Antes me sentía vacía, no vacía: dopada.
Esperando otro golpe de la realidad.
Otro llanto que debía tragar y aguantar riendo sin más.
Ahora siento plenitud amarga, dolor que asfixia y a muchos mata.
Me siento como vasija colmada, pesada de sombra y agua salada.
Ya tenía tormenta en mi corazón, pero en treinta y nueve segundos
la tormenta de mi propia vida en diluvio se convirtió.
Treinta y nueve segundos que fracturaron el tiempo,
vidas que en un momento se desvanecieron.
La tierra estalló sin tregua, con la furia desesperada
como de una madre que ya no tolera el dolor de los suyos.
Y en el quiebre, el viento perdió la calma: el aire gritó sin voz
como aquel que ha pasado tanto tiempo en silencio y un día se cansó.
Hoy el calendario marca treinta días,
pero mi mente lo siente todos los días:
un mes entero de ausencias, escombros y memoria.
Manos rotas que levantan lo caído sin caerse en el camino,
miradas que reconstruyen la esperanza,
y acciones que nos levantan cuando el cuerpo ya no avanza.
No se necesita estar sin ojos para saber qué es ser ciego,
no se necesita ser mudo para no saber qué decir.
No estuve bajo escombros, pero me siento culpable por vivir.
Pero cada día la calma es solo una efímera farsa.
Enciendo una luz en el silencio, porque recordar es abrazar,
recordar es crear y la memoria no conoce de familias ni distancias.
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NOTA DE AUTOR:
¡Holaaa, golfeaditos! Espero que se encuentren bien. Quizás a muchos no les importe, pero ya somos 900 y algo de vistas... ¡muchas personitas, ¿eh?!
Me gustaría de corazón que puedan dejar un comentario lindo, un «hola» y compartir, porque así es como quiero que sean mis escritos: que lleguen a quien lo necesite. No saben cuánto le pueden cambiar la vida a una persona las palabras, y quiero aportar con ello. Esto no es poesía romántica; es el poema de alguien que no vive precisamente en un carnaval, pero vive, y eso es un regalo hermoso que Dios, la vida o el destino nos da.
En cuanto al poema: hay ausencias que duelen en silencio y sismos que no solo rompen estructuras, sino que mueven los cimientos del alma. Quise plasmar la mezcla de dolor, culpa y memoria que queda tras una tragedia como esta. Porque hoy me pasó a mí, pero pasa en tantos lugares, y creo que este poema puede tener diversos significados hermosamente aislados de mi intención original.
Espero que estas líneas sirvan como un abrazo en el silencio y una luz encendida por la memoria.