Inefable

Todos tenemos un poco de oscuridad en nuestro interior

Esa semana pasó bastante lenta. Matty no venía a verme, Gin estaba súper ocupada con ambas fiestas y mis padres corrían tras ella.

Fue un asco, me sentía realmente terrible. La fiesta estaba cada vez más cerca y yo cada vez lucía peor. Cada día me veía más gorda, cada día tenía más ganas de quedare encerrada en mi cuarto.

Fingí estar enferma y mamá dejó que me quedará en casa unos días. Esos días fueron los peores, intenté probarme la ropa de la fiesta, quería verme increíble para Toby (¿o era en realidad para Matt?), en serio quería gustarle, pero me veía fatal, no sabía lo que era siquiera una sombra de ojos. Necesitaba urgente a Gin pero no tenía tiempo para mis tonterías.

Finalmente recibí una llamada de Matt, eso logró sacarme un poco de la depresión.

-Hola preciosa, ¿a que no sabes quién jugará de titular por tercer año consecutivo? Por supuesto que yo.

-Matty, ¿Cómo estás?

-Fantástico, prepara unas cuantas películas y unas botellas de ron que esta es una noche para festejar.

-Pero Matty…

-No, no, pero nada, ya estoy por llegar, llevo comida.

-Matty…

-Adiós- colgó el teléfono.

-Matty… yo no quiero que me veas así- una lágrima caía por mi mejilla, me sentía muy mal.

-¡Kal!- gritó mi madre desde abajo –Matt esta aquí.

No terminó de decir esa frase que Matty ya estaba abriendo la puerta de mi cuarto.

-Hola bab… ¿Kal? No, no ¿qué pasa?- dijo mientras me abrazaba y yo lloraba abrazada a mis rodillas. No pude decir nada.

Luego de un rato logré calmarme.

-¿Ya podemos hablar?

-Es… es solo… que tengo miedo Matty, estoy asustada.

-Pero, ¿por qué?

-No soy suficiente Matty, no soy lo suficientemente lista, no soy lo suficientemente hermosa, o flaca, o alta, ni siquiera soy lo suficientemente buena para nada.

-Oye, eso es demasiado, eres una chica hermosa, eres amable y siempre sabes que hacer en cualquier situación, eres de esas chicas de las que da gusto ver porque no temes ser tu misma, no te dejas llevar por los demás…

-No… no sabía que pensarás eso.

-Por supuesto, eres increíble, me gusta mirarte y pensar que siempre tienes algo que enseñarme, por más mínimo que sea, me gusta verte bailar como una loca cantando a todo pulmón mientras ríes y eres feliz, me gusta ser tu amigo Kal, eres increíble y no dejes que nadie te haga pensar lo contrario.

Me abrazó y entendí que la vida es mucho mejor con él, me hace ver lo que realmente hay en mí.

Esa noche nos quedamos hasta tarde viendo películas cursis que ya habíamos visto muchas veces, hasta que nos quedamos dormidos.

La mañana siguiente cuando me desperté Matt no estaba, me levante un poco dormida porque oía voces que provenían del cuarto de al lado. Cuando abrí la puerta Gin y Matt estaban de espaldas revolviendo una montaña de ropa que había sobre la cama.

-¿Qué pasa aquí?- pregunté intentando despertarme.

-Hermana, es hora de ver tu vestuario para “La Gran Fiesta”- dijo Gin mientras con las manos ponía esta frase en una marquesina –solo falta una semana y hay que tener todo listo.

-¿Ahora? ¿En serio? ¿Tan temprano?

-Querida, son las 11 A.M- dijo Matt mirando su reloj – 11:22 minutos para ser exactos.

-A ver comienza, ten, pruébate esto- Gin arrojó algo color violeta oscuro y negro hacia mí.

-¿En serio?

-Por supuesto… y yo ya tengo que irme, te dejo en buenas manos- Matt me dio un beso en la frente y bajo rápido la escalera.

-Pero Matty…

-Déjalo, está planeando todo a la perfección, hasta tiene una sorpresa increíble. A ver, déjame ver cómo te queda eso.

Salí del baño y entre al cuarto, lo que Gin me había dado era un short con un moño al frente y un pequeño top que me quedaba realmente horrible.

-Mmm… tal vez deberíamos probar otro, ¿Qué opinas?

-Esto está del asco.

Me probé un par de conjuntos más hasta que dimos con el vestido perfecto, era negro con un cuello cerrado pero hombros y brazos descubiertos y la falda era suelta. Gin lo combino con un pequeño collar que apenas tenía una bolita minúscula y unos zapatos tipo botita, con la punta en boca de pez, negros, con mi tez blanca se veía bastante bien.

-Haré un maquillaje increíble, ya verás, pero deberás esperar al gran día, ese Toby caerá a tus pies.

Eso esperaba, debía dejar de querer impresionar a Matt, así que me propuse no pensar más en él, o por lo menos el menor tiempo posible.




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