Mi abuela, que en paz descanse, a veces me decía que los viajes planeados no siempre salían como uno quería. Como siempre, ella tenía razón.
Ese año no tenía planes para viajar, y tampoco el dinero para darme ese gusto. Después de todo, solo era una estudiante que se dedicaba por completo a sus estudios y vivía con su papá. Papá casi nunca estaba en casa debido a su trabajo; viajaba constantemente.
Así que, a pesar de mis diecisiete años, seguía teniendo niñera.
Ahora estaba de vacaciones. No quería desperdiciarlas, aunque sabía que incluso en vacaciones tenía en mente seguir entrenando karate.
Una mañana, aproximadamente a las seis, recibí una llamada. Contesté sin saber quién era.
—Hello?
—Hey, Vania. ¿What time is it there?
Miré la pantalla de mi celular.
—It’s six-oh-six in the morning, Dad —dije, todavía medio dormida.
—Perfect. Listen, kiddo, pay attention. You’ve got a flight today at noon.
Eso me despertó por completo.
—¿Wait… what?
—Start packing. You’re going to Peru to visit your mom’s side of the family. Just two months, okay?
Y así fue como empezó mi gran aventura en Perú… y también, así fue como conocí a Valentín y a César
Volveré a reescribir la historia, pero seguirá teniendo la misma trama. Será cambios pequeños.
#5387 en Thriller
#2704 en Misterio
#11224 en Fantasía
#3866 en Personajes sobrenaturales
Editado: 26.12.2025