No todo lo que se cruza se elige.
Hay presencias que aparecen sin ser llamadas.
A veces basta un instante para que la realidad pierda estabilidad.
No se rompe.
Se afloja.
A partir de ahí, avanzar es inevitable.
Detenerse también es una forma de entrar.
No hay advertencias claras.
Solo la intuición de que algo observa.
Si seguís, no esperes certezas.
Esperá estar atento.