Parece que el destino, o más bien, nuestras familias, han decidido que nuestros caminos deben entrelazarse. Este…arreglo me resulta tan desconocido como a ti.
Soy Henry Caldwell, y a pesar de mi imagen pública, puedo asegurarte que no soy más que un hombre.
Entiendo que este lugar no se sentirá como un hogar, no al principio. Tal vez tampoco después. Y no espero que así sea. No espero mucho, en realidad…eso facilita las cosas.
Este lugar, esta vida…todo sigue una estructura. Eso debería hacer esto más sencillo.
Pero no lo hace.
Porque hay cosas que no encajan en lo planeado. Detalles pequeños que se deslizan donde no deberían, como una grieta casi invisible, hasta que deja de serlo.
Hay algo que empieza a moverse fuera de lugar. No parece dispuesto a quedarse dentro de los límites. Por primera vez en mucho tiempo, no tengo claro si eso es un problema...o algo más.
Y no sé si es algo que deba detener…o algo que ya no podría, aunque quisiera.
Bienvenida a nuestro hogar Anika y, quizás, a algo nuevo para ambos.