte de poder trabajar con él.
Un par de invitados alfas de renombre levantaron sus copas, afirmando sus palabras.
— ¿De quién estan hablando?...— Reinhart preguntó a su padre, quién estaba parado a su lado.
— No lo sé...—Kieran Respondió,con la misma curiosidad de su hijo— Pero las personas que levantaron sus copas hace pocos meses atras, estaban a nada de quebrar y ahora sus patrimonios se multiplicaron 10 veces mas de lo que tenían originalmente, sin embargo nunca dieron razón de la persona que los sacó del pozo.
Kieran estuvo muchas veces insistiendo a esos empresarios, que lo presentaran con las persona que los hizo resurgir, pero solo estuvo recibiendo negativa.
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Editado: 15.01.2026