— Sr. Blackridge, parece que hoy se encuentra de buen humor...— El conductor comentó casualmente.
Edward tenía una expresión muy alegre, como si hubiera ganado la lotería o algo parecido.
— No puedo engañarte George, digamos que ayer fue un día muy productivo...— Sonrió mirando por la ventana abierta del automóvil.
— Me alegro por usted Sr. Blackridge...— El conductor continuo haciendo su recorrido.
Edward se relamio los labios, cerrando los ojos y recordando cierta escena en su memoria.
[El día anterior...]
— Edward...— susurró con voz ronca, las manos de Alexander intentaron avanzar rápidamente, al ver que era aceptado.
Sin embargo, al oir el click de la puerta cerrandose, se detuvo perplejo con una sensación extraña, un frío eléctricamente recorrió su columna haciendo que la fuerza de sus piernas lo abandonaran.
«¿Alguien no estaba viendo?...»
Los pensamientos caóticos invadieron su conciencia, tratando de adivinar que pudo haber sido el testigo, como alfa tenia un prestigio y nadie diría nada, pero la sola idea de haber sido visto por otros, le era desagradable.
Mientras Alexander continúaba enajenado en sus propias conclusiones, la gélida voz de Edward le hizo volver a la realidad.
— Quítate...— Edward lo apartó de un empujón.
— Que...
Alexander abrio los ojos confundido, no entendía porque era rechazado nuevamente.
— Te lo dije antes, me gusta jugar...— abrochó los botones de su camisa, — Pero no pienso ser el sustituto de nadie.
Alexander no sabia como reaccionar, momentos antes lo tenia en sus brazos, recorriendo cada centímetro de su piel, pero fué retirado abruptamente antes de llegar al final.
¿Era esto una broma? Porque de ser así, para un alfa orgulloso como Alexander no tenía ningun apice de gracia.
— Tú...— Alexander seguía sin entender nada, — Que diablos...— parecía que hubiera olvidado todo su vocabulario.
¿Como era posible que todo diera un cambio tan abrupto? El aire de la habitación que momentos antes le parecía un sueño, se hizo añicos en un segundo.
Lo mas exasperante e inexplicable era la expresión de Edward Blackridge, la imagen despreocupada, como si nada en sus ojos tuviera valor a menos que el decidiera lo contrario.
— Nada...— Edward retomo su tono habitual, cerrando el último botón como si hubiera terminado con todo el asunto.
Alexander dió un paso atrás rebuscando en su cabeza algúna explicación lógica, el silencio envolvío la habitación pesadamente, haciendo que su percepción de la realidad fallara.
Había deseado a Edward con una intensidad casi humillante, pero esa sonrisa en su rostro, esa maldita sonrisa los sacaba de quisio cuando se sentía burlado nuevamente.
— Edward ...— lo interrogó, tomandole del brazo, — ¿qué significa esto?
Su expresión pasó por cambios extremos, lo que al principio era un deseo obsesivo de posesión, ahora no era cosa que solo buscar el dominio tras haber sido desafíado y golpeado en su orgullo como Alfa.
— ¿Significado? — Ladeó la cabeza — ¿No es solo una situación que tiene permitido saborear?...— hizo una pausa antes de hacerse soltar bruscamente, — Pensé que como alfa, usted tenía conciencia de estas cosas.
Edward lo apartó de su camino, dirigiendose a la salida.
Probar un bocado sin poder asistir al banquete, era la forma mas cruel de tratar a alguien hambriento, si el hombre prueba los manjares del cielo ¿puede vivir con el agua de la montaña? Imposible.
Si hoy, Alexander no lograba tenerlo, como mínimo debia recuperar la cara ante este beta engreído.
— ¿Entonces porqué me provocaste si no íbamos a hacer nada? ...— escupió disgustado, con la mandíbula tensa, — ¿Te divierte dejar a la gente a medias? ¿es esa tu sinceridad con todos?.
las acusaciónes de Alexander tenian un buen fundamento, sin embargo para alguien como Edward, no era nada mas que costumbres de antaño.
— Te equivocas...— Respondió suavemente, — Lo que me divierte, es ver hasta donde estan dispuestos a llegar por mi y ver... Finalmente donde comienzan a quebrarse, es mas grato ver como pierden su dignidad por un beta que apenas vieron un par de veces en su vida.
Las frases de sus labios, golpeaban uno detrás de otro el autoestima del alfa.
«Se parece a mi Jason, pero este beta... se comporta como una z...»
— Piensas que soy una especie de juguete disponible para cualquiera ¿no es así?...— Interrumpió los pensamientos de Alexander.
— Todavía no sabes lo que quieres de mí...— Tomó su chaqueta tirada en una de las sillas junto a la puerta, — Cuando realmente lo sepas, quizas considere seriamente... Digamos, dejar que vuelvas a ganar puntos Mientras tanto...— Abrió la puerta, — Aprende a manejar lo que cargas entre las piernas, si no sabes controlarte podrias perder a tu amiguito.
Sin decir más, salió dando un portazo seco, dejando atrás a un alfa perdido.
Alexander se quedó sin mover un solo músculo, viendo impotente como ese beta, se fué sin mirar atrás en ningún momento, como si solo le estuviera mostrando los aperitivos a un hambriento pero al final, jamás iba a estar dispuesto a alimentarlo.
Una parte de él quiso pelear, discutir, correr detras de él, atraparlo y reclamar sus juegos absurdos, pero una parte de su conciencia, le decía que él no tenía ningún derecho sobre un individuo que no le pertenecía.
[Fin del Recuerdo]
En otros tiempos, quizas su corazón se hubiera acelerado de la emoción, para "Jason" sentirse cerca de su alfa, era un anheló añejo, olvidado en un rincón profundo de su corazón.
Edward observó la calles, mirando al mismo su reflejo, el cabello rojizo, de un hermoso y único color habia desaparecido, en su lugar tenia una cabellera oscura que cubría parte de su rostro.
En los solitarios recorridos, no podia evitar completamente pensar, recordar, traer a su memorias dias que aun permanecian como imágenes grabadas en piedra.
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Editado: 08.02.2026