Inevitablemente tú

Capítulo 32. Como si esto fuera normal

Anika.

A la mañana siguiente bajé a la cocina buscando algo de comer. Extrañamente dormí demasiado tranquila la noche anterior.

La casa estaba demasiado silenciosa otra vez, aunque esta vez no se sentía incómoda. Solo… tranquila.

Fue extraño encontrar la cocina parcialmente desordenada, más extraño todavía fue encontrarte cocinando, me detuve en la entrada apenas unos segundos, observándote, las mangas de tu camisa estaban remangadas hasta los antebrazos y había algo absurdamente doméstico en la imagen que no encajaba en absoluto contigo.

Henry Caldwell no parecía el tipo de hombre que cocinara.

Parecías el tipo de hombre que firmaba contratos multimillonarios mientras alguien más cocinaba para él.

—¿Qué pasó con el chef? —pregunté finalmente.

Levantaste la vista apenas.

—Cita médica. Lo obligué a irse antes de que intentara cocinar muriéndose frente a mí.

Solté una pequeña risa nasal antes de acercarme un poco más.

—¿Y tú sabes cocinar?

Tu expresión cambió apenas, ofendida.

—Anika, tengo casi treinta años. No soy inútil.

Miré la sartén dudosa.

—Eso todavía está por verse.

Tu sonrisa apareció apenas. Pequeña. Peligrosamente fácil últimamente.

—Qué considerada eres conmigo.

Me acerqué a la isla de la cocina observando los ingredientes esparcidos alrededor.

—¿Qué intentas hacer?

—Pasta.

—¿Intentas? Eso no sonó seguro.

—Empiezo a entender por qué el chef vive estresado contigo.

Rodé los ojos automáticamente antes de tomar el cuchillo que habías dejado a un lado.

—Muévete. Estás cortando eso horrible.

Levantaste una ceja mientras me hacías espacio.

—¿Ahora también cocinas?

—Sobrevivo sola desde hace años. A diferencia de ciertos empresarios millonarios.

—Qué inspirador.

Te ignoré mientras empezaba a cortar verduras y, sorprendentemente… la conversación siguió fluyendo después de eso. Fácil. Sin tensión, Hablamos de cosas absurdas, de profesores insoportables, de cómo una vez encendí accidentalmente una tostadora. Tú te reíste demasiado con esa historia.

—¿Cómo sobrevives sola? Honestamente necesito respuestas.

—Tengo talento natural para el caos.

—Eso ya lo noté.

Levanté la vista hacia ti justo a tiempo para encontrar tu mirada fija en mí... y por un momento…el ambiente cambió. Otra vez. Más lento. Más silencioso. Más consciente.

Tuve que apartar la mirada primero, porque empezaba a pasar algo peligroso entre nosotros.

Algo que ya no parecía solo convivencia. Y lo peor era que, por primera vez…ya no estaba segura de querer detenerlo.



#5201 en Novela romántica
#1767 en Otros
#338 en Relatos cortos

En el texto hay: chica rica, romance, hombre amable

Editado: 21.06.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.