A primera hora de la mañana, me dirigía al comedor a desayunar. Me obligué a tomar algo ligero. Mi estómago se mostró tan molesto como el día anterior, acompañado de los dolores de cabeza que no me permitían pensar en paz.
Encontrar una mesa donde sentirme fue sencillo, pero en el minuto en que mi trasero de pegó a la silla. Mi atención se centró en algo sumamente insólito. La pequeña Terrance Brawn, conversaba alegremente con un chico. Si me lo hubiesen contado, nunca lo creería. Tiny se comportaba demasiado tímida con cualquier contacto con el género opuesto. Incluido, el profesorado masculino. Tartamudeaba, le sudaban las manos o se escondía detrás de cualquier figura que pudiera cubrirla.
Pero allí estaba ella, jugueteaba con una de sus coletas.
Dudé mucho si acercarme para comprobar la situación fuera la idea más brillante. Sin embargo, mis otras compañeras de habitación. Quiénes yacían desde el principio observando la escena en silencio
Candace Kim, fue la primera arrastrarme hacia una mesa en la esquina. Donde se podía observar con detalle, el mítico acontecimiento que sucedía frente a nuestras narices
— ¿Me puede explicar de qué vas eso?¿Estoy drogada o está drogada, ella? — pregunté
— Eso no importa — dijo Melody, la chica que se la pasaba viendo corazones en el aire, en un chillido — esta feliz
— Nosotras entramos y ellos estaban ahí — habló Candace — No deberíamos de interrumpir
— Hay algo raro con ese chico. ¿Y si realmente la drogó de verdad o está utilizando algún hechizo de seducción? — esta vez fue turno de Lola de hablar
Mis compañeras de habitación, estaban lejos de verse normales. Lo que estoy cien por ciento segura, que nadie en la escuela lo era
Lola portaba el estereotipo de paranoica. Siendo del tipo que siempre veía el caso medio lleno. Candace, por otro lado, era bastante formal y educada. Tenía una inserción insana por el orden, volviéndose loca con cualquier cosa fuera de lugar. Mientras Melody, le gustaba llenarse el rostro de brillos y agregarlo a todo lo que la rodeaba, su bolso, uñas, cabello, incluso al uniforme.
— Por cierto, ¿quién es ese chico?
— El transferido de la escuela de mestizos — aseguró Candace
— Seguro tuvo problemas con los vampiros o los cambiantes — habló Lola — Mi madre dijo, que ha esa escuela asisten hasta humanos ¡Por la diosa! No quiero ni imaginarlo
— Puede que sólo halla querido aprender magia de verdad, para el exámen — volvió a hablar Candace
— Bueno, vamos a preguntarle — chilló Melody — Ahí vienen los tortolitos
Tiny se veía feliz, como un niño pequeño con un juguete nuevo.
— Hola, chicas — nos saludó — quiero presentarles a alguien ...
— ¿Tu novio? — preguntó Melody, aguantando una risita. Casi me atraganté. Melody no podía suponer eso, solo por verlos charlar cinco minutos. El rostro de Tiny, se convirtió en la respuesta que necesitó, cuando esté de tornó de un rojo de absoluta vergüenza
El chico, no se enojó, solo río por lo bajo y miró a Tiny con cariño
— Trevor Morgan, un placer — Tin—Tin y yo somos amigos desde pequeños. Pero no, no somos novio ... a menos que tú quieras Tin—tin
Tiny sonrió levemente, pero no lo miró a lo ojos, en su lugar mantuvo la mirada en el suelo. Melody colocó una sonrisa de oreja a oreja en respuesta al contrario. Y no me costó imaginar todas la tonterías que le pasaban por la cabeza en aquel instante. Candace, por su parte, no mostraba expresión alguna. Y cuando el silencio se hizo presencia, entonces, Lola habló
— ¿Por qué te transferiste de Místic Hall? ¿Los vampiros intentaron chupar tu magia? — El chico Morgan, abrió los ojos como si hubiese recibido la iluminación — ¿ Te echaron de la escuela? — volvió Lola a preguntar
No sabía si reírme o gritarle. Lola podía decir muchas tonterías, pero no lo hacía con mala intención. Por lo menos, no me gustaba creerlo. El chico simplemente negó
— Digamos ... no sabría cómo explicarlo. Mis padres trabajan para el Consejo Mágico, junto a los de Tin—Tin. Esa fue una de las razones para que nos juntaran desde jóvenes. Místic Hall, es una escuela mixta para cualquier especie. Mis padres pensaron que los haría ver más tolerantes con los acuerdos entre razas, si me aceptaban allí. Hace dos meses accedieron a mi padre, lo trasladaron a este lado del continente. Luchetti está mucho más cerca de nuestra nueva casa
— ¿Ellos no cuentan con sistema de dormitorios? — pregunté lo más obvio del mundo
— Si, así es, mis padres son del tipo "controladores". Demasiado lejos para interferir en mi vida. ¿Me hago entender?
— Supongo — le dije
— Tin—tin, sabe a lo que me refiero. Cuando tienes padres en altas posiciones, sus espectativas sobre ti pueden ser abismales
Tiny se encogió de hombros. Sus padres, en especial su madre no tenían expectativas sobre ella. Lo dejaron claro al final del año pasado, en la fiesta de Graduación de los de último año. Recuerdo ese día y fue desastroso
Trevor iba a continúo hablando, cuando Cheryl Dennister entró gritando a la cafetería
— ¡Ahhhhh! Un un ... hay un ... un ¡esta muerto! ¡Ahhhhh! — gritaba, al mismo tiempo escupía sangre por la boca pintada de un azul penetrante. Al caer al suelo, los charcos de esta se convertían en gusanos negros y asquerosos.
Comenzando a moverse por el suelo de la cafetería a cada momento que pasaba. Crecían y todo el mundo gritaba. Todos comenzaron a lanzar hechizos protectores y antimaleficios. Un grupo salió corriendo en búsqueda del profesorado.
La pobre Cheryl gritaba, lloraba y se retorcía, pero nadie la ayudaba
Una maldición, la habían colocado una maldición. Una de las pocas reglas de <<Maldiciones, maleficios y otros malos>> encantos decía : No intentes salvar a un maldito, sino puedes salvarte a ti mismo. En pocas palabras, algunas maldiciones son como plagas y se transmiten mediante el contacto, otras tienen efecto espejo, maldicen al que intenta eliminarlas
Otra regla esclarecía la parte : No las subestimes, nunca sabes que tan grande pueden crecer, cuánto tiempo pueden durar o cuántas vidas destruir.