Inevitablemente tú

Capítulo 14. Instintos contradictorios

Henry.

Verte acurrucada bajo las sábanas, tu respiración volviéndose regular y tranquila, me provocó una extraña sensación de protección. Me quedé allí, inmóvil, varios minutos, simplemente observando como el sueño finalmente te reclamaba.

Finalmente, con movimientos lentos y cuidadosos para no despertarte, me recosté en la cama, manteniendo una distancia respetuosa.

La luz de la luna comenzó a filtrarse por las cortinas, pintando la habitación de plateados que bañaban tu adorable rostro dormido, noté como tus rasgos se habían relajado por completo, libre de la tensión y el miedo que te habían atormentado antes.

Cuando te giraste, te moviste buscando algo, hasta dar conmigo. Me paralicé un segundo mientras observaba la sonrisa casi imperceptible que curvó en tus labios. Con cuidado como si temiera romper el hechizo de ese momento íntimo, ajusté mi posición para acomodarte mejor a mi lado, te rodeé con un brazo y el otro descansó suavemente sobre tu espalda. ¿Me lo preguntas? No sé por qué lo hice.

Eras una mezcla de ternura y fragilidad, confiada y vulnerable, algo nuevo para mí, pero lo admito ahora, disfruté esa extraña calidez del momento, mi mano se movió instintivamente para acariciar esas hebras cobrizas de tu cabello.

–¿Quién diría que la gran heredera del imperio Katsar, necesita ser consolada días después de su noche de bodas?

No supe cuando cedí al sueño, hoy en día, culparé a tu embriagador aroma.



#5201 en Novela romántica
#1767 en Otros
#338 en Relatos cortos

En el texto hay: chica rica, romance, hombre amable

Editado: 21.06.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.