Las decisiones son nuestras. Elegir el camino correcto no garantiza facilidad, pero sí sentido. Culpar al destino es la salida cómoda, la excusa que evita mirarse de frente. Hay verdades que duelen. Verdades que aprietan. Verdades que no ahorcan, perobligan a cambiar. Esta narración no es ficción. Es un hecho real. Tan real como el camino que me trajo hasta acá.