Infierno Perfecto

SIN PENSARLO

Ese día…
todavía lo tengo guardado como uno de los más importantes de mi vida.
Capaz no fue perfecto…
capaz fue torpe, nervioso…
pero fue nuestro.
Y para mí… eso lo hizo todo.
La invité a salir después de clases.
—“Vamos al parque…”
algo simple… sin mucho plan.
Y ella aceptó.
Así nomás.
Como si no supiera…
que para mí eso ya significaba todo.
Caminamos juntos…
despacio…
sin apuro.
Agarrados de la mano.
Y yo…
no podía creerlo.
Sentía su mano en la mía…
y era como si algo se acomodara adentro.
Como si por fin estuviera donde tenía que estar.
El sol de la tarde caía suave…
el aire estaba tranquilo…
y todo se sentía…
como una película.
De esas que uno piensa que nunca le van a pasar.
Yo estaba perdido.
Pero perdido de verdad.
Enamoradísimo.
Y cada paso que daba con ella…
hacía que ese sentimiento creciera más.
Porque no era solo estar con alguien…
era estar con ella.
Y eso…
lo cambiaba todo.
Llegamos a medio camino…
y no sé qué me pasó…
pero me detuve.
La miré.
Y sentí esas ganas…
esas ganas que venían creciendo desde hace días…
de acercarme más.
De hacer algo que marque ese momento.
Y me animé…
pero a medias.
Le di un beso en la mejilla.
Suave.
Rápido.
Como quien prueba el agua antes de meterse.
Porque tenía miedo.
Miedo de que fuera demasiado pronto.
Miedo de que me rechazara.
Miedo de arruinar lo que teníamos.
Pero en ese pequeño instante…
pasó algo.
Ella se movió un poquito…
y terminé besándola…
muy cerca de la boca.
Tan cerca…
que el corazón se me disparó.
Me puse nervioso al instante.
—“Perdón…”
intenté decir…
sintiendo que había hecho algo mal.
Pero ella…
solo sonrió.
Y no fue cualquier sonrisa.
Fue de esas que te desarman.
De esas que te hacen olvidar todo lo demás.
Yo la miré…
y en ese momento pensé:
“No puede ser tan hermosa…”
Y entonces…
se acercó.
Un poco más.
Y después… otro poco.
Y yo…
ya no estaba pensando.
Ya no había dudas,
ni miedo,
ni nada.
Solo estaba ese impulso…
ese que viene del corazón.
Y la besé.
Sin planearlo.
Sin saber cómo.
Pero sintiéndolo todo.
Y ese momento…
no tiene explicación.
Podría intentar describirlo mil veces…
pero no alcanzaría.
Porque no fue solo un beso.
Fue sentir algo…
tan profundo…
que me dejó sin palabras.
Como si todo lo que llevaba adentro…
se juntara en ese instante.
Como si el mundo se hubiera quedado en silencio…
solo para nosotros dos.
Y lo único que importara…
fuera ese momento.
Ese beso.
Ella.
Y yo.
Sentí un amor…
tan grande…
que en ese instante pensé que sería capaz de darlo todo…
por seguir sintiendo eso.
Por seguir sintiéndola.
Ese día…
lo guardo como uno de los más importantes de mi vida.
No por lo que pasó…
sino por lo que sentí.
Porque fui feliz.
De verdad feliz.
Sin pensar en nada más.
Sin miedo.
Sin dudas.
Solo viviendo.
Solo amando.
Y capaz…
siendo demasiado inocente.
Pero en ese momento…
no lo sabía.
Y tampoco me importaba.
Porque la tenía a ella.
Y con eso…
me alcanzaba.



#5259 en Novela romántica
#1765 en Otros
#341 en Relatos cortos

En el texto hay: amor, amor adolescente y puro

Editado: 18.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.