Incondicional

CAPÍTULO 17

ARAN

HORAS ANTES:

—No, ni de broma... No puedo simplemente decirle: "Enana, me gustas, salgamos" y ya. ¿Por qué tanto problema?

Este plan no me gusta.

Para empezar, no quiero usar un traje.

Voy a declararme, no a una junta.

—Oye, tienes que ser romántico, ¿no, Emilia?

—Sí. A ver, la playa no es nuestra mejor opción, pero no tenemos otro lugar.

—¿No sería mejor ser sincero y ya?

—¡No! —las dos me gritaron al unísono y a mí no me quedó de otra que aceptar sus planes.

Primero me hicieron decorar el salón con pétalos de rosa mientras Carla hacía los corazones y Fabricio los pegaba.

Ah, y Emilia era la distracción para que Celestia no bajara antes de tiempo.

Después Carla me obligó a probarme muchos trajes y me llevó a un estilista. No miento cuando digo que estuvimos como media hora eligiendo uno.

—Mmm... No, otro.

Suspiré ya cansado, pero me fui a cambiar.

—No combina con tus ojos.

—Mis ojos son negros, estúpida.

—Habla bonito.

Genial. Ella me tiene prisionero y él me regaña a mí.

Me puse un traje negro con una corbata roja y unos zapatos negros.

—Bien, ese queda. Vamos, que Emilia ya no sabe qué más hacer.

—Espera, ¿qué digo?

—Eso ya sale de ti... pero no digas tonterías.

"Anda, que eso ayuda mucho."

Nos dirigimos de vuelta al hotel para... pues, para declararme, supongo.

Estuve ahí parado como idiota un buen rato.

—Celestia, me gustas. Salgamos.

—No. Me dijeron que así no, idiota.

—Enana, me gustas. ¿Te gustaría salir conmigo?

—Eso es peor.

—Mierda, ¿por qué es tan difícil esto?

Dejé mi ensayo cuando escuché unos pasos bajando las escaleras rápidamente.

"Mierda, me está temblando todo."

"Estoy más nervioso que cuando di mi examen universitario."

Pasé lentamente por la puerta y ahí la vi con su short blanco que parecía más una falda, sus tenis negros, un polo de The Weeknd y su cabello suelto con una vincha blanca.

"Está hermosa como siempre."

—¿Qué es esto?

Ella fue la primera en hablar.

Y a mí no me salió ninguna maldita palabra.

—Eh... ¿no te gusta?

Ella me miró y sus cachetes se pusieron rojos. Me pareció algo adorable

—S-sí... me gusta.

Ella medio tartamudeó.

—Ven.

Le extendí la mano y ella la agarró

La llevé hasta una mesa que las chicas organizaron para nuestra cena.

—Siéntate.

—Gracias.

—¿Pasta junto al mar?

Ella preguntó juntando las cejas e inclinando un poco la cabeza.

—No comes comida de mar.

—Cierto.

Ella sonrió, algo tímida a mi parecer.

"Mierda, no sé qué hacer."

"¿Se lo digo ya?"

—¿Lo decoraste tú?

—Claro, yo solito.

—No hiciste ni mierda, ¿no?

—Nope. Yo diría que di apoyo moral y dejé que me hicieran su marioneta.

Eso la hizo reír y me hizo sonreír a mí.

"Ojalá pudiera ver esa sonrisa toda mi vida."

"Dios, eso sonó muy cursi, Aran."

—¿De quién fue la idea?

—De Carla.

—Lo suponía.

—¿Y todas esas rosas?

—Emilia.

—¿Los corazones y esta cena?

—Carla.

—Y tú solo eres una cara bonita, ¿no?

—Gracias, sí, ya sé que soy bonito.

—Dios, mejor no te hubiera dicho nada.

Ella puso una mueca de asco.

Tomé un trago de vino para poder hablar de verdad.

—Celestia, hay una razón para todo esto.

—Supongo que no es por mi cumpleaños, ¿no?

—Cállate y déjame hablar.

Ella se rio y me sacó la lengua.

—Me gustas.

—...

—Me gustas demasiado.

Su rostro paso a una sonrisa divertida una seria

Eso me preocupo un poco, pero ya era tarde para irme para atrás

—No sé cómo expresarme y tú lo sabes. Sabes que no soy bueno en esto, pero... no puedo imaginarme un mundo sin ti. Sí, suena loco o cursi, pero siempre has estado ahí para mí. Estuviste cuando quise dejar las carreras porque también eran el sueño de mi padre. Estuviste en mi primer cumpleaños, aunque tuviste que amenazarme con no hablarme para que lo celebrara.

Sus ojos se empezaron a iluminar al igual que su sonrisa

—Eso no es cierto —contestó ella riendo.

—Enana, no sé cómo decirte que estoy completamente enamorado de ti... Tanto que no sé cómo voy a hacer para irme. Me vuelve loco pensar que, si me voy, otro podría ocupar mi lugar. Y me digo que no, que nadie puede reemplazarme, pero... no puedo imaginarme un mundo donde tú no estés.

Tomé aire.

—Y lo que quiero decir con todo este parloteo es... ¿Me darías el honor de ser el amor de mi vida?

Ella se quedó callada unos segundos que se sintieron como décadas.

“¿merda?”

“¿dije algo malo?”

“intente ser romántico como dijeron”

despues de unos segundos celestia me miro y sus ojos se cristalizaron

—No, espera, enana. Eso no se suponía que debía pasar.

Me paré rápidamente para abrazarla y ella me abrazó aún más fuerte.

—Eres un idiota... pero uno bien lindo.

—dije algo mal?

Ella negó mientras sus manos acariciaban mi rostro

—fue muy bonito gracias

—¿Eso es un sí?

—Sí... claro que sí.

Ella se separó un poco de mí, pero sin soltarme del todo.

Nuestras caras estaban tan cerca que podía sentir su respiración y ver sus pestañas largas. Estaba sin lentes, pero aun así se veía hermosa.

No sé cuándo pasó, pero nuestros rostros comenzaron a acercarse cada vez más hasta que nuestros labios se encontraron.

—Oye, no he besado a nadie.

—No te preocupes, yo te enseño.

—Qué descarado.

Ella me golpeó el hombro, avergonzada.

Le agarré la cintura y la atraje hacia mí.

Fue un beso lento y dulce al principio.

No hay que apresurarnos.

Tenemos toda la vida para disfrutar de esto.

—¡Vivan los novios!

Celestia se separó de mí ahora sí por completo gracias a los gritos que dieron Emilia y Carla.



#370 en Joven Adulto
#5229 en Novela romántica

En el texto hay: romance, amistad, friends to lover

Editado: 11.06.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.