Inciertos Mágicos

Capítulo 21

El señor Durán se emocionaría al saber, ya no necesitaba su lista de cuidados para tener un nacimiento adecuado. Ahora, necesitaba una lista o un cuaderno que explicará, cómo mantener a mi espíritu vivo y no me abandonará

— Esto.. ¿estás muy hambriento ahora mismo?

— No chi, con tu tristeza puedo vivir un días, chi

— De que está hablando, ¿mi tristeza?

Realmente era un mentiroso. Había dicho una y otra vez delante de Ritcher que tenía hambre

— Estás triste, chi. Muy triste, chi. ¿Qué te trae tan triste chi?

— ¿Realmente no puedes detenerte de decir, chi?

— Yo no digo nada, chi

— Lo estás diciendo ahora

— Estas cambiando el tema, chi. ¿Qué te tiene tan triste chi?

—¿Por qué te importa?. Eres mi primera invocador, chi, Eres como mamá, chi

— Vaya, espera, ¿tienes mamá?

— Todos tienen mamá, chi. Vuelves a cambiar el tema, chi

— Está bien, ¿sí?. Me suceden muchas cosas recientemente, es estresante no sabe por qué, específicamente por qué a mí

— Dime, chi. ¿Qué pasa, chi? — De volvía un poco raro, escuchar "chi", cada dos palabras

— Creo que todo empezó cuando llegó Trevor. No, debo ser realista y no culparlo. No sé cuándo dió inicio. Solo, tengo tanto miedo, porque me cae un problema encima del otro. Sin dame un minuto para respirar o comprender qué hice mal. Hay un alguien señalándome con el dedo y todo el mundo parece creerle ¡Mi maldita vida privada fue expuesta por él!. Para colmo, todos es mentira.Ya no me quedan amigo. Me encuentro como en primer año, totalmente marginada. Me costó tanto crear un círculo en el que me sintiera segura, en el que pusiera ser yo misma. Esto apesta

— ¿Por qué no descubres qué pasa, chi? — me inquirió como si fuera lo más lógico del mundo

— ¿De qué estás hablando?

— Sacar la mierda, chi. Será divertido, chi — por segunda vez, sus dientes de semillas aparecieron. Moviéndose y sacudiéndose de un lado a otro

— No creo que sea buena idea, yo no soy detective — le aseguré

— No chi, eres bruja chi. Una muy buena, chi — quería reír ante su comentario

—Goldie, no me conoces. Siento decirte esto, pero tú contratista es malísima con su propia magia
— Lo sé, pero eso cambiará, chi

— ¿Cómo?

— Yo estoy aquí, chi — quería agradecerle sus palabras. Pero no creía que comprendiera que tan profundo y oscuro, era el agujero donde me encontraba

— El señor Durán dijo que eres un bebé espíritu. Los bebés no tienen magia propia

— No, por eso tengo que comer, chi. Si me alimento, tendré magia para protegerte, chi. Se que lo lograrás, por eso, mamá te escogió, chi

— Gracias, eres la única persona, digo planta, digo espíritu... Creo que entiendes. Gracias por apoyarme, lo necesitaba y tienes toda la razón. Vamos Goldie, resolvamos esto. Sé por donde empezar

°°°°

El club de arte de la Academia contaba con pocos miembros. A diferencia de Arte Mágico y Contemporáneo, ubicado al otro lado de la escuela. Este se dedicaba más al estudio del arte sin elementos mágicos. Una forma expresiva mayormente utilizado en el mundo humano.

Después de dejar a Goldie en mi habitación vacía, me dirigí hacia el club de Candace. La única que no me había dado la espalda, todavía. Ya que prefería mantener su opinión sin influencias de otros comentarios, pero, parecía mantener distancia al encontrarnos. A tal punto que después de la aparición fantasmal de Cash en nuestra habitación. Comenzó a dormir en la habitación de su pareja, Rosetta Anders. La persona con la que necesitaba intercambiar algunas palabras.

No se inmutó mi un poco cuando me vió entrar. Ella y otra chica pintaban las manzanas decoradas con flores, que estaban en un plato frente a ella.

— Hola Can, ¿estás ocupada?
La otra chica que pintaban, me observaba cuidadosamente

— Si, estoy un poco ocupada — me respondió, sin brindarme mucha importancia

— ¿Sabes dónde está, Rosetta? — su mano de detuvo, me observó un momento y levantó una ceja — Escucha, no quiero molestarla. Sé que tiene mucho trabajo con la dirección de vuestro club, pero necesito hablar con ella.

Finalicé mi explicación y comenzó a pintar nuevamente

— ¿Son solo preguntas, verdad Eleane? — No me gustó su tono ni un poco

— Si, solo algunas preguntas. ¿No vas a preguntar, sobre qué?

— Rose me lo dirá más tarde... Eleane

—¿Si?

— Yo no creo en la estupideces escritas, de alguien que se esconde trás el anonimato. Especialmente, si no haya evidencia. Lo entiendo cómo hay idiotas, que realmente se lo creen — Salté sobre ella y la abracé. La incomodidad inicial había desaparecido. Seguía siendo Candace, mi amiga y eso se lo agradecía

La otra chica se levantó del asiento de golpe. Se mostraba indignada y salió, dando un portazo

— Primer año — suspiró — lleva días hablando de los boletines. Me tenía un tanto cansada y no me gustó cómo se te quedó viendo. Espero que encuentres respuestas a tus preguntas. Rosé debe estar al caer, puedes esperarla aquí

— Gracias, Candace

°°°°

— Cari, mira, vamos a pintar esto

Rosetta Anders entró por la puerta como un torbellino de colores. Su cabello rosado atado con una cinta blanca gorda y varias mechones trenzados con cintas de otros colores. En su mano derecha llevaba un brocha con rastros de pintura negra y en la otra, arrastraba un esqueleto de plástico.

— No te lo vas a creer, iban a desecharlo. Si lo pintamos y le agregamos esto y aquellos, se convertirá en un obra de arte preciosa .... Oh, hola Eleine — mi nombre se escogió con mucho cariño en sus labios — ¿No crees que es precioso? — dijo señalando al esqueleto con la mitad del cuerpo cubierto con una capa de pintura negra

— Se vería bonito con una corona de flores — su reacción fue instantánea

—¡Me encanta la idea! Pensaba pintarlo todito de negro y agregarle puntos amarillos como estrellas. Pedirle a los demás que aportaran ideas. Y la tuya, puedes dar por echo que estará




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