Infectados

Capitulo 5

Ataque sorpresa

Salimos de la habitación con la mente clara en lo que haremos.

Me cuestiono si he cometido suficientes pecados como para merecer semejante castigo mientras caminamos hacia la habitación en la que entraron los hombres.

Es la de los difuntos, que en paz descansen.

Antes de siquiera pensar en entrar, nos quedamos estáticos.

La puerta del cuarto está cerrada. No sabemos lo que pasa adentro ni cuantas personas hay.

Solo conocemos a ciencia cierta nuestras condiciones; Tenemos un rifle, una ametralladora, unos cuantos puñales y un nivel de pendejez inhumano que nos ayudará a salir de esta con suficiente fé.

Alex es quien rompe el silencio.

— Y como dice el conocido meme… —coloca la mano en la manija de la puerta— Se prendió esta mierda, señores —sonrío al reconocer la referencia. Pecados placenteros… me escuchó hablar de eso por horas y parece que algo se le quedó.

Entramos y lo único que alcanzo a ver — antes del desmadre — son unas luces azules en una caja que parece una computadora encendida al lado de un maletín con las mismas luces y… ¿jeringas?

Los disparos de la ametralladora me sacan de mi análisis.

Los que no portamos pistolas nos dirigimos a un lugar con menos alcance en este enorme cuarto.

Ezra, Sky y yo miramos a todos lados, pero no vemos la distintiva cabellera rubia por ningún lado. Menos aún a Antoni.

Preferiria verlos juntos ahí, a tener que adivinar que le hace ese demente Dios sabe donde.

Espabilo mis pensamientos traicioneros de un manotazo al aire.

Volteo la cabeza rápidamente al escuchar pasos hacia nosotros.

Un hombre de traje se agacha con la intencion de apuntar Sky. Es recibido con un cuchillo que mi peliazul le clava en el pie.

El hombre grita de dolor y Sky lo empuja hacia los disparos.Queda como colador roto.

— Tal vez esté en el guardarropa con todo este escándalo —propone Sky, agitado.

El pobre desgraciado que atacó a mi rainbow dash luce desesperado.

Tiene una mano en el abdomen. Mirándonos. Cubre con su mano únicamente uno de los huecos en su cuerpo hasta caer al suelo. Muerto.

Por un segundo… Así, pequeñito, me dio pena. Por un mísero segundo.

Aquí solo hay unos seis hombres y todos se enfocan en los que ahora mismo son los más peligrosos.

Liam con su ametralladora y Alexander con el rifle.

Se termina el fuego rápido ya que Liam disparaba como desquiciado a todas partes intentando atinarle a todos.

Por suerte lo logró sin matarnos en el proceso.

Nos movilizamos al guardarropa.

Quedo perpleja al abrir las puertas de par en par por el pedazo de sitio que es.

Parece que se gastaron todo lo de construir la casa únicamente en esa habitación porque todo el lugar no se compara con este pedazo.

Paredes blancas y amplias con luces en cada columna, ropa dividida por sexo y color, en el centro un estante redondo lleno de cajones que supongo contienen joyas.

Siento un escalofrío.

Y con toda la razón

De entre las perchas de las columnas salen cinco hombres armados con, nada más y nada menos que ¡Mini uzis! ¡Como si fueran unos putos terroristas!

— ¿Aquí comienzan los rezos? —pregunta Liam.

— Calla pequeña perra, esto es tu culpa —le responde Alexander.

Revoloteo los ojos sin poder siquiera asustarme a gusto. Sus peleas de marido y mujer me lo impiden.

— Hola niños, me sorprende que hayan llegado tan lejos —Antoni sale de un probador que hay en el fondo del guardarropas.

Lleva a mi pequeña rubia agarrada de los hombros, muy bien obligada.

Noto el cambio de vestuario que tiene.

Lleva un vestido negro escotado con una abertura en la pierna izquierda.

Normalmente la verías sonriente y coqueta porque son sus vestidos favoritos sin importar qué.

Pero tiene una expresión aterrorizada. Se me retuerce el poco de agua que tomé en la mañana.

— ¿Te gusta su cambio? —me pregunta el sociópata que se hace llamar por un nombre de persona, parece que vio mi mirada y le molestó.

Pues me alegro que te joda nuestra cara de culo, hijo de la…

— Está mejor así que como estaba antes —pasa su mano por el cabello de Bella— estaba un poco acabadita.

Ella medio se aleja, pero no le resulta efectivo. Antoni la toma del cabello con fuerza para volver a acercarla a él.

La trata como a una muñeca de trapos.

Un escalofrío recorre mi cuerpo por la duda…

Me pregunto qué tanto le hicieron en tan poco.

— ¡Ni siquiera la conoce! —grita Liam con incredulidad. Levanta ambas manos señalando lo obvio.

Aprieto mi mano libre en un puño y aseguro bien el cuchillo en la otra, sintiendo un fuego quemar mis entrañas por la escena.

— ¡No seas un hijo de puta y suelta a mi amiga! —todos me miran con los ojos bien abiertos.

Yo solo estoy cabreada por verla tan diminuta.

— ¡No le agradas y una mierda! – el italiano viene a pasos agigantados hacia mí, tirando a Bella a un lado.

Mi princesita cae al suelo sin fuerzas para levantarse. Aprieto los dientes.

Me da una cachetada.

Solo puedo sentir su mano resonar contra mi mejilla antes de caer al suelo. El sabor de la sangre inundando mi gusto.

Sonrío de lado al reconocer el sonido de las pisadas a mis espaldas.

Vuelvo y me levanto.

El primero en arremeter contra todos es Alexander con un tiro en la mano que usó el italiano para golpearme.

Comienzan los disparos continuos y yo corro a tomar a mi amiga para salir del guardarropa lo más pronto posible.

Ahora es que comienza el verdadero plan.

Antes de dirigirnos al cuarto, Sky abrió las puertas y ventanas para que todos los infectados acumulados fuera pudieran entrar. Dejó el microondas encendido con un poco de aluminio dentro para hacer una explosión.




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