El Centro de Investigación de Crímenes Mágicos o CICM para abreviar, se encontraba en la academia.
Eso nunca anunciaba masa bueno, como una tormenta en pleno verano. Sumamente catastrófico. La organización, pertenecía a una de las cuatro ramificaciones del Gobierno Global. Principalmente investigaba los casos relacionados con brujas, hechiceros, magos o cualquier ser, capaz de controlar la magia
Su presencia en la escuela, me alarmaba. Cuando Cash nos había comentado lo de la señorita Fernández, no le creí o para ser exactos, no quería creerle. Acaso, ¿estaban aquí por ella?¿Qué otro asunto podría traerlos?
Miré al señor O"Neill con pánico. Él solo negó con la cabeza y me empujó de primera através de las puertas del salón de reuniones. Dentro, me pidieron tomar asiento en la larga mesa de madera, con varios asientos a los laterales
— Señorita Craig, es un placer conocerla — la unica mujer oficial del grupo, se me acercó con una sonrisa que me hizo sentir desconfianza — Soy la IC Kathy Coleman, estos son mis compañeros, el IC Luther Miller, y el Especial IC Yoru Nagayama
— ¿IC? — se río
— Investigador Criminal — respondió ella con calma
— ¿Por qué él, es especial? — volvió a reír ante mi pregunta
— Porque al igual que ustedes, aún no realizo mi examen final — contestó el mismo
Si fue una broma, no la entendí. Si intentó evitarme la incomodidad, no lo logró. Los nervios comenzaban a pasarme la cuenta. Entrandome unas ganas severas de devolver el desayuno
— Señorita Craig, Eleane Craig — comenzó a hablar el IC Luther Miller. Un hombre barbudo y corpulento, el cual sostenía una carpeta color crema. Sin perder tiempo, leyó en voz alta el contenido de esta — Dieciocho años, bruja, segunda hija de Ciara Minelli-Craig y Washington Craig. Una hermana mayor, Elizabeth Craig, cursando segundo año en una Universidad humana. ¿Estoy en lo correcto?
— Así es, pero, no entiendo...
— ¿Cómo describiría su relación con Eloíza Fernández?— me interrumpió la IC Coleman. Poseía una buena altura, un cuerpo delgado y unos labios finos acompañado de unos ojos muy grandes. Al lado de sus dos compañeros, está altura parecía no hacerse presente
— ¿La señorita Fernández?. Es nuestra profesora de <<Flora y Fauna>> — le respondí sin divagar. Una repuesta sencilla y cómoda, era la mejor opción.
— Lo siento, ¿puedes explicarnos, cómo impartía sus clases, Eloíza Fernández? — volvió a preguntar
— Disculpe, pero, ¿le sucedió algo a la señorita Fernández? — hacerme la tonta y fingir no saber nada, debía ser el mejor camino para mantenerme alejada del drama. Al final, ningún rumor estaba confirmado y yo, no tenía nada que ver con el asunto
— Por favor, solo responda a las preguntas— habló entonces el IC barbudo
— Bueno, sus clases — lo pensé un segundo. Recordando la última clase de apoyo en la que habíamos estado — Estaban bien, supongo. La mayor parte del tiempo, nos presentaba plantas y sus propiedades mágicas, como la Caléndula Venenosa y su capacidad para ... ya saben. También estaba está rosada, cuando entraba en contacto con el agua desprendía este olor a grasa animal... Veíamos estos, mayormente disecados o nos obligaba a ver videos de protección ambiental... Mayormente, estudiábamos en el jardín o en el invernadero... — estaba divagando. Eso no parecía estar bien, porque no parecía capaz de responder de forma concisa, lo que necesitaban saber
— ¿Cómo trataba s su estudiantes?. Estoy hablando de su personalidad — preguntó la IC Coleman
— Bien, creo ... — sinceramente, me resultaba abrumador. Sobre todo porque no sabía a dónde querían llegar. Si estaban aquí por su muerte , ¿acaso creían que yo tenía algo que ver? — No estoy segura — terminé diciendo
— Señorita Craig, si responde con la verdad, no se verá afectada — volvió a hablar ella
— ¿Es cierto, verdad?. La señorita Fernández... — al final, no pude evitar preguntar
— Eso depende, Eleane. ¿Puedo llamarte así? — asentí — Escucha, no podemos dar mucho detalles, solo necesitamos tu cooperación. ¿Alguna vez fue violenta, especialmente contigo?.
— No — Físicamente, no. Verbalmente, sí. No era algo que iba a arriesgarme decir
— ¿Te pidió dinero por mejorar tus notas? — ¡Dios!, ese rumor circuló por mucho tiempo cuando estaba en primer año. ¿De eso se trataba?. Algunos maestros pedían dinero o favores a padres con estatus a cambio de puntos extras. Un profesor fue atrapado haciéndolo, y fue expulsado justo antes de las vacaciones de invierno, después no se escuchó más del tema. ¿La señorita Fernández también lo hacía?. Me resultaba increíble. De todas formas ...
— ¿No cree que si pudiera comprar puntos extras, estaría más arriba en el ranking?— El IC especial sonrió y simplemente, asintió
— ¿Cuando fue la última vez, que viste a la señorita Fernández?
Lo pensé detenidamente, una vez más. Cualquier cosa que dijera podría incriminarme. Aunque fuera un poco lenta en los estudios, no tan estúpida para no darme cuenta que tan profundo podían hacerme caer mis palabras.
— El miércoles, en la tarde. Finalicé mi proyecto de <<Maldiciones, maleficios y otros malos encantos>>, me fui feliz porque el profesor Darcy me colocó una nota bastante alta. La primera desde el inicio de año, iba a mi dormitorio a mostrarles mi nota a Lola y mis otras compañeras de cuarto cuando tropecé con ella. Debía regresar de la biblioteca, porque tenía unos cuantos libros encima, estos se cayeron hacia el suelo ....
La señorita Fernández, pasaba seguro de los cien años. Aún así, no aparentaba más de cincuenta, vestía con blusas o vestidos alargados y poco coloridos. Pendientes grandes y exagerados. Cambiaba el turbante sobre su cabeza todos los días.
Recuerdo bien el hecho de que no llevaba ninguno ese día. Su cabello se encontraba alborotado, era lo más destacable de nuestro encuentro.
— ... recogió sus libros y se fue. Eso es todo ...