Inclinando Al Lobo

CAPÍTULO 27 Abuela al rescate

I

Las gemelas cerraron la carpeta de la detective Sally Morgan les entrego, sus ojos demostraban una profunda tristeza después de leer el informe.

–Entonces esa cicatriz –hablo Angie –en su espalda –todos la miraron.

–Así es. Ese hombre se la hizo –hablo la detective –debido a ello su amigo Ren escapo con su hermana a una edad temprana.

Alice recordó las palabras de Melty cuando dijo que esa herida no era nada comparada a la otra. Ellas se levantaron y juntas dijeron –vamos por ellos.

Su abuela sonrió –mañana a primera hora, ya es muy tarde vayamos a descansar. –Ellas se fueron a su habitación a descansar. –Detective –llamo la abuela –ya se puso en contacto con él.

–Si –contesto la detective –mañana nos encontraremos con él en el lugar acordado.

–El chico debió ponerse en contacto con él desde el principio. 

–Al parecer le pidió ayuda para esconderse con una nueva identidad –hablo la detective.

–¿Identidad? –dijo la abuela.

–Al parecer quería conseguir información sobre ese hombre, pero no lo consiguió.

–Imagino que usted ya tiene toda esa información.

Sonrió –todo lo que usted necesita, señora.

–Bien –dijo con gran seguridad –ayudare a esos chicos. Vaya a descansar detective. Mañana será un gran día.

Las gemelas estaban en su habitación.

–Es un infeliz. Un maldito –dijo Angie.

–Le vamos a dar su merecido –completo Alice.

En la mañana todos desayunaron y salieron directo al auto de la abuela –Iori ¡por favor! –entrego las llaves y este fue al asiento de piloto.

–Sígame – dijo la detective a Iori. Arrancaron.

–Abuela ¿A dónde vamos? –pregunto Alice.

–Al lugar donde están Ren y Melty –contesto.

–Lo sabes –dijo impresionada Angie.

–Desde que puso un pie en mi casa me pareció un chico interesante. Alguien honesto, que ama con su corazón a su hermana –las gemelas escuchaban atentas –pero… también note un gran dolor en sus ojos.

–Lo investigaste desde el inicio ¿verdad? –comento Alice. –desde que te dijimos que íbamos, a llevar a un amigo ¿cierto?

Sonrió –sí, yo siempre cuidare a las personas que amo –contesto la abuela.

–Abuela –intervino Angie.

–También lo van ayudar porque ustedes dos quieren proteger lo que aman –dijo la abuela sonriendo.

Hubo un silencio durante el viaje.

~Proteger lo que amo ~pensó Angie.

~Ren protege lo que ama ~pensó Alice.

Ambas recordaron las palabras que dijo el día que escapo junto a Melty en la escuela. Él también quería protegerlas a ellas. Las sonrisas de ellas tenían mucho que ver con la sonrisa de su hermana. Y tan solo con recordar sus palabras se sonrojaron.

La abuela las miraba con atención, mientras sonreía –¿a qué se debe ese sonrojo? –pregunto. Salieron de su trance.

–Por nada –dijeron ambas. Agitando las manos negándolo. La abuela sonrió y soltó una ligera risita. El celular sonó.

–Si detective –hablo la abuela.

–Tal como pensó señora, nos está siguiendo –hablo la detective.

–Excelente, todo va conforme al plan. Este, lista cuando inicie la faena. ¡Por favor!

–Entendido señora. –Colgó la llamada.

–¿Qué sucede abuela? –pregunto Angie.

–Nuestro invitado especial nos está siguiendo –ellas la miraron confusas.

–¿Invitado? –volvió a decir Angie.

–Es él ¿cierto? –intervino Alice.

Angie entendió –nos siguió todo este tiempo –dijo molesta.

–Se le añadirá otro cargo más –hablo la abuela –ahora disfrutemos de este viaje.

 

II

Al fin arribaron al pueblo donde Ren y Melty estaban escondidos. Iori siguió a la detective deteniéndose en un pequeño parque.

–¿Qué hacemos aquí abuela? –pregunto Alice.

–Nos vamos a encontrar con el abogado Hotaru –hablo la abuela.

–¿El abogado? –hablo sorprendida Angie.

–Si –salieron del auto –él es prácticamente como el tutor legal de Ren y Melty.

–¿Por qué nos citó aquí? –hablo Alice.

–Él era un amigo de su madre –intervino la detective –les tiene mucho cariño a esos chicos. –Caminaron hasta llegar a la pila de agua donde un hombre en terno estaba sentado erguido –abogado Hotaru –llamo la detective.

Se levantó –buenos días ¿usted debe ser la detective que me contacto?

–Así es –procedió a presentar a la abuela –ella es la señora Estela Izumi. Quien me pidió contactarlo.




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