Inciertos Mágicos

Capítulo 20

La fina capa de tierra, cubría sitio que no siquiera sabía podían ser llenado.

— ¿Qué demonios fue eso? — la voz de Ritcher a escuchó, por primera vez desde que lo conocía, en un tono bajo, casi inentendible

— Yo también quisiera saberlo — dijo una voz desconocida

Al desaparecer la niebla de polvo a nuestro alrededor. Observé el grupo de estudiantes que comenzaba a rodearnos, atraídos por la explosión. Una vez más, me hallaba en el medio de un problema

Ritcher tomó mi mano y gritó con fuerza:
— ¡Corre, pequeña tonta, corre!

Huimos de las miradas curiosas, hasta entrar en una habitación vacía, en el lado oeste de la Academia.

— ¡Eso fue de locos, chi!

Ritcher y yo, miramos la voz que venía de adentro de la caja. Me sorprendí tanto al ver que la caja llena de tierra, se había abierto. Saliendo de esta una flor parecida a un girasol.
El centro de la flor se dividió justo a la mitad y una voz escapó de ella

— ¿Qué miran, chi?

— ¡Esa jodida cosa, está hablando! — Ritcher tenía sus dos ojos grises tan abiertos como las puertas de mi habitación

— No estoy jodido, chi. Tú, estás jodido, chi — Respondió la planta

—¿Qué demonios dijo esta basura? ¡La quemó! — en su mano apareció una bola de fuego y la acercó a la planta. Por inercia la aleje de él

— Ni se te ocurra — le amenacé — No sabemos que está diciendo

— Yo no digo nada, chi — respondió la planta

— Debe ser unos de eso hechizos broma. ¿Quién te dió la caja? Olvídalo y aparta — estiró su mano, listo para atacarla — Terminaré con esto rápido

— Nooooooo — grité enloquecida

— Dame una buena puta razón — me preguntó molesto — o te quemó a ti también. Mi maldito cabello y uniforme están sucios, ¡por tu culpa!

—Es... me dijeron, aunque no estoy segura ...

— ¡Dilo de una vez!, eres desesperante — gritó nuevamente

— Es un espíritu, uno que yo invoqué

— Si ni un hechizo básico puedes lanzar ¿¡Cómo carajos vas a invocar un espíritu!?

— Si puede, chi — respondió la planta — Yo estoy aquí, chi

— ¿Eres un ser espiritual? — dijo señalando a la planta — ¡Demuestralo!¡Limpia mi uniforme!

— Ritcher, cálmate, el señor Durán lo confirmo. Lo invoqué antes de la pelea con la señorita William. Espera un segundo, ¿fuiste tú quién sacudió la tierra, verdad?

— No, chi — respondió — fuiste tú. Yo acabó de nacer, chi. No tengo magia, chi. Necesito comer, chi

— ¿A que te refieres con comer?. Hablas de...

— Magia — explicó Ritcher — Entre todo lo mierda que podías invocar. Llamaste a un recién nacido. Realmente eres patética. Ahora, debes alimentarla con magia que no tienes. ¿Estás segura que esa cosa es tuya?

— Por supuesto que sí. Mi estigma reaccionó — le aseguraré, recordando el momento

—¿Qué es eso, chi?

— Ese es el nombre de la marca de la bruja. Es esta pequeña figura que sale en tu piel a los tres años y te permite conducir la magia dentro de tu cuerpo. Sino posees estigma, no puedes hacer hechizos. No importa cuán tupido y limpio sea tu línea de sangre

— No entiendo, chi — su cabeza se sacudió y sus pétalos de retorcieron

— ¡Es esto! — Ritcher le mostró el pequeño cristal azul, incrustado en la palma de su mano derecha.

Lo observé con calma, eso explicaba porque siempre llevaba guantes. No quería que nadie la viera. Todas no era iguales, ni poseían colores o formas similares. La mía tenía forma de rombo, era ligeramente más pequeña que la Ritcher y tenía un color lila que me fascinaba

— No veo nada, chi — entonces me dí cuenta. Que poseía boca, no ojos

— No te proecupes por eso. ¿Qué cantidad de magia necesitas?

— No lo sé, solo tengo hambre, chi. ¡Tengo hambre, chi! — repitió de nuevo

— Pero, ¿cómo voy a alimentarte si no tengo tanta magia? — le pregunté

— Parece que tenemos un caso difícil entre manos — dijo Ritcher con soberbia

— Si no vas a ayudar, mejor cállate

— ¡No me des órdenes, perra!

— No es difícil, chi — comenzó a explicar la planta — Tu comes magia, chi y la energía me llegará a mi. A cambio chi, te brindo poder y control, chi

— ¿Cómo puede ser posible?

— ¡Puta madre!¡Porque no es un espíritu normal. Esta ligado a ti y ahora ... — gritó Ritcher — ¡Eres como Cross, un maldito devorador!

— Espera, ¿qué tiene que ver Cash con todo esto?

— Dios, eres tan tonta. Eleane — era la primera vez que Ritcher me llamaba por mi nombre — recuerdas a Cheryl, como Cross se lanzó sobre ella como un jodido vampiro. Bueno, algo así va a suceder contigo. La perra de Cheryl sobrevivió, porque Cross se tragó su maldición

— Lo recuerdo, por supuesto, los maestros tuvieron que separarlos ... Se enganchó a ella y...

— Cross debe comer maldiciones para alimentar al espíritu que vive en su cuerpo. Pero, en esta maldita academia todas las maldiciones están bajo llave. Por eso se pasa el día buscándolas

— ¿Estás diciéndome que Kasher Cross, no asiste a clases porque se pasa el santo día cazando maldiciones y no haciendo el vago? — Ritcher río y no fue en sorna o burla. Lo hizo como pocas veces en su vida

Retrocedió visiblemente contratada con su cambio de actitud

— Básicamente

— Esto es demasiado difícil. Significa que tendré que lanzarme sobre las personas a robar su magia?

— No, chi — habló la planta — Tú comes tierra y yo soy feliz

— Disculpa, ¿tierra?

— El habla de magia verde, no tierra de verdad — volvió a explicarle Ritcher — Ya me cansé de jugar al mastro contigo. Me voy, a final continúo sucio y me la voy a cobrar. ¿Comprendiste, perra?

— Espera, aún hay cosas que no comprendo

— ¡No es mi asunto! — gritó alejándose por la puerta

— Un chico malo, chi. Me agrada, chi. Para estar maldito, chi

— Señora planta ¿A qué se refiere con "maldito"?

— Ese chico, chi. Tiene algo peligroso dentro — la planta se sacudió como si riera. Y de la división donde suponía era suboca. Dos líneas de semillas de convirtieron en dientes apretados entre ellos. Mientras se movía divertida. Para luego detenerse y decirme




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