Infectados

Capitulo 2

Ruido

Escucho personas que corren, haciendo eco en el pasillo.

Miro el pasillo por el que entré. Alexander, al ver que observo tan insistente hace lo mismo.

Los ojos se me nublan y las piernas me tiemblan. Me apoyo de Alexander para no caer.

Siento sus manos sobre mi cintura y no puedo ver la expresión que hace por el miedo y la angustia.

Lo que vemos es una completa mierda.

Gritos ensordecedores, sangre y estantes tirados en el suelo es todo lo que podemos divisar desde el espacio en el marco de la puerta.

De un momento a otro me encuentro recopilando todo lo que me había mostrado Lali en el aula.

“Estudios del comportamiento de la población Estadounidense muestran indicios de un supuesto virus llamado “muerte CCC (Comunidad Cubierta por Cirio), vida RK (Recaída por Klypox)”

Aprieto sus hombros intentando que las lágrimas dejen de salir y él parece comenzar a sentir miedo al igual que yo porque me afianza el agarre en la cintura.

Volteo la mirada un segundo para ver su expresión. Me quema esa cara de espanto que pone.

El sonido de un golpe seco contra una pared y los gruñidos de una bestia me confirman el porqué de la pintura de su rostro.

“Si una persona se nota muy ansiosa o presentando actitudes fuera de lo normal; ¡Corre!”

Estaban atacando a alguien justo frente a nuestros ojos y ninguno de los dos podía moverse. Ambos estábamos petrificados aferrados el uno del otro.

“Ya no hay reglas en estas tierras infectadas porque los RK tomaron el control y hay que defendernos, si tienen que disparar haganlo, y si no solo sigan viviendo hasta que esto se solucione…”

Colmillos, uñas inhumanamente filosas que le arrancan la piel a su víctima haciendo que la sangre salpique en el suelo y las paredes mientras este cae al suelo con la bestia encima. Esta… ¿cosa? No encuentro ni cómo llamarlo porque no es para nada como lo imagine de lo que narran los noticieros.

Eso comienza a masticar algo dentro de la persona que tiene debajo que reconozco como la cajera por su cabello.

Es ahí donde empiezo a llorar, ahogando los gritos de desesperación que se amontonan en mi garganta. Voy a soltar el primero, pero por el mínimo gemido Alexander me tapa la boca con una mano.

Es demasiado tarde ya que el monstruo lo escuchó fuerte y claro.

Mira hacia nuestra dirección…

“Si ves a alguien mirarte fijo por mucho tiempo; ¡Corre!”

Se levanta lentamente con un pedazo de la chica que antes era un rayito de sol, pero ahora solo parece un pedazo de carne manchado de su misma sangre vuelta un charco.

Un paso…

“Si una persona se nota muy ansiosa o presentando actitudes fuera de lo normal; ¡Corre!”

Dos…

Tres…

Y comienza a correr.

Aferro mis brazos al cuello de Alexander que deja de tapar mi boca moviendo su mano en mi espalda buscando no sé qué cosa.

Cierro los ojos, apretando lo suficientemente para no abrirlos ni por error.

Escucho los gruñidos cerca.

Bajo la cabeza y mis lloriqueos comienzan a molestarme porque ya acepté que voy a morir. Mi cabello cae entre mis brazos y la mano de Alexander, tapando mi vista cuando por fin abro los ojos. Dolorosos por haberlos apretujado.

Si vamos a morir quiero que sea mirando a la persona que nos volvió mierda y a la vez nos convirtió en todo lo que quisimos ser en algún momento.

La mano de Alexander deja de moverse en mi espalda y escucho como se abre una puerta.

Así también se abre un hueco de luz en mi pecho.

Nos arroja a ambos dentro del baño y se mueve rápido a cerrar la puerta.

Unos instantes después se escuchan golpes bruscos y desgarradores de parte de la cosa que intento comernos hace unos segundos.

El olor a manzanilla que desprende el ventilador del baño me tranquiliza un poco.

Veo a Alexander pasarse la mano por el cabello mientras las hebras rubias vuelven a caer con el sudor de su frente.

Lo noto pálido y me levanto a tocarlo.

Se siente frío.

Hago lo mismo conmigo, estoy igual de fría.

Volteo hacia el espejo enorme que está en la pared de enfrente.

Se reflejan mis manos sobre su pecho y mi cabello desordenado que cae sobre mi espalda y pecho, decorando mi aura de descuido mientras que él sólo observa hacia el frente con la mirada perdida en la nada.

Ambos nos quedamos en silencio con el ruido que provocan los golpes en la puerta como único sonido de fondo.

Saco mi celular y deslizo rápido entre las noticias y notificaciones de Cloud.

Sigo en la misma posición que antes, no intento buscar donde sentarme o alejarme de él, solo sigo en su círculo dándole espacio, pero estando cerca.

“La catástrofe logró expandirse a países de Europa debido a un descuido en el que un infectado pudo pasar desapercibido antes del cierre en Estados Unidos”

“mueren miles de civiles en Sevilla debido a que las personas comenzaron a atacarse entre ellas siendo protagonistas de un comportamiento extraño”

Sigo bajando…

“¿Somos espectadores del comienzo del apocalipsis?”

Mientras veo las noticias me encuentro con todo tipo de cosas:

Personas que creen que esto es la furia de Dios que vino a buscar a su reino, otros que dicen que esto venía existiendo desde hace mucho, pero por nuestra culpa se aceleró el proceso. Algunos mencionan que es un virus que estaba congelado en Leavenworth y que por el calentamiento global se descongeló.

Todo tipo de teorías se crean en tiempo real mientras que nosotros morimos como si fuéramos la presa de un grupo de hienas hambrientas de meses.

Él es el que rompe el acercamiento y se mueve al lavabo bajo el espejo, abre el grifo y empapa su rostro de agua. Supongo que lo hace para volver a la realidad.




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