Inciertos Mágicos

Capítulo 15

— ¿Cash?

El bastardo sonrió con la expresión burlona, que tanto le gustaba poner. Las runas se habían estendido por sus brazos, rodeando su cuello y llegando a sus mejillas de manera brutal. Le daban ese aire de peligro absoluto, un poco increíble

La iris de sus ojos, también se veía diferente. Uno de ellos, poseía un color amarillo, similar al de un depredador

— ¡Aléjate de mi! ¿Fuiste tú en la habitación? ¿De qué iba todo eso? — no dijo ni pío. En cambio, río como un degenerado, apretando los dientes. Estiró su mano, buscando mi cabello. La aparté con brusquedad y fue allí, al presenciar mi rechazo que se digno a decir algo

— ¿Qué sucede caramelo, acaso te doy miedo?

— No. Pero quiero entender qué buscabas lograr con todo ese show. Me asustate muchísimo. El Consejo Estudiantil están buscando un vigilante. Ahora, ¿cómo vas a justificarme cuando descubran que eres tú?

— Te cogiste al presi — soltó de la nada

— Eso no es tu asunto ¿Solo vas a decirme eso? Tienes que darme una buena maldita explicación — no parecía inmutarse. Sus ojos amarillos se veían desproporcionadamente grandes, brillaban con una intensidad aterradora

— Somos compañeros de malas notas — comenzaba a odiar cada vez que repetía aquello.

Golpeé mi frente con molestia

— Incluso si es cierto. ¿Por qué crees qué te da derecho meterte en mi vida?

— Somos compañeros de....

—¡Deja de repetirlo!¡No es una escusa!... — quería griatrle una vez más. Pero, la voz de Trevor se hizo presente y con Cash allí, con aquella apariencia aún más antinatural de lo usual. Podrían levantar sospechas — Después hablaremos de esto. Vete, no quiero que te atrapen

Giró su cabeza en dirección a la puerta y chasqueó la lengua

— Unas palabras, caramelo. No te fies de Trevor Morgan o en tu sombra. Incluso ella, puede hacerte mucho daño

Levanté mi ceja derecha, incrédula por escuchar nuevamente aquel mal consejo, dos veces la misma tarde. Comenzaba a ponerme nerviosa

Cash se esfumó, como mismo había aparecido, singularmente rápido

°°°

— Señorita Craig, señorita Craig ¡Señorita Craig!

De todas las clases extras. El turno de la señorita William era una auténtica pesadilla. Sus gritos e insultos se volvían cada vez más constantes y desagradables. Apretaba los puños en mis manos incapaz de contestarle o hacer algo para evitarlos

— ¿Estás sorda? Débil y patética como solo usted podría ser y para rematar el asunto, sorda. Si escuchará mis consejos, no estaríamos en esta posición. Le dije claramente que usted no pertenecía aquí, debió pedir la baja en su primer año. De esta forma, no tendría que malgastar mi tiempo con algo tan bajo y desagradable como usted

Mi suerte y la Tiny, parecían haberse tomado unas vacaciones. Mi querida amiga terminó sufriendo un sutil accidente en la clase de <<Pociones>>. La poción de invisibilidad que estaban trabajando, explotó en su rostro dejándola en observación el resto de la tarde por los efectos colaterales. Permitiéndole ausentarse de las clases. La falta de presencia de Cash no era nada extraño. Por lo que me convertía, en la única mosca atrapada en la telaraña de la señorita William.

Trabajaríamos uno de esos conjuros, cuyas palabras aprecian sacadas de un trabalenguas. Con más trabas que palabras en esta lengua

Golpeé mis manos dos veces, para colocarlas en forma de rezo. Luego gritarle al viento, todas esas "maravillosos" palabrotas. En sí, el único objetivo era la invocación de un espíritu. Cosa que a primera vista debía ser tan fácil como lanzar una piedra al río. Pero ahí estaba yo, casi implorandole al pobre bastardo que me escuchará, que hiciera una aparición. Para evitarle otro golpe a mi maldita salud mental

Me sentí en vórtice de euforia, al ver un pequeño capullo marrón, feo y seco, emerger de la tierra. No era un espíritu, pero mi magia había reaccionado de algún forma

Miré a la señorita William, ella solo sujetó su cuaderno. Anotó algunas cosas y camino hacia el capullo, ignorandome en el proceso

—¿Qué es esto?¿Una patata?¿Hoy tocaba cultivación de plantas mágicas? Pensé que eran conjuros — Kasher Cross apareció de la nada, literal. Su cuerpo se movió a mi lado y pude fijarme como las runas extendidas ya no estaban. Sus ojos habían vuelto a su oscuridad normal. Lo único diferente, parecían sus orejas. Una de ellas, portaba un pendiente con una piedra azul preciosa y varias cadenas largas saliendo de el. Mientras estás terminaban en la parte superior de su oreja en aros y una de ellas en su nariz. Fue por esta última, que el pendiente llamó mi atención

—¿Te gusta lo que vez, melocotón? No soy un espejo para que me mires tanto. Su majestad lo dejará pasar, porque adoré como te quedan esos jeans. Necesito saber, ¿cómo demonios entraste en ellos? — chasqueé la lengua con disgusto. En ocasiones, soltaba cada gilipolleces que me sacaban de quicio

— Señor Cross...— comenzó a decir la señorita William. Irritada y molesta a primera vista. Lista para soltarle tantas cosas a Cash como su imaginación le permitiera

— No, no, no — este chico no comprendía, el significado de la palabra peligro — El señor Cross, es el sugardady

— ¿Quién? — pregunté atontada ante semejante respuesta

— Ya sabes, el jefe, el progenitor, el donador de esperma. El mantenido — abrí mi boca consternada

— ¿Tu padre? — respondí y escuché un sonido de quebrado. La señorita William había roto su pluma, y portaba una mirada de odio absoluta. De la que Casi, está vez, no se salvaría

— Mierda, que miedo — como si fuera una broma. Murmuró esas palabras y se escondió tras de mí. Rodeando mi espalda con sus brazos y colocando su cabeza en mi hombro — ¡Protegerme del ogro, caramelo de menta!

Esto era molesto, jodidamente molesto. Cash me apretaba con más fuerza, pegando su cuerpo a mi espalda. Usandome como escudo. Lamentablemente, no era la primera vez, que hacía semejante espectáculo. Una vez, me cargó como princesa y me sacó de mi clase de <<Magia Blanca>>, porque según él. Toda la habitación iba a explotar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.