Inciertos Mágicos

Capítulo 11

— ¡No puede probar que mi hija es culpable, de lo que se le acusa! ¡¿Donde están sus pruebas!? — La voz de mi madre era inconfundible al otro lado de la puerta, en mi habitación de hospital. Se escuchaba alterada, fuera de sí. Totalmente molesta

— Señora, necesita calmarse — La persona que sin conocer su carácter, intentaba mantener la calma. No tenía idea lo mucho que mamá adoraba gritar, ahora terminar con la razón al final.
Me tomó un momento darme cuenta, que conocía de algún sitio la persona con quién hablaba. Solo que no recordaba, dónde.

— Necesitamos hacerle algunas preguntas ... — Luego, una segunda voz extraña habló

— No, no, he dicho, no. — Mamá era redundante y autoritaria. Aquel "no", sería su decisión final, incluso sí, el hospital terminaba derrumbándose a nuestro alrededor

— Su hija posee dieciocho años, es legalmente adulta. Por tanto, tenemos derecho a interrogarla. Su situación está lejos de ser buena. Fue encontrada junto a un cadáver. Aclarar está situación, debería ser su tarea principal — Aquella voz conocida volvió a hablar con fuerza. Mamá en cambio, nuevamente no se lo tomó bien

— ¡Calumnias!. Esas son tonterías humanas. Las brujas no somos legalmente adultas, hasta los cincuenta años. Conozco bien las leyes, no intenten tomarme por idiota. Bajo las ojos de mi aquelarre, yo decidiré el momento justo. No ahora, no en su estado, no en mi guardia. Nosotras decidiremos su culpabilidad y ejerceremos su castigo sobre ella, sí, de alguna manera resulta verdaderamente culpable de alguna de sus acusaciones — mamá explotó. Su protección hacia mi era innegable. Pareciendo dispuesta a sobrepasar a cualquier estúpido que decidiera colocarse en su camino a mi seguridad

Ahora, ¿un cadáver?

°°°
Los RAK entraron por la puerta como un huracán, trayendo una cesta de regalo con ellos

¿Qué demonios hacían aquí?. ¿Cómo habían conseguido un permiso para salir a visitarme?

— Caramelo de limón. ¿Eres tú o una manifestación fantasmal de tu persona? — dijo Cash, toqueteando mis brazos — No me gustan los fantasma, me ponen de los pelos

Quería reírme.
Si el bastardo se quedaba en una habitación, él solo con enjambre de fantasma. Solo con ver sus ojos tan negros, quedarían bastante traumatizados. A mi me había costado un montón acostumbrarme a ellos

— No Cash, sigo siendo yo ... eso creo — le contesté

— ¿Es cierto es qué te cayó una estantería? — preguntó Arthur con más sorna que curiosidad

— ¿Eso creen que sucedió? — Intenté cerrar mis ojos y recordar. Mi mente era una hoja en blanco, pero el tornado de mantenía en mis pensamientos como un recurso fresco. Por lo que me resultaba difícil aferrarme a esa escusa

— Bueno, dinos tú, la verdad. No estás actuando para que te tengan lástima, ¿verdad? No pienso terminar tu maldita parte del trabajo — Los ojos de Ritcher destilaba puro odio y una pizca de malicia.

— Casi muero, ¡maldita sea! Me duele cada parte de el cuerpo. Estoy frustrada en esta maldita cama. Estuve más de seis días inconsciente. No entiendo que sucedió ese día. ¿Cómo puedes creer que estoy fingiendo?

— Yo lo haría. Sería divertido, tendría la atención de mis padres para mí solo. Eso sin contar toda la escuela solo hablaría de un tema. Deberías aprovecharlo, es tu único momento de grandeza — respondió él y luego acompañó su comentario con una risa fuerte y escandalosa

— Eso porque eres una jodido sociopata, adicto a llamar la atención. Estas tan jodidamente enfermo, que das pena — le respondí

— Diablos, hermano. Esta chica te conoce. Ha escarbado tan profundo dentro de ti — se río Arthur

— Ignorarlos, caramelo — Cash, colocó su mano en mi hombro, y me dijo en tono burlón — Su majestad, cree en ti

Lo miré por más de un segundo y suspiré agotada

— Cash, ¿no habías perdido el hábito de auto llamarte "Su Majestad"? — le pregunté. Aunque sabiendo por donde iría su repuesta

— Es una hábito muy antiguo. Es como Ritcher y sus cigarrillos o Arthur y su obsesión por las morenas tetonas — el mencionado soltó un "Hey" y un "tiene razón" sumamente divertido — ¡Es muy díficil! — comenzó a decir de forma dramática — ¿Acaso, te molesta?una mala persona y te hago sufrir con mi estupidez. Acabaré con mi miseria— Entonces, fingió perforar su corazón con una daga invisible y el resto se rió de su broma.

Al ver que su comentario no fue tomado en serio. Automáticamente, sacó un arma del bolsillo de su chaqueta y la colocó a un lado de su cabeza

— Dame las órdenes caramelo y me castigaré por ser un niño malo

Apreté los labios con fuerza. Kasher Cross, tenía un severo defecto. Todo lo tomaba literal. Su personalidad era tan cambiante como extraña, que no encaja con su apariencia. Y básicamente, nadie sabía que tipo de reacción tendría. Especialmente, en presencia de presión.

— No estoy para aguantar tus mierdas depresivo-masoquista. Vete a reventar tu cerebro en otra parte — La única habilidad peculiar y conocida del chico, era su extraña auto recuperación.

Arthur le brindó una mala mirada. Le quitó el cuchillo con mala gana. Y yo me encontraba desesperada por ver a los cuatro largarse de una buena vez. Porque Alven también estaba allí, en una esquina, como siempre

— Eleane, en realidad. Vinimos a preguntarte algo — Me quedé en shock, cuando de la nada la voz de Arthur se puso seria y tranquila. Sin rastros de burla o sarcasmo en ella — Es sobre el CICM. Vinieron a verte ayer en la mañana, tu madre no estaba contenta y no los dejó pasar. Algo sucedió en la biblioteca... no te va a gustar cuando lo escuches. Pero ellos... creo que te culpan

— ¿De qué estás hablando? No comprendo — Cash también se puso serio. Era extraño verlo con esa expresión

— ¿Es grave?¿Realmente no recuerdas nada? Cualquier detalle puede ser útil. Queremos ayudarte, pero no puedes ocultarnos nada

— ¿Por qué? ¿Por qué me ayudarían? — Ritcher se la pasaba molestándome y me llamaba perra por cualquier cosa. Arthur me había reiterado varias veces su extraño deseo de hacer un trío, conmigo y Lola. Y Cash, solo teníamos en común nuestra clases de apoyo. A diferencia de Tiny o de mi. Cash tenía más problemas por sus constantes ausencias a clases. Escándalos con profesores y exámenes que no tomaba. Por lo que básicamente, nadie tenía idea porque se juntaban conmigo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.