Kasher Cross o Cash, como me gustaba llamarlo. Dormía a un lado del pasillo, simulando un muñeco con forma humana abandonado a un lado de la calle.
Al sentir el choque inmediato o quizás, nuestras presencias. Se despertó de golpe, abriendo sus característicos ojos. Solo con verlos, podían tener dos reacciones, asombro o completo desagrado.
Eran totalmente negros en el lóbulo usualmente blanco. Mientras el iris tenía un tono entre el azul y el verde, muy díficil de diferenciar. Las runas saliendo de sus pestañas y cubriendo de la misma forma sus piernas desde las rodillas hasta los tobillos. No ayudaban mucho a brindarle un aspecto sano, pero si, hacerlo bastante popular. Su personalidad en cambio, dictaba mucho de lo que aparentaba.
—Buen día, caramelo — me dijo con una sonrisa de oreja a oreja. Continuando su saludo, se centró en Tiny — ¿Cómo estás, galletita?— su saludo por muy animado que se veía, aún daba nota de lo soñoliento que han se encontraba.
Tiny le devolvió la sonrisa con naturalidad.
—Cash, no es de día, ya es casi hora de la cena. ¿Tuviste un buen sueño? — el chico bostezó, abriendo su boca tan grande como sus comisuras le permitieron. Mostrando los cuatro colmillos de oro, largos y puntiagudos, seguidos de otras dientes de proporciones normales.
— ¿Se puede saber, qué haces en pasillo? — pregunté curiosa.
— Iba a las clases de apoyo, pero vi mi reflejo en el suelo y se veía tan suave ... solo cerré mis ojitos un momento... Si, tuve un sueño maravilloso. Caramelo y yo, nos encontrábamos surcando un arcoiris en blanco y negro, sobre un oso en tanga. — Tiny se atragantó con su propia risa.
Suspiré resignada. No era la primera vez de escuchaba su diarrea verbal y terminaba enojandome de sobre manera. Con semejante lógica, era fácil entender porque se encontraba en una situación igual o peor que nosotras.
—Te quedaste dormido y no asististe a clases — lo interrumpí, imaginado que continuaría su inusual sueño, contando todo lo que hicimos al bajar del arcoiris o por qué, el pobre animal llevaba una tanga
— Cash, la señorita William amenazó con contarle a la directora, de tus ausencia en las últimas clases — comentó Tiny, con tono asustado — Podrías meterte en problemas — le recordó el chico, quién apenas la tomó en serio.
Se puso de pie, la miró con burla y le dijo de la misma forma
— Galletita, por mi, puede informarlo al Gobernador. Acaso, ¿luzco como sí me importará, lo qué esa perra amargada haga o deje de hacer? — Me resultaba molesto saber que existían personas como él.
Nadie sabía cómo Cash se las había arreglado para entrar a Luchetti. No pertenecía a ninguna familia importante o antigua. Su apellido no tenía nada de especial y no mostraba su estigma. Sus calificaciones, como antes mencioné, nos diferenciaban por algunas décimas en las notas finales. Aún así, se las arreglaba para hacer lo que quisiera y vivir una vida bastante despreocupada.
Lista para decirle unas cuantas cosas, su rostro se iluminó, luego en un segundo, guiñó su ojo derecho a Tiny quién sonrió apenada. Para finalmente decir, desprendiendo un aura de misterio a su alrededor, un tanto inquietantes
— ¿Quieren conocer unas cosillas interesantes, qué escuché por ahí?
— ¡Oh! — Tiny reaccionó enseguida, preguntando — ¿Son cosas buenas o malas? — Cash, no tardó mucho en ponerse de en el medio de ambas, tomandonos por sorpresa y enlazando sus brazos con los nuestros
— Primero, acaba de llegar un chico nuevo a la escuela y déjenme decirles, tiene un "yo no se qué", teniendo a las chicas bastante "hiperactivas". Si saben a lo que me refiero — lanzó una risilla, acompañado de un movimiento divertido de cejas
— El año comenzó hace apenas tres meses, ¿como logró entrar?— pregunté aturdida. A esta altura, resultaba extraño aunque no imposible
— Traslado de Místic Hell — dijo y pude contactar un rastro de molestia en su voz — Aunque no veo eso, un aspecto relevante. Lo que nos lleva a lo segundo — continuó explicando — ¿Escucharon el rumor de la señorita Fernández?
Asentí. Desde el pasado viernes, el escándalo de la señorita Fernández, se había extendido como pólvora por toda la Academia. Según Anne Marie, nuestra compañera de <<Historia>>. La profesora de <<Fauna y Flora>>, llevándose consigo diez millones de dólares, en monedas de oro. Lo peor, es que aparentemente lo hizo
después de asesinar a Mister Cold, la mascota de la escuela y guardián de la caja fuerte donde se guardaba dicho dinero
— Bueno, puedo afirmar, ¡qué es pura mentira! — río con fuerza y me encogí de hombros.
No lo dudaba, a Cash le gustaban los escándalos y rumores ajenos. Resultaba siempre el primero en saberlo cada situación con detalles. Lamentablemente, la mayoría de los rumores que corrían por los pasillos, resultaban ser mentiras exageradas al pasar de boca en boca. Pero esto lejos de desanimarse, solo lo excitaba más
— Espera, ¿a qué te refieres con mentira? — pero, por mucho que poco me importará la mayoria de los profesores. Esta situación, me resultaba un poco extraña. Sin embargo, fue mi compañera quién hizo la pregunta
— Vamos, Tiny — le dije. Como si realmente, no tuviese un poco de curiosidad— Es obvio que era una mentira, no hay manera...
— Lo que nos lleva a nuestro tercer chisme — comenzó a decir Cash. Realizó una pausa dramática y sonrió, nuevamente. Pero esta vez, no tenía ni una gota de normal, sino, no cambió su expresión a ese psicótico que tenía a poner cuando algo le resultaba ridículamente interesante. Solo por eso, imaginé que no sería una noticia agradable
— Está mañana, encontraron a la señorita Fernández o para ser exactos, su cadáver putrefacto en la parte prohibida la biblioteca. ¿Quieren saber la mejor parte? — hizo una pausa dramática y continúo sin demora — La dejaron con más agujeros que un colador — Sentí todos los pelos de mi cuerpo, ponerse de pie como soldaditos esperando órdenes. Su historia parecía un cuento de terror en una noche oscura, lista para asustar niños — ¿Quién demonios apuñala a una bruja hasta la muerte y por qué, está, no se defendió? — inquirió al final, lo que por primera vez me pareció, una buena pregunta