Inevitablemente tú

Capítulo 13. No fue mi intención

Anika.

Cuando mi cerebro decidió darse cuenta lo sentí, calor, estabilidad, seguridad, abrí los ojos con dificultad y te vi, demasiado cerca, demasiado real, tus brazos alrededor de mí. Tardé un segundo en procesarlo, tal vez dos, entonces recordé el miedo, el llanto, y tú, ahí.

Tragué saliva, apartándome de ti de inmediato, rompiendo esa cercañía.

–Lo siento…–murmuré, resonando mi nariz.

–¿Por qué te disculpas? –preguntaste.

–No era mi intención molestarte.

–No lo hiciste –respondiste sin pensarlo, simple, directo. Me miraste. El silencio se extendió. No sabía que estabas pensando porque no sabía que habías visto, no sabía cuánto habías entendido.

–Puedes irte. Ya estoy bien.

El silencio se volvió pesado, comenzaste a levantarte, diste un paso, dos, tres…

–Espera –la palabra salió más rápido de lo que pensé–. ¿Te puedo pedir algo?

–Claro. Dime que necesitas. Si está en mi poder dártelo, lo haré.

–Solo… –dudé una fracción de segundo y te miré–. ¿puedes quedarte aquí unos minutos? No hace falta que digas nada, solo estar aquí.

–Claro que puedo quedarme. –dijiste sin pensarlo–. No tienes que explicármelo si no quieres. Pero si alguna vez te apetece hablar de ello…estoy aquí para escuchar.

Seguiste caminando hasta rodear el otro lado de la cama. Te sentaste en la cabecera, lo único que hice fue darte la espalda y acurrucarme de nuevo entre las sábanas, hasta que me quedé dormida nuevamente.



#5201 en Novela romántica
#1767 en Otros
#338 en Relatos cortos

En el texto hay: chica rica, romance, hombre amable

Editado: 21.06.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.