Infectados

capitulo 13

Dejenme les cuento…

Volver al cuarto ese día se me hizo imposible, tuve que arreglármelas para quedarme con Bella y Emma esa noche ya que volver en la madrugada al cuarto era una mala idea si tenemos en cuenta que los infectados son más activos de noche.

Dormir a dos puertas de distancia tampoco fue tranquilizador, mi cerebro pasó la noche batallando con sus palabras. Es decir, ¿Cómo se puede ser tan descarado al punto de victimizarse siendo el culpable?

Él había roto una parte de mi que ni siquiera sabía que tenía. Y joder, recordar cómo inicio todo era algo que se salía de mis manos cada que llegaba ese recuerdo a mi cabeza…

Vamos dos años atrás, curiosamente para estas fechas. No les contaré la primera vez que hablamos, no, hablaré de la primera vez que lo ví.

¡No puedo creer que voy tan tarde!

Joder, mi papá me va a matar…

Iba corriendo un campeonato, se supone que debía estar en la farmacia de mis padres hace 20 minutos para una pasantía de verano.

¡HACE 20 MINUTOS!

Los papeles cayeron al suelo inmediatamente doble la esquina de mi casa porque había chocado con una puta pared, ¡Genial! Lo que me faltaba.

Me agacho maldiciendo entre dientes para recoger mis papeles sin prestarle mucha atención a lo que sea con lo que choqué.

— No podía pasarme una mierda peor, definitivamente mi suerte está jodida — Levanto la cabeza para mirar al cielo, enojada conmigo misma por ser tan torpe — ¡Dios!

Al mirar al frente mi mirada cae completamente en vicio, la “pared” con la que habia chocado estaba agachándose frente a mí sonriendo con diversión. Sentí como comenzaba a sonar una cancioncita de Taylor Swift y salían flores a sus espaldas. Joder, era radiante.

Ay por favor… No podías ser más exagerada, el lo que está es…

¡Conciencia, joder!

Ya, ya.

— Creo que debes ir más pendiente del camino, linda — ¿Los ángeles hablaron? No, fue este chico que desprende música por los… oh, tenía auriculares, claro, por eso la música.

Me quito un auricular con el ceño algo fruncido, poniéndome de pie nuevamente ya que él se había encargado de recoger todos los papeles ¡Hasta me quitó los pocos que tenía en las manos!

— Creo que debes ir más pendiente del camino, linda — repite, quitándose también uno de los auriculares con una sonrisa ladeada.

Genial.
Encima de llegar tarde, atropello a un modelo de catálogo con piernas.

— ¿Linda? — frunzo el ceño mientras recojo los papeles a toda prisa —. Perdón, pared humana, ¿no ves que estoy en una emergencia vital?

Él se ríe. SE RÍE, como si el mundo no se estuviera cayendo encima de mí.

Y, bueno, prefiero eso a que se enoje, pensándolo bien, eso fue grosero considerando que yo choqué con él y me ayudó a recoger mis cosas, además de que era por demás de guapo.

¿Este chico siempre me robará el aire?

— ¿Emergencia vital nivel “me persigue la muerte” o nivel “mi papá me va a asesinar”? — pregunta, pasándome las hojas.

— Ambas — respondo seca sin poder retractar mi actitud, orgullosa —. Y si no llego en… —observo el reloj del teléfono— seis minutos, oficialmente dejo de existir.

Miro el camino detrás de él con disimulo.

— Entonces corre —dice—. Yo distraigo al asesino.

Levanto la vista, confundida.

— ¿Qué?

— Tu papá — aclara, guiñandome un ojo —. Me veo bastante sacrificable.

Suelto una risa sin permiso. Mierda.

— Gracias… — Escondo mi cabello detrás de mis orejas, dejando caer dos hojas, genial —. ¿Cómo te llamas, héroe de acera?

— Alexander — responde y se agacha a recogerlo sin poder evitar una risita burlona que me hace sonrojar a mares, avergonzada —. ¿Y tú?

— Angelini —Confundo mi apellido con mi nombre. Divino. Mis mejillas se prenden— digo, Aria

— No — sonríe, negando con la cabeza —. Ese no es el nombre que usas cuando corres así.

— ¿Ah, no?

— No — dice, colocándose otra vez el auricular —. Ese es el nombre que usas cuando alguien está a punto de cambiarte el día. Tú eres Angel.

Me pasa las dos hojas nuevamente pero esta vez nuestros dedos se rozan sin despegar las miradas de los ojos del otro.

Mi cerebro hace un corto circuito.

¿Quién carajo se cree este tipo?
¿Y por qué me gusta que lo diga?

— Nos vemos, Angel — agrega, pasándome por el lado como si nada.

— ¡Oye! — lo llamo antes de pensarlo.

Se gira.

— Gracias… por no ser una pared de verdad.

Sonríe.
Y juro por mi vida que el sol brilló más fuerte solo para molestarnos a ambos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.