EL BAR
Un barrio.
Un bar.
Un punto de encuentro para compartir con amigos: jugar al truco, al chinchón, al ajedrez, al pool.Muchas opciones para desafiar al que se presente, es cuiestion de orgullo, ganar o ganar.
Aquí no.
Aquí había un proyecto.
La planificación, estudiada minuciosamente hasta el último detalle.
El llamado plan perfecto.
Sabemos que la perfección es solo un concepto, pero es un concepto que forma parte del objetivo.
Exige prolijidad, orden, conducta y, sobre todo, una mente brillante.
Planificar consiste en observar detalles: horarios, lugar y operativa del objetivo.
El bar de Lalo.
Lugar donde se sueña y, por qué no, donde se ahogan penas.
Y ahí entraban ellos.
Frente en alto.
Mirada firme, desafiante.
No saludaban.
Caminaban entre las mesas mirando todo.Los saludos llegaban solos, como reverencias.
Se sentaban siempre en el mismo rincón.
Desde ahí no había puntos ciegos.
Tenían el control.
En ese rincón pasaban horas.
No hablaban de más.
Armaban un sofisticado rompecabezas.De pronto, un golpe seco sobre la mesa.
Un puño marcando presencia.
—¿Vos decís que sos bueno jugando?
—Vení, dale… no seas cobarde.
--Viejo, dame una ficha apura.Lalo levantó la vista.
—¿Me hablás a mí?
—Sí, a vos, viejo.
Lalo se levantó despacio y quedó cara a cara.
Dos miradas.
Ninguno cedía.
Con voz baja, firme, dijo:
—Conmigo no.
—Mirá que cuando vos vas, yo ya volví.
—Respetame, pendejo.
El silencio pesó más que el golpe.
Lalo sabía cómo tratar con tipos así.
Tenía trayectoria.
Sabía marcar límites.
El desafío terminó mal.
La derrota no fue aceptada.
La silla se movió, la mesa tembló, el enojo quedó expuesto.
Ahí quedó claro quién mandaba.
Ya no era el amigo de la infancia.
Tomamos caminos distintos.
El saludo existía, la amistad no.El barrio seguía siendo tranquilo.
Casas bajas.
Gente trabajadora.
Jóvenes que jugaban al fútbol en el potrero y a la noche se juntaban en la esquina a contar anécdotas.
Entre ellos, estos dos no estaban.Llegaban temprano.
No jugaban.
No hablaban.
Observaban.
Entre los amigos se preguntaban en qué andarían.Nadie buscaba respuestas.Dos personajes.
Un plan.
Un objetivo.
El barrio todavía no lo sabía,perfo algo ya estaba en marcha.