Incondicional

CAPÍTULO 9

Aran

Jackson: Hay una carrera importante. 10 grandes de premio, ¿vienes?

Yo: Hora.

Jackson: 10:30. Te esperamos, campeón.

Cerré el chat y me tiré a la cama pensando en la mañana.

"¿Por qué no me habla ahora esta niña?"

"Ya me disculpé con su amigo, ¿qué más quiere?"

No sé qué tiene, pero desde ayer actúa raro... bueno, ya es rara, pero ahora es más rara de lo normal y esta rareza no me agrada.

Pasó toda la tarde evitándome por alguna maldita razón.

—Amber, ¿viste a Celestia?

—No, joven. ¿Quiere que le diga algo si la veo?

—No, déjalo así. Gracias.

Salí de la cocina en busca de Emilia o de alguien en esta casa, pero solo encontré a Scott.

—Niño, ¿viste a Celestia?

El niño de cinco años me miró, negó con la cabeza y siguió jugando.

—¿Viste a tus hermanos al menos?

—Sí... a ti.

—Gracias, no me sirves, enano.

Le sobé la cabeza y salí al patio.

Subí a la casita del árbol y nada. La busqué hasta en el cobertizo.

"Olvídalo, ya vendrá sola", me dije a mí mismo.

Salí de la casa para dirigirme donde Jackson a ver lo de la carrera. Agarré mi moto y arranqué hasta su casa. En el camino mi mente no paraba de pensar en esa niña que no deja de evitarme y lo peor es que no sé por qué.

"Carajo, Celestia, ¿ahora qué te ocurre?"

"¿Y qué mierda me pasa a mí que no puedo dejar de pensarte?"

Llegué a la casa de él y ya me estaba esperando con dos chicas a su lado.

—¿Qué es esto? —pregunté nada más bajarme de la moto.

—Oye, ¿hablaste con Kevin?

—No, ¿por qué?

—Dice que si ganas vamos al club hoy, ¿te parece?

—¿Cómo que si gano? Jamás he perdido, idiota.

—¿Es un sí?

—Obvio, ahí estaré.

Eso es bueno. Salir de fiesta hará que me olvide de ella un rato. Un par de chicas y mucho trago es mi solución.

Hablamos con Jackson y su equipo de cómo sería la carrera y, por lo que me dijeron, solo se me quedaron dos cosas: el premio era de diez mil dólares y que el contrincante me tiene manía

Bueno, en este mundo de las carreras siempre hay gente que me guarda rencor. Es lo malo de siempre ganar... mentira, ganar nunca trae nada malo para mí.

Aunque justo ahora no sé si voy ganando.

"Olvídalo, idiota, concéntrate en los diez mil pavos."

Pasaron las horas y el único mensaje que recibí fue de Fabricio preguntando dónde me había metido y, al escuchar que le dije que estaba en una carrera, casi me mata por teléfono.

—Dale, Aran, ¿ya estás listo?

—Sí, dame cinco.

Revisé mi teléfono otra vez a ver si había un mensaje, pero nada. Ni un miserable mensaje de su parte.

Yo: ¿Qué te pasa?

Yo: Enana, contesta.

Yo: Por Dios, Celestia, ¿estás viva al menos?

Yo: Si mueres ni pienso ir a tu funeral.

—Mierda, ni un puto mensaje.

Jude, que estaba a mi costado, se sobresaltó cuando me escuchó maldecir y golpear la mesa.

—Aran...

—¡YA VOY!

Grité tan fuerte que la gente de aquí bajó la mirada.

—Bien, si así quieres jugar, Celestia, así lo haremos.

Susurré para mí con los puños apretados.

Salí a la pista y me subí a la moto.

—¡Tres... dos... uno... go!

Arranqué la moto tan rápido como pude. No sé si eran las ganas de ganar o las malditas ganas de saber por qué está enojada conmigo.

"Mierda, no me puede estar pasando esto."

—Aran, Logan está a centímetros de ti. Debes correr más, idiota. ¿Qué te pasó?

Jackson me regañaba desde el otro lado del audífono.

Al final gané la maldita carrera, pero esta vez sentía un sabor amargo en la garganta.

—Epa... lo sabía, mi muchacho nunca falla.

Iba a abrazarme, pero se alejó cuando lo fulminé con la mirada.

—Okey, dile a papá qué te pasó, hijo mío.

—Cállate, idiota. Tú de mi padre no tienes ni los dedos del pie.

—Uy, perdón por no ser un elegante médico.

"Ah, claro. Para los demás Álvaro Russo y Rous eran mis padres. A veces me olvida ese detalle familiar."

—Vamos a celebrar, dale.

—No estoy de humor. Hoy voy a casa.

—Okey, ya dime qué te pasa. ¿Estás enfermo?

Él me puso la mano en la frente y yo se la quité de un golpe.

—No estoy enfermo, idiota.

—No me digas que el gran Aran Porfía consiguió novia.

Se puso la mano en la boca como si fuera la noticia del año.

—¿Qué novia, imbécil? Esa mierda no es para mí. Solo estoy cansado hoy.

Jackson dijo algo más, pero ya estaba demasiado lejos para escucharlo. Solo quería ir a casa y ver si así encontraría una maldita respuesta.

Me dirigí a toda velocidad a mi casa esperando encontrarme con la enana evitadora. No sé si esa palabra existe, pero esa era ella ahora.

Me bajé de la moto y la estacioné al frente de la casa y justo cuando estaba por abrir la puerta alguien me habló.

—Hola, Aran.

Esa voz hizo que me girara para verla de inmediato.

—Angela.

Ella me sonrió y se acercó a abrazarme y yo le correspondí, pero justo mi mirada se encontró con la chica en la que había pensado todo el día.

Ahí estaba, mirándome al lado de Emilia, Carla y Fabricio.



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En el texto hay: romance, amistad, friends to lover

Editado: 11.06.2026

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