Inevitablemente tú

Capítulo 30. La manera en que dejaste de esperar por mí

Henry.

Escuché tu voz antes de verte.

Entraste a la casa riéndote suavemente mientras hablabas por teléfono, completamente distraída, dejando el bolso sobre la consola de la entrada sin siquiera mirar alrededor.

—¡Te juro que casi se atraganta con el café! —decías entre risas—. Emma, estaba exagerando muchísimo.

Me detuve a mitad de las escaleras al escucharte. Había algo extraño en verte así.

Relajada. Ligera. Como si el mundo fuera simple otra vez lejos de esta casa.

—No, no creo que vuelva a salir con él —continuaste mientras caminabas hacia la sala—. Es lindo pero… no sé.

La frase me hizo fruncir ligeramente el ceño antes siquiera de procesarlo.

*Aiden* Tenía que estar hablando de él. No sé por qué la idea me irritó tanto inmediatamente, quizá porque podía imaginar perfectamente cómo se veía esa cita, normal, justo el tipo de vida que tú deberías estar viviendo y no ésta, no conmigo.

Finalmente levantaste la vista y me viste de pie cerca de las escaleras. Tu expresión cambió apenas, no culpa, más bien sorpresa, como si no esperaras encontrarme ahí.

—Te llamo luego —murmuraste rápidamente antes de colgar.

El silencio que quedó después fue breve. Incómodo solo para mí, aparentemente, porque tú dejaste el teléfono sobre la mesa con total tranquilidad antes de mirarme.

—Hola.

Había empezado a odiar lo mucho que esa simple palabra podía afectar mi humor.

—Así que sobreviviste a tu cita.

La pequeña sonrisa que apareció en tus labios me confirmó que había acertado.

—¿Estabas escuchando?

—Entraste hablando bastante fuerte. Difícil no hacerlo.

Asentiste apenas, como si realmente no le dieras importancia. Y quizá no se la dabas.

Quizá para ti aquello sí era simple. Aiden. Citas. Una vida normal.

Mientras yo seguía siendo solo el hombre con el que compartías una casa por obligación.

La idea dejó un sabor amargo que no esperaba sentir.

—¿Y? —pregunté antes de poder detenerme—. ¿Fue tan terrible como sonaba?

Tus ojos se entrecerraron apenas, notando el tono escondido bajo la pregunta.

—¿Eso fue curiosidad o interrogatorio, Henry?

Buena pregunta.

Porque, honestamente…ya no estaba tan seguro de la diferencia contigo.



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En el texto hay: chica rica, romance, hombre amable

Editado: 21.06.2026

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