Inefable

➢ Capítulo 5 ➢

«Ahora, siendo el primer día de mi vida teniendo a Marilyn en ésta, puedo permitirme llegar a la conclusión que ella es la nieve..., ella es justo cómo la nieve: Hermosa y fría».

—Ethan Brown (Inefable).

5

|ETHAN BROWN|

No mirar o ignorar a Marilyn Harper es imposible.

Verla en el día, no es difícil. La primera vez que la vi su cabello rubio emitía un fuerte brillo bajo la luz del sol. Tal vez esa fue la razón por la que casi la hacía caer con mi andar en la patineta.

Verla recién, de noche y frente a mi casa, su cabello tenía el mismo brillo que tiene la princesa a la que se le enciende cuándo canta.

Mi hermana menor la ha mencionado más de alguna vez, pero no soy capaz de recordar su nombre.

Y si su cabello no es capaz de llamar la atención, su actitud sí lo hace.

Inteligente, fría, rígida y segura de sí misma. Además de ser muy bonita.

Aparte de todo lo que Marilyn engloba, eso no es lo más irreal, ilógico y poco probable que ya es un hecho..., es que sólo llevo un día conociendo de su existencia y es poco decir que ella sorprende.

—¿Cómo escuchas música sin que estén conectados al celular? —Le pregunté levantándole el extremo de los audífonos que no estaba conectado al celular. Ahogué una risa cuándo ella susurró en lo bajo, y agachó la cabeza. Pensativa.

Silencio de su parte. Metí en el interior de los bolsillos de mis viejos jeans mis manos y continuaba caminando a una distancia prudente de ella, no la incomodaba, pero tampoco ella se sentiría insegura por caminar sola en la noche y un nuevo vecindario, para ella.

—¿Puedo preguntarte algo?

—Sí —contestó cortante.

—¿Acaso...—

Me interrumpe.

—Pero que sí me puedas preguntar no significa que yo responderé ¿ok? —Dijo y los ojos verde esmeralda se cruzaron unos instantes con los míos. Luego se perdieron tan rápido cómo llegaron.

—¿Has escuchado Coldplay? —Ella voltea a verme confundida—. ¿Canciones de Coldplay? ¿Ya las has escuchado?

—¿Quién es ella? —Pregunta inocentemente, mientras mueve detrás de las orejas los mechones que la brisa lleva a su cara.

Reí sin poder evitarlo, y ella me observó con una ligera molestia en su rostro.

—Coldplay no es una 'ella' —dije sacando mi celular—, es una banda. —Dije y le mostré una imagen de la banda que siempre está en mi galería.

—Entonces no los he escuchado —dijo.

—¿De verdad? —Pregunté con la esperanza a que estuviera mintiendo.

—¿Crees que miento? Sólo escucho y repito la música que me gusta, no las que me recomiendan o encuentro por ahí.

—¿Por qué no?

—Porque... —Marilyn se detiene y me observa, pensativa, a lo que yo me permito observar la única facción de su rostro que sí se me es visible a la luz de los faroles de la acera: su lunar.

Un pequeño puntito en su mejilla, cerca de su pómulo izquierdo. Esa pequeña zona de piel en su rostro es tan...

Su voz me saca del anterior trance.

—Porque no me gusta escuchar la música que las personas me recomiendan que lo haga. Si lo hago, llegaría al punto en el que recuerde a la persona mientras escucho la música. —Suspira—. Dejaría de disfrutar la música si recuerdo a la persona de una manera triste, nostálgica o cualquier otra emoción similar.

—Por eso existe la frase: "Cuando escuchamos música, no sólo escuchamos la melodía de fondo, también escuchamos recuerdos".

Aún caminando con la cabeza un poco baja, la veo sonreír. No evité hacerlo yo también.

Tomé mis audífonos.

—Toma —le digo para que tome uno de los auriculares, pero ella me observa esperando más que un "Toma"—. Colocátelos. Créeme, te gustará ésta.

—No escucho música por recomendaciones —dijo cruzándose de brazos.

—No te la estoy recomendando. Te estoy pidiendo que la escuches mientras llegamos a tu casa.

—Esto —dijo tomando el auricular—, no volverá a repetirse.

—Difícil de creer —murmuré mientras seguía bajando la lista de canciones.

—¿Qué?

—Está es —dije. Me coloqué el otro auricular.

—Traía mi celular y auriculares ¿sabías? Pudiste decirme el nombre de la canción y dejar que yo la escuche sin necesidad de compartir auriculares.

Me coloqué un paso delante de ella, al frente, y la observé.

Marilyn o pitufa anormal..., cómo decida llamarla con cariño, ella siempre tendrá que subir un poco su mirada verde esmeralda para poder corresponder a la mía. Y sin razón existente en mi cabeza con más lógica que locura, me gusta eso.

—Tu, tú celular y auriculares no conocen nada de Coldplay —dije sonriéndole—, yo, mi celular y mis auriculares sí. Por eso son los mejores indicados para está misión.

—¿Misión? —Dijo con una breve y demasiado suave risa.

—Que te guste Coldplay —dije y presioné play a 'Yellow' antes que pudiera emitir alguna otra palabra.

Continué caminando lento, y ella me seguía mientras veía a sus pies moverse.

La melodía de la canción jamás se sintió tan reconfortante cómo lo hace ahora, en la noche, con las luces de la calle iluminandonos y dejándonos en la oscuridad cada tanto. La suave y fría brisa abrazándonos, y el leve aroma de Marilyn, ¡Dios! Está llegando a mis fosas nasales, es suave, no es crítico ni tampoco lleva demasiado. Otra cosa que me agrada de ella.




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