¿Las casualidades existen? .2
Aria.
Camino por las calles de Madrid de camino a una fiesta.
Las sandalias de tacón con punta fina me torturan los pies así que decido sacármelas y caminar descalza con ellas en las manos.
Da igual porque no hay personas en la calle.
El viento mueve las lentejuelas de mi vestido y un escalofrió me recorre las piernas descubiertas haciendo que me arrepienta de seguirle la corriente a Bella con este vestido.
No recuerdo la dirección del lugar así que saco mi celular del pequeño bolso de mano que traigo para mensajear a Lali.
Hago mi cabello hacia atrás, provocando que se enrede entre mis dedos por el ondulado que trae.
¿Puedes enviarme la dirección otra vez?
11:25 A.M
Holi, si ya va.
11:26 A.M
– acaba de compartir su ubicación por 1 hora –
11:28 A.M
No estaba muy lejos del sitio donde hablé con Lali.
Doblo unas dos esquinas y me topo con una casa llena de luces y música alta que tomé como la casa de la fiesta.
Me coloco los tacones otra vez antes de tocar la puerta y me arreglo el pelo con el reflejo del cristal redondo que la decora. Tres toques y un chico alto de ojos café y cabello rubio abre la puerta.
No es el dueño de la fiesta, si no el hermano de Bella el que abre con una sonrisa coqueta en los ojos.
— Ciao Bella —entendí el halago, pero conozco sus antecedentes así que lo interrumpo.
— No me entusiasma que me llames por el nombre de tu hermana —volteo los ojos y me abro paso con él detrás de mí. Pisándome los talones.
— Nunca, hermosa —me encara— sabes que te dije bonita, no Bella —presume su cabello rubio pasándose las manos por él, dejando que el brillo resalte— sabes italiano, no te hagas.
— ¿Me estás diciendo que me hago la estúpida? —le pongo cara de no tener idea de lo que habla mientras me vuelvo el cabello hacia atrás otra vez, dejando ver un lado de mi cuello, sonríe.
— Eres una enfermedad —se me acerca y no me alejo para molestarlo un poco— pero eres mejor amiga de mi hermana, ojalá y no lo fueras.
Me trenza unos mechones de cabello, por alguna razón tiene esa manía desde que nos conocimos. — Así está mejor. Pareces lo que eres. Un cuento de hadas.
— Y tu pareces un payaso con esos piropos a lo Shakespeare —es raro, pero nos llevamos bien de esa manera. Es como un coqueteo sin malas intenciones y ambos nos echamos a reír antes de que él me indique dónde se encuentran mis amigas.
Nos introducimos entre el montón de gente con “LA CONVI VERSACE” de fondo.
El ritmo me consume mientras caminamos. Comienzo a moverme un poco.
Entramos a una sala con una pista de baile la cual me pregunto cómo carajo pudieron ponerla ahí. Parece una discoteca.
Cruzo ojos con Ezra antes de acercarme a la mesa. Las chicas corean un chillido cuando ella le informa a las demás de mi presencia.
Marco me da una vuelta para que las demás puedan ver cómo me queda el vestido y luego me pega a su cuerpo rodeándome la cintura con el brazo.
Respondo rodeando su cuello con mis brazos y le planto un beso en la mejilla a modo de saludo.
Me agacho haciendo lo mismo con las demás para terminar sentándome junto con las chicas en el gran sofá redondo.
Termina la canción y escucho un susurro por los altavoces, sonrío al escuchar las primeras estrofas y los que dicen…
“CANDY… CANDY - DY”
“CANDY… CANDY - DY”
Es un himno.
Nos miramos entre todas. Desde aquí veo como Marco se lleva la mano a la frente. Sabe lo que se viene.
— ¡A ELLA LE GUSTA BASILAR…! —Grito. Las chicas me siguen la corriente ocasionando miradas de todo tipo.
— ¡TO’ LO WEEKENDS IRSE A JANGUEAR! —De repente están todos cantando con nosotras.
Nos paramos a bailar solo Lali, Bella y yo.
Los demás se quedan sentados.
“¡LE GUSTA A LOS KINKY, NASTY Y AUNQUE SEA FANCY!”
Retumba en los altavoces al ritmo de nuestras caderas moviéndose en la pista de baile de arriba abajo.
— ¡Bendito sea el DG! —Grito.
— ¡Que Dios te escuche amiga! —Me apoya Bella.
Estamos todas entre risas mientras suenan las últimas estrofas de la canción.
Pongo la mano en mi bolso recordando que no lo deje en el asiento y siento la vibración del móvil la cual ignoro dos veces.
“SI NO LE CONTESTO…”
Parece una playlist de Plan B ya que es la segunda que ponen.
Pero no me quejo, me gustan todas sus canciones.
— ¡Me están llamando! —le informo a las chicas entre gritos.
— ¡Pues hazle caso a la canción! —me aconseja Lali entre risas, por la situación.
Justo la canción dice “si no le contesto se desespera” y provoca que nos riamos todas mientras me alejo a la cocina a contestar —y por algo de beber—.
Me adentro en un pasillo con varias puertas. El sonido de la música se escucha entre ecos y ya está a un nivel en el que se puede hablar de manera normal.
Al final del pasillo veo un cuarto lleno de botellas y me dirijo a él.
Al llegar noto una encimera y me adentro. Llegando a ella para buscar un vaso o algo donde servirme del alcohol de alguna de las botellas.
En un cajón encuentro vasos de shots y tomo uno sin pensarlo mucho.
Saco el celular del bolso y me acerco a la vitrina.
Se me cae la mandíbula al ver toda una colección de Whisky Johnnie Walker, toda clase de Labels, Platinum, Blue, Black, Green, Gold, entre otros. Saco uno al azar y felizmente vuelvo al encimero a sentarme con mi botella.
Dejo el celular al lado del vaso y me sirvo un trago grande. El timbre de la llamada me interrumpe.